Un hombre consecuente con sus ideas. Un hombre bueno. Vivió con el breviario de la justicia y el diálogo en sus manos, aupando la dignidad del trabajador al lugar que bien le corresponde en una sociedad plural y justa.
Dibujo del autor. Todos los derechos reservados.
Podría decir que te estimo , Fernando Sánchez Dragó, pero estaría mintiendo. Y no es de ahora la cosa. Lleguè a conocerte cuando vine a Madrid, o me trajeron, con los nueve o diez años del chaval andaluz con familia dispuesta a descubrir los madriles del porvenir, que no era para tanto pero, sí suficiente.
Aterrizamos en la modesta casa de unos tíos, en Doctor Castelo, ¿Te suena? Ahí vivió, en esa calle de tantos recuerdos, el reciente Premio Nobel de Literatura Vargas Llosa (algo escribí sobre lo casual y su ley). Y allí, muy cerca, vivías tu, en Lope de Rueda, pegando a Odonell.
Que sabrá el mundo de las inversiones, don Emilio, ahora que anda usted por los foros financieros repartiendo opiniones para calmar a la peña y darle fuelle, conociendo como conoce aquellas otras inversiones que con genio dibujábamos en el cielo, sin hilos, sin alambres, metiendo pie y mando con decisión, y una chorradita de motor para compensar el ahogamiento, si a mano viene.
Recuerde el momento, no mas de treinta años, en Cuatro Vientos, cuando se andaba disponiendo de atalajes y paracaídas en la legendaria Bucker Jungman, abrochando allí y apretando allá para asegurar las certezas físicas. Mantuvimos, entonces, una corta conversación sobre la seguridades, milagros y consecuencias en caso de un negligente empeño en la confianza.
Dibujo del autor. Todos los derechos reservados.
Ya ve lo que se armó, si se puede decir de este modo, con la tangana de Twitter y sus gobiernos contra el poder Moratinos y sus llorisqueos. Y es que, no se puede, don Arturo, mentar a nadie y menos considerarlo, o desacreditarlo, de ese modo como si fuera un vulgar ciudadano.
Usted es así, no lo puede remediar. Se desahoga mandando a la mierda a cualquiera que le joda el día, como el pobre admirador de Fernán Gómez, servidor, y al resto de seguidores atraídos y excitados por su propaganda y por lo bien que dice “cojones”.
Desde Narváez, lo vengo siguiendo en sus escritos, en sus crónicas y en sus reportajes de guerra. En el Retiro, junto al estanque, tambien lo reconocí, paseando a los chavales.
No se precisa ser educado para andar por estos lares de Dios de la mano de la confianza, la prueba está en la infinidad de ladrillos que bullen a su antojo coceando y dando hostias a diestro y siniestro por calles y vericuetos, arrabales; plazas públicas y escalinatas. Pero ayuda eso de tener formas, mantener disposición altruista para los demás y ser medianamente flexible con los congéneres cargados de simplezas y banalidades, como uno mismo.
También se demuestra esa mala educación, si cabe mas criticable, cuando el sujeto en cuestión se blinda, desconecta los sensores, se hace el sueco o, simplemente rechaza cualquier mención de un cualquiera para aplicar el silencio mas plano y obstinado que uno pueda percibir en el infinito de la nada.
¿Quien se atreve a jugar con Galdós? Los osados, respondería.
En los denunciados chirimbolos de mi calle, bien atornillados por don Gallardón con todas las fuerzas que le imprime su amparo de prócer de la ciudad, “ La Ciudad de los Portentos”, si escribiera de ella el “Planeta” Eduardo Mendoza, veo anunciado en gran formato, con imágenes de consagradas actrices, un cartel anunciador de la obra, “Galdosiana” que en el teatro Fernán Gómez del Centro Cultural de la Villa de Madrid, se ha estrenado recientemente, gracias a su prolífico autor, Fernando Mendez-Leite, director de la Escuela de Cine de Madrid y su visión libre de lo que es, de lo que sea el arte.
El señor Mendez-Leite, responsable del asunto, subido de inciensos hasta el último estrato del cielo velazqueño, de gran predicamento cinematográfico de toda la vida, se refugia en el mundo de la dramaturgia literaria tratando
No entro a valorar a la política en capacidades, pero sí puedo hablar de la mujer de talla como tal: fuerte, dispuesta, amable, distinguida y sin complejos.
Poco mas puedo añadir después de tanto tiempo, treinta años ha, de saludos cordiales, pero es de ley mostrar lo que uno opina.
Asustaviejas
H
oy, hace unas horas, me ha tocado encontrarme con “Parasito”, otro menda de las llaves trémulas (distintivo habitual de estos extorsionadores). Casi siempre suelen llevar un manojo de llaves bien en la mano, haciendo tilín, o colgadas en el cinturón para definirse y meter miedito). Su modus operandi, ya se sabe, intimidar.
Para que el “pringao” pique, es necesario hacerse ver con gestos, movimientos, ringorrangos y otros figuras de ficción un tanto mariconiles. Adelantará a la persona, mirandola en mas de una ocasión disimuladamente, después de sinuosa trayectoria para que este se percate. Si la pieza no le hizo caso, el individuo, diplomado para hijoputa como sus derechohabientes, hará cuanto sea posible, lo imposible para llamar la atención del foco: Pasando atropelladamente delante de este, con exquisito cuidado de no colisionar, porque la ley es dura, logrando eso que llaman violencia pasiva que no se nota en los “notas” de la banda.
Marianne
De todas formas, no importa. Lo que si puede dejar poso, en cuanto al título sugerido, es la directa alusión a los que, con los infundios trucados , pretenden realizar su trabajo de filibusterismo (perdón) llamando al pan vino y al vino, pan.
Así son. Los muy tales así son, difíciles de convencer para la cura. No se arredran y siguen, continúan mintiendo a toda máquina para engrasar sus soberbias, sus codicias, sus logros inducidos, sus tráficos imbuidos. Cuando no, insultan.
En la ciudad de los prodigios, te han reconocido. Es de agradecer cuando tantos badilas trepan por los lomos de las letras sin saberlo el cielo.
Hermes ya me sopló que tu hermosa testa de querubín sería rodeada por las hojas del laurel en las cumbres del Tibidabo.
A Olvido la conozco desde aquellos tiempos de las pipas de girasol de Ai Weiwei, en un banco, junto al Peñalver Cinema.
Allí estrenaba peli con Almodóvar. Yo, que acostumbraba a pegarme en las cintas de vaqueros, de Marisol, del ruiseñor de las cumbres y de la madre que parió a Cifesa, me quedé traspuesto de bien, contemplando a la muchacha en su interpretación.
Tenía personalidad y las cosas que gustan a los salidos de aquellos tiempos, que éramos todos los que pecábamos solo con el pensamiento; es decir, todos.
Después, nos confesábamos con el padre de las regañinas en el Calasancio, y, ¡ya está!, otra vez a mirar y a pecar con el pensamiento, que creo que no es delito según los juristas progresistas, a no ser que cambien las cosas y dejen de ser progresistas para dedicarse a modificar los protocolos, viéndonos rodeados de sicólogos policiales de gris, señalados por la pinta; “Este, con esa cara, está pensando en algo de pecar, luego, es un delincuente salido”.
>Son tantos los asuntos que nos agobian, que en momentos determinados tiramos de teléfono solicitando ayuda de los amigos, aun siendo estos solo conocimientos.
En estos casos, seleccionar al confidente es tarea difícil, mas no imposible, si sabes marcar analógicamente y con deseos de atinar.
Hay gente que, aun no siendo íntima la amistad, tiene la virtud de percatarse del mal trago de esa hiel que te toca; esa preciosa cualidad de analizar y saber escuchar el palpitar de la agonía cuando se instala en cualquier cabeza desesperada, hundida, apática y cargada de sufrimientos. Desquiciante.
Y viene aquí ese amigo cordial con la linterna del acomodador señalándonos la salida mas sencilla , sin tener que recurrir a los fármacos, al profesional, al mas allá o al copazo sudoroso escanciado en el bar de la esquina.
Y hablan de paz en los juegos florales cuando rozan el equinoccio del otoño sin procurar enmienda, aturdiendo a los que pensamos que la paz es otra cosa: Una suerte de sosiegos que nos procura aquella ciencia del saber de lo que es cierto, verdad, real, sin menoscabo de pareceres, de diferencias y, si cabe, de dudas, mas nunca empujados por la indolente manipulación herrumbrosa postulando que la paz viene sola y que la violencia, ya cesará.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
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www.youtube.com/watch?v=fed6TC-pCAE&feature=player_embedded#!

Un libro que no debe faltar en los estantes de todos aquellos que creemos tener razón en esto de la ciencia económica, las cuentas, los números rojos, el método hamburgués y la partida doble.
Y para todos aquellos que estudiaron sin que la musa de la solfa les soplara al oído ni una sola nota acompasada, empeñados en el contrapunto y la fuga.
También para catedráticos entre fogones con carencias en dientes de ajo para el mal de ojo. Y para todos aquellos que opinan rabiosamente en las cadenas televisoras de gilipolleces sacando a Napoleón como gran estratega de las finanzas, o a Gallardón como gran estratega del Madrid partido por el eje Recoletos pasando por Cibeles, sin que la coherencia los ilumine por una santa vez, se recomienda este best seller.

Dibujo realizado por el autor.
Me he levantado pronto - mañana que invita a levantarte para comprar el pan y ponerle gasolina al coche, al carro, al buga, cuando en la cama no se está y los sueños huyen del ensabanado por el flanco del desquicio. Suena un carillón en los bajos del palomar; es el vecino que , haciendo vudú, me clava unos bonis con curare en el mismo costado de los dolores.
Hoy es siete y jueves. Leo en el noticiario anticipado una de las noticias mas relevantes que me hayan dado desde hace tiempo. A Vargas Llosa le han concedido el Nobel de Literatura. Me emociono, créame.
Y pensar que estuve hablando con él cosa de cincuenta años ha, frente al Retiro, el parque de mis juegos. En la cafetería que justo hace chaflán Menendez Pelayo con Doctor Castelo. Justo en la primera planta estaba mi cole "Isabel la Católica", con don Justo, mi profe de primaria.
No se asuste usted, señor mío; nadie le va a quitar la pensión. Nadie. Intentarán prolongar la edad de jubilación, apuntalando a los trabajadores en sus puestos. Tratarán de eliminar los cómodos bancos de madera de los parques, provocando el ejercicio físico de los baldadotes; reclutarán a los atrevidos mayores para asistir a los distinguidos programas de televisión después de viaje free y bocadillo regular a cambio de aplausos y bulto.
E infinidad de calculadas estrategias disuasorias para la rendición en solo unos días. Mas, por mucho que se acorten las líneas rectas, no irán a para a la mar de Manrique, sino al resistir con aquello que nos vendieron junto a los billetes del banco de España, aunque pretendan desatornillarlo, “con la garantía del Estado”, que para eso es Estado.
Y que no nos vengan con chanzas los mas empingorotados entendidos de la pana. Además, todos somos grupo de riesgo.
Ayer ocurrió, amor. Volvimos juntos. Nunca lo pude imaginar despues de los desencuentros, la distancia, las diferencias, las ofuscaciones. Un cierto desamor intentaba inyectar el terrible mal de la indiferencia, de la pasividad, de la no intervención para salvar de la quema los cuatro muebles de nuestro cariño.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín