Morir a chorros
Nunca entendí las expresión triste de Wall Street, o calle de los Muros, donde se muere a chorros por una chorrada de los dineros, las fincas y las finanzas.
Si lo pierdes todo, vas y te pones a trabajar en la vendimia, si a mano viene. Pero si la vida te abre el grifo del sulfuro, de repente, arrancándote las flores amadas del pequeño jardín, eso es una gran putada. ¿Y quehacer en esta situación, pues?, le consulté al sicólogo de cabecera, especialista en depresiones de potrancos y otras gilipolleces: “Tendrá que centrarse y estudiar su caso, fruto del desamor”. ¿Y si no?, volví a preguntar poco convencido. “Si no, puede marchar con Lula de misionero electoral a las tierras cariocas. Mas, queda otra salida”
¡Dígame que salida, por Dios!, le urgí “Morirse a chorros, que es lo que menos cuesta y da mas pena a la hora del comunicado” ¿Y que hago yo tomando tan drástica decisión de licuar la vida amable que llevaba hasta ahora? ¡Usted verá; la ciencia no llega a mas!, rotundo el Psico.
Que putada, amigos. Ahora, cuando mejor estaba, mas distraído con los soles, mas apacible con el mundo, mas satisfecho y distendido, tengo que marchar al nunca jamás que es el lugar mas aburrido del irás y no volverás, que se dice pronto cuando la vida es corta.
Adiós Granada, Granada mía. Ya no volveré a verte mas en la vía. Me da pena largarme de tu vera con todo mi desconsuelo, con solo mis desengaños, con solo mi primavera. Por la campana, campanas doblan, doblan campanas , cuantas campanas me traen tristes recuerdos con su sonido, del baptisterio de Capuchinos.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín