Por mucho que se diga, por mucho que se hable, por mucho que se cuente, por mucho, uno se queda corto y un tanto triste y perentorio. En mis tiempos, casi hasta ayer, uno llegó a conocer a personas honestas, honradas, templadas, con resortes de sostenido para dulcificar melodías, con pares de cero a 1 para simplificar el conocimiento abigarrado de los intelectos intocables de un saber trasnochado, dispuesto a batirse el acero con los mendas de plática agorera y merchandasing de los mas vulgar.
Hoy, no. Esos seres, aun manteniendo su prurito de bondad resolutiva en sus quijotescos periplos de antaño, marcharon tras el cielo y la gran nube de volframio a donde fueron enviados por su tozudez (Recuérdese el símbolo químico de este metal inicio de escusado: W) para siempre jamás, estando como están en contra de la ola de estupidez, de egoísmo, de supina gilipollez que nos invade, deseosos de que desaparezca esta de una puta vez, al menos gran parte de las miasmas, y puedan regresar para darle al mundo el mundo, que para eso es suyo.
Y a tanto mequetrefe atrofiado de chochadas peregrinas, certificarlos a ese otro lugar donde , prendido de una alcayata cósmica, espera el gran espejo angular que verifica y contrasta, a miles de ciclos por segundo, la inmensa imagen de su tremenda ridiculez.
Hoy es el día de los Santos inocentes y, por tanto, me toca colocarme el muñequito en la chepa sin aspaviento alguno. Y mas astilugios para mostrar mi creída tontuna. Pasarán mas de mil años, muchos mas. Si no, al tiempo.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín