
Toros de juguete que no envisten, flamenco ole, ole; chinita vestida con traje de faralaes y castañuelas chin-chin que se chingan dando la nota. Chinchón dulce en la vuelta al mundo en cuatro días con el entrañable Picaporte; calor que te torras en la Exposición Universal (cuidado con el sol naciente). La tortilla de patatas tiene sabor a catering congelado y el vinillo de Jerez, a té con aromas orientales.
Y Miguelín, el spanish, en pañales, girando sus manitas gorduelas sobre las muñecas de famosa made in China, al ritmo industrioso e infantil de los “Cinco lobitos” que le viene a cantar su tata Tere, el tito Pepe y el chache Chim, como una gran letanía organizada para entretener al muñequito grandote. “No hay chinas en el zapato, -dijo el portavoz de Zapatero-, solo un buen rollo de primavera”.
Cuando me preguntan que tendencia política me enviste o a que partido político suelo premiar con mi voto, o que matiz político define mi mundo de inclusiones, suelo responder al preguntador "lo que me sale del pepino", sin consentir que el menda de las encuestas me defina por leer un periódico determinado, por votar a este o al otro, o no votar, o porque el osado preguntón así se lo imagina en su gusanera cargada de prejuicios y gilipolleces de los tiempos de la tita Leo la del avecrem.
Venía siendo hora; venía siendo tiempo de esa noticia. Tiempo sin tener idea de los confinados en el missing de la esperanza. Y se ha hecho la luz aun barruntando que algo se estaba moviendo en las cercanías de ese desierto de arena. Por fin, el oasis: Albert y Roque, libres. Wellcome, friends.
La noticia nos deja sin resuello. ¿Como es posible que un menda de tal magnitud, de tamaño calibre, ande con sus 77 tacos pegando tiros a diestro y siniestro, viniendo a acabar con una personita de las que briegan por el asfalto capitalino buscando la mejor sonrisa de vivir , por el mero y sencillo hecho de tener un simple contratiempo expresado en interjecciones del vocabulario, sin mayor trascendencia. Y la canallada de respuesta, sin hacerse esperar, vacia de vida la existencia del interlocutor.
¿Y a que se dedica el maldito indivíduo a parte de pasear con su pistola por las calles de la ciudad como si fuera algo importante, reclamando justicia al mas allá?
Me parece que el ejemplo que nos ha dado el presunto, no es mas que la puntita del monstruo aniquilador que no repara, aun a sus 77 del ala.

Le tengo un enorme cariño a los campesinos, tal vez porque mi gen rural, creador de uno mismo y sus asientos de sol caustico, partiera de un cortijo extremeño y su aperador bueno y jovial, fuerte como su alma, noble como nadie hubiera, donde podía haberse inspirado el maestro Delibes en sus Santos Inocentes con su Azarías entrañable y su “milana bonita”, o el Nobel don Camilo con la familia de un tal Pascual Duarte y sus dramas.

Ya viene de viejo el asunto, desde que los pueblos primitivos y afanosos inventaran el dinero, y con ello mantener a buen recaudo sus reservas de enormes esfuerzos.
Mas tarde, y a la vista de ciertas inmovilizaciones de aquellos tesoros, se inventó el crédito para vecinos y allegados con la garantía que cada cual dispusiera, una vez revisado el caudal y la cosa garante. Y así, como en un cuento narrado por la realidad, se inventó la banca.
Una vez hechos unos expertos en esto de mantener reservas suficientes, y atendiendo a la demanda, la autoridad se inventó el encaje bancario o coeficiente de Caja, teniendo en cuenta infinidad de factores que dieran razón a sus balances y al buen hacer de estas casas de crédito y depósito.
Y todo, con la garantía del Estado y las instituciones bancarias que saben muy bien conjugar tiempo, valor y honestidad, tratando, a su vez, de igualar la ecuación para que el coeficiente de caja fuera tan puro, transparente y eficaz que nadie pudiera señalar a nadie a cerca de la cuestión que nos preocupa a los no entendidos sobre el advenimiento de chiringuitos, corralitos y nidos de cucos y autillos, ahora que andamos todos un poco orates y estresados.
Pegarle un timbrazo de atención a la gente, no viene mal de vez en vez, sobre todo cuando por el forro infantiloide se pasan los consejos de los mayores con reparos y mas de tres dedos de frente.
Y a eso me refiero cuando andamos con las tristezas dentro de las entrañas, en la tragedia donde la calamidad se ha hecho fuerte por las mismas faldas del Himalaya. Las noticias de la lejanía nos vienen contando muertos, poblaciones arrasadas, desaparecidos a cientos, entre ellos deportistas españoles cuyo paradero se desconoce.
Cuanto tiempo, colega. Un cigarrillo, una copa y el buen humor para llegarte hasta el Harlem y tomar el Pulitzer por tuyo, como nuestro amigo Joaquim agarró, recientemente, el Cabot, sin mostrar morriñas y añoranzas de aquellos tiempos en que las páginas del “paper” se hacían querer con los artículos, crónicas, columnas, gacetillas, esquelas, noticiarios e infinidad de cosas traducidas por el caletre del joven e inquieto reportero y su modo claro de contar, acelerando el entusiasmo de rotativas, en una suerte de enrolle de bobina, distante del encorsetado tubular a que nos tienen acostumbrados los mendas de la panoplia del hoy en día, con su ejercito de romerales de signos dispares, como la propia electricidad estática, alejada del polo de la estética, sin visos de cualquier ética.
Mas ahora, aunque no se quiera, sigue existiendo ese periodista de excelencia y con esencia, por muchos detractores que pueda tener el viejo oficio gracias a la multiplicidad de los panes y panas, y del igual para hoy, (mi memoria en el numerito de los ciegos. Ciegos, repito) en exención impuesta por el poder y sus acólitos poderosos y apoderados para que se diga lo que se dice acallando la vox vehicular que provoca desolación en las cátedras del pueblo.
Puedo hablar poquito de toros, y mal que bien puedo describir la primera y única experiencia, como espectador, en la corrida dada en la Monumental de Barcelona con motivo de aquel intercambio escolar organizado por los ayuntamientos de las capitales de las Españas. (Barcelona y Madrid; Catalunya y Espanya en la nueva nomenclatura subsidiaria de las diferencias.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín