Está en su derecho, desde luego, del mismo modo que a mí, particularmente, no me gustan sus formas, sus brumas de pasado pijotero, su excelencia de parlanchín vendedor de cacharros en borriquillo pregonando "botijos finos", de organizar la defensa defectuoSa en el futbolín de los Billares de Lope de Rueda cuyas bolas daban, sin ningún efecto, en las tragaderas del hueco oscuro de la portería. Doy fe de ello.
Y así, supongo, le quedó su cuerpo de escribidor, con osadía de profeta, tras las barricadas del Mayo francés sin adoquines para dar la paliza de sus hippidos a las nuevas generaciones, apremiado por editores y directores de marketing para despotricar sobre Internet y la http.
Seguro que no lo ha visto mas grande: Desde que dejaron de fabricar la Hispano Olivetti Lexincon 80, quedó su semblante perdido en el cosmos del universo global. Tal vez no se preocupó lo suficiente, señor Dragó, porque esto estuvo a disposición, cuando usted aun lucía su negro azabache natural, para todo aquel que se acercara al Spectrum.
Y no le eche usted la culpa a la red por los resultados de las ventas de sus libros, de los discos que se venden poco, de sus programas televisivos que no se ven por mucho que se prolonguen, o esas otras galas, bolos en fin, que van quedando en Bali con vistas a la isla de Benidorm en el programa otoñal del Imserso.
Ya sabe: sin ordenata, uno es nadie. Y el gallo de Morón quedó como quedó por las tradiciones y por no preocuparse de las nuevas tecnologías.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín