A Olvido la conozco desde aquellos tiempos de las pipas de girasol de Ai Weiwei, en un banco, junto al Peñalver Cinema.
Allí estrenaba peli con Almodóvar. Yo, que acostumbraba a pegarme en las cintas de vaqueros, de Marisol, del ruiseñor de las cumbres y de la madre que parió a Cifesa, me quedé traspuesto de bien, contemplando a la muchacha en su interpretación.
Tenía personalidad y las cosas que gustan a los salidos de aquellos tiempos, que éramos todos los que pecábamos solo con el pensamiento; es decir, todos.
Después, nos confesábamos con el padre de las regañinas en el Calasancio, y, ¡ya está!, otra vez a mirar y a pecar con el pensamiento, que creo que no es delito según los juristas progresistas, a no ser que cambien las cosas y dejen de ser progresistas para dedicarse a modificar los protocolos, viéndonos rodeados de sicólogos policiales de gris, señalados por la pinta; “Este, con esa cara, está pensando en algo de pecar, luego, es un delincuente salido”.
Aunque, ahora, transcurridos los años y por mucho que se empeñen, ya no me afecta el pecado como en aquellos tiempos. Ni intención.
Pero Alaska, Olvido de mi vida, sigue estando en mi idea: guapa con o sin Pegamoides, dentro o fuera de la compañía artística Fangoria, bien escogido el nombre por la martingala espectacular de los ríos que van a la mar, aunque a mí, particularmente, siempre me gustó como Bom, la sádica punky, lo confieso con el pensamiento. Aunque me critique Mantilla, que también es Ruíz, como el teniente.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín