La excelencia del escribidor, la excelencia de la literatura periodística encuentra su punto cenital cuando su fijo trata de librar argumentos que vienen a bendecir el decir de aquellos que carecen de virtud y tiento para desarrollarlo. O, simplemente, no se atreven a manifestar sus ideas por miedo a las conjugaciones, a las conjunciones gramaticales o a la de los astros imperantes.
Parece ser que los importantes de la prensa, aparentemente entregados a las efémeras de la cuestión, prefieren ser ponentes de "El triunfo de la Croqueta" en magistrales y sesudas aulas culinarias de la cultura veraniega en el copeo y recopeo universal, mirando al mar, mas que atentos a la labor de aceptar eso que llaman, de una vez, inteligencia al servicio de los otros.
Prefieren el imperioso número Hamburgués con sus capitales conjugables en el baldío de sus blasones intelectuales, risitas oportunas, escoltas pintureras, y moquito aburrido entre índice y pulgar en periplo al duro bregar en el atasco de Maria de Molina. Y dispuestos a seguir apañando cacho en el más puro choriceo de croquetas de autor con cheiras cabriteras bien afiladas, que ahora llaman "torquemadas" en la Audiencia Nacional.
Ellos, fresquitos; con sus osadías catedralicias y manteos de grandes solemnidades en los claustros influyentes del poder a deshora, dándole al vellocino del pueblo candela, con estos calores, cuando no, agua de borrajas o agua del Carmen, o trato de favor para el viaducto y billete al nunca jamás con vistas a los Montes del Pardo donde se pierde el sentido.
No sé si a estos elementos rijosos tengo que llamarles estúpidos, engreídos, soberbios, gilipollas o, simplemente listos del ala como corolario. Nunca inteligentes, desde luego.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín