¿Quien vino a decir que el calor relaja los músculos y provoca el buen humor? ¿Quién o quienes dijeron que el calor ahoga la cordura, provoca la locura y extingue el deseo de proseguir?. Nada es cierto, todo es.
En este instante en que esto escribo, entre sirenas que cruzan la ciudad en intrépidos y veloces timbres, en lugar de las musas y sus suaves susurros, soporto los soporíferos Fahrenheit de importación que nos vienen a traer los implacables medidores del clima cargados de desmesura y alarma.
Para aliviar a las ánimas que conmigo congenian en esta tarde de alborotada calorina, decidimos tomar el Metro por su boca parisina de la a estación de Rubén Darío, tratando de huir del ardiente asfalto que alguien inventó para que la rueda fuera más ligera, más fluida, más urdida en la dinámica, sin tener en cuenta la ecuación del calor y esos rozamientos rezongones cuando aprieta la lumbre.
Ah, el Metro no funciona o, si lo hace, bastante ralentizado y secuenciado por el metrónomo del Comité y la Dirección después de la afrenta de quitar, de poner en argumentos inducidos; que baten minutos, a mitad, en lugar de segundos. Llevan a sus viajeros en mitades y en días impares como recua ; todo muy bien organizado para que el viaje sea una quimera doliente.
¿Será Sol la solución, don Rubén? Ya sé; su Hotel, el Hotel París está cerrado, no es de este tiempo. Lo siento, don Rubén. Por dejadez, tal vez, no suenan los claros clarines de su marcha triunfal.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín