Hablaba el señor con entusiasmo y, convencido de su elocuencia, lanzaba sus emociones al aire intentando convencer al auditorio compuesto por una serie de jarrones decorados en Macao, unas jofainas de Hong Kong y hermosas perolas esmaltadas en Changai , productos autóctonos de la china continental, como se comprueba. Su perorata, viceversa de la ironía, trataba sobre la libertad como bien no sujeto a fielatos y digestiones abrasivas.
Hizo un juicio sintético de los acontecimientos actuariales del llamado golpe de mano a las pensiones que pone en entredicho el principio del huevo cuando la gallina aporta su yema en periodos establecidos, sin llegar a entrar en el tocomocho de sesudos personajes que apoyan la singularidad falsa del principio irracional de que en el inicio fue el cero o el caos, y no la unidad, como mantiene, a ultranza, Belarmino.
Desde luego Bernardino no era Prudhon pero sí un pensador contrario a los modelos al uso , opuesto a la autoridad de esos maestros impostores que pretenden modificar la razón por el agua de azahar.
Bernardino mantenía sus ideales suficientemente aliñados con laureles, donde las ideas bullen de verdad ante un auditorio puesto al fuego en un simulacro de cocina de autor a cuyas perolas y continentes, a modo de probetas, se la suda a los gendarmes de la cosa en condiciones minimas de aburrimiento; prefieren estar en este simulacro distraído mas que en las ciencias de la existencia.
Habrá que confesar que Bernardino, erudito en esas ciencias de ley, era mucho mas constante que Kaprekar y su famoso número. ¡Que numerito el de los badilas!
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín