Antes de ponerme al volante, suelo tomar un par de espirituosos por aquello de reforzar el vigor del buen conductor con dos cojones.
No se quien lo dijo pero, está mas que bien el invento de darle al jarro para aquellos tímidos que sucumbimos como tórtolas al primer golpe de claxon o insulto de taxista.
Con este aditivo tonificante que te deja hecho una flor opiácea, el comportamiento varía, segun todos los estudios: Uno es capaz de pegarse con su mismo padre, con la prensa en el arcén y con la pasma de la moto. Y si hay algun juez de por medio, tambien lo forra.
Ningún problema, hasta ahora, con los controladores de la carretera, no como este pobre colega famoso que lo han pillado con el carrito de los fármacos y unos colidrios en el coleto ad hoc. El dice que fueron las pastillas y el ensañamiento de los de verdes con teresiana, que son muy malos y perversos con los índices que marca el tubo marinero de soplar.
Y es que, como yo digo, no se calibra al buen conductor y su estado si no se emplean otros parámetros que indiquen su grado de liberalidad. Cuando este se pone a los mandos de la tanqueta despues del aditivo, surge un grito gutural que habría que registrar, seguido del número de decibelios del loro y los bares de presión apremiantes dedicados al acelerador para proseguir con la ruta de la euforia . La linea de flotación del auto, en función de la densidad, tambien sería referente a tener en cuenta.
Requerimos, por tanto, respeto a nuestros hábitos en este mundo de libertades que consagra nuestro ordenamiento. Es nuestro derecho. Es ético. Y si vamos a lo etílico, en todos los trabajos se bebe.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín