A algunos individuos les cuesta creer que yo mismo fuera o haya sido agente de la CIA. (El mejor modo para conseguir que no te crean, es referir siempre la verdad) Y todo por la propia razón de mi existencia, que para algunos ha sido tan simple como una coliflor atacada por el rayo, o una peladilla turronera elaborada con mostaza. Mas, me llegué a superar gracias a la dedicación y al estudio en un colegio municipal de la capital del reino.
Aquellos episodios cargados de displicencia y menosprecio hacia mi persona, me hicieron reflexionar, abandonando de inmediato el mundo de los infelices envidiosos del condumio, instalados en las regalías carabancheleras, vigilantes de ataduras de nefasto recuerdo, prebendas de la camarilla y mil episodios mas, para dedicarme a la acción y liberar de tomateros la palabra.
Y así fue: agente especial de la CIA para conocer, de primera mano, a los nuevos políticos que habían de incorporarse a las Cortes democráticas del país en sus primeras remesas.
Gracias al flamante trabajo de investigación, conocería a muchísimos personajes dispuestos a tomar la escala de Jacob, con ayuda de los ángeles y San Jerónimo, atacando por babor y estribor el galeón del poder . Gente interesante, desde luego, dispuesta a sacrificarlo todo por el todo, como las casas cuartel.
Mis observados, en poco tiempo, se percataron de mis observaciones, cayendo en la cuenta de la profesionalidad y pericia que mostraba el despierto personaje por el mero hecho de mirar de esa determinada forma que convienen a los agentes especiales de las potencias, que para eso estudiamos estrategia contumaz en nuestras academias.(Yo solo realicé un curso acelerado de adiestramiento)
Aquello, sin duda, les daba prestigio. No cualquiera tiene a sus espaldas a un agente de la CIA tomando el aperitivo en la cuenca del Bernabéu, o en el paseo de los Cardenales (paseo de Eduardo Dato de Madrid) con un modesto gin tonic y la señorita Iglesias en interesante conversación.
Así conocería a Juan Alberto, a Moraleda, a Jose Antonio, a Mariscal, a de la Vega. A Aznar, en un cruce de caminos; a Eguiagaray, en un taxi; a González Pons, tomando un helado de cucurucho, a García Vargas en una juguetería, y a otros tantos políticos del momento y ulterior tempo, gracias a su actitud colaboradora, comprendiendo, de grueso, la importancia que conlleva tener a un agente especial atento a sus movimientos en los ratos de ocio mancomunados o liberales.
Eso sí, teníamos que tomar especiales medidas para no ser interferidos por otros miembros del espionaje internacional, algunos de ellos agentes dobles en jornada partida, que les encantaba departir con los recién graduados en espionaje. Estos métodos, bastante utilizados por los servicios de inteligencia, no dieron nunca resultado. Siemre fueron localizados y tocados los mendas como en el juego de los barcos. No se de donde sacan lo de "inteligencia".
Mas, seguiremos hablando del asunto, por interesante, hasta que me detengan. Como comenté, ya di clases de teneduría en la prisión Carabanchel antes de dedicarme a la investigación.
"Nature Boy" de Kurt Elling habla de mi. Escuchen.
http://www.youtube.com/watch?v=iXprs8-U5nA&p=3C522723478062E8&playnext=1&index=3
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín