Si no existe opinión en contra, aquí de economía se sabe lo justo, señor Tamames. Lo justo para seguir pasando esos sofocos que llaman "la calamidad". Aunque, si somos conscientes, los ciclos, las plagas y el mal fario de tristes tintes se tornarán rosa como la pantera, piano, piano, en una suerte de cambio climático sobre el recalentamiento de doña Economía, que está en brasas.
Mientras tanto, sacándole bocados al cinto, que nunca viene mal para los orondos de clínicas especializadas y especies deportivas sin mover el riñón.
Atolondrado buscando el tostador, me acabo de desayunar con una serie de ideas lanzadas, a través de las ondas, por uno de esos jeques sin chilava de la escuela de Chicago mirando al Michigan, que ganas me dan de marchar al pueblo y rezarle al Santo lo poco que uno sabe de plegarias, antes que aguantar a los del foro misionero y salvador cuyo caletre adornan de sabidurias los eriales de su intelecto, sin percatarse de las Musas de San Blas del metro madrileño, donde vive la deidad hermosa, ágrafa (?), insolente y entrañable que adoramos los del pueblo: Belen Esteban, o "Estebita" como diría el vecino del complot.
Mi querida Belén si que sabe de tiñas existentes y crisis existenciales. Una pasta se lleva la señora manejando los estresijos de la tele sin saber nada del Banco Mundial y la crisis en el Peloponeso, pero bien de arteconomía antes de que la estrella de bajo consumo nos ilumine haciendo pucheritos. ¡Aprendan ustedes, señores ministros!
Yo admiro a la Estebita. Si no fuera por ella, el pais caería por su gravidez en terrible recesión, en el caos, haciendo mella sobre el ánimo de todos los que no comprendemos lo de las plagas de la Biblia, los ciclos, el Mach 0.85 flotando en las nubes, y sí de alpargatas de cáñamo, para ser un poco demagogos.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín