Reconozco que soy un indio de la estepa Castellana, al destierro con unos cuantos que creíamos en lo legítimo, en el imperio de la Ley y la garantía del Estado. Pero vengo a husmear los humos que se gastan los que lo tienen todo bien formateado a través de las vías que nos llevan y nos traen, que vienen y que van, y me despeloto las plumas del sombrajo.
He tenido ocasión de entrevistarme, en mí dilatada existencia de piel roja, con infinidad de personajes que venían a decirme que ser indio en estos tiempos solo acarrea problemas, si es que no te llaman maricón, que es un insulto muy utilizado por los mariquitas de la familia. O hijoputa, que suena a campanada de bronca en lo más íntimo del guerrero.
Nadie se atrevería a salir con la cara pintada a la calle, con sus facciones duras de hombre curtido, aún en son de paz. Cuando se sale con el make-up, ya se sabe, te suben a la caravana, aunque no quieras, bajándote a trompicones de sus orgullos.
Y ya que se es indio de verdad y con dos cojones,(figura de pensamiento superlativa sin ápice de machismo) habrá que librar batalla con aquellos que aun teniendo razón, guerrean con los atributos en la boca a modo de verbo paralizador, pegando bocados a todo aquel que intenta mediar para restablecer sus derechos de indio, que vienen a ser poquitos y muy limitados.
Pero, no; a los del ferrocarril suburbano, se la suda; a los del séptimo de caballería, se la refanfinfla; y a los cow-boys que guían la caravana hacia el dorado, se la bufa.
Habrá que recurrir al Defensor del Indio, o del Menor, si es que tenemos posibilidad de salir de la Reserva, Nube Roja.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín