Ríase, aunque sea de mí

La guerra del fin del mundo.

17.05.10 | 17:49. Archivado en EL HOMBRE DEL BONOBÚS
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Nos preparamos para la guerra nuclear construyendo bunkers de grosor y bien dotados para escapar de las radiaciones atómicas; de los ataques terroristas poniendo en uso infinidad de sofisticados sistemas de control en aeropuertos, carreteras, entradas de organismos oficiales y empresas de relumbrón. Camaras ocultas en los ángulos del elevador o camufladas en cuadros y jarrones para defendernos de intrusos en nuestros hogares; alarmas agudas en nuestros coches con desconexión automática y llamada a emergencias, todo en el mismo paquete. Y si cabe, para nuestra mayor seguridad, las trompetas de Jericó como advertencia a la cercania de los stukas para afianzarnos mas a los miedos de destrucción . Miedo aterrador y desquicio que mora en el punto trágico del magín.

Sin embargo, hemos descuidado uno de los flancos mas vulnerables del ser humano con su infinidad de sistemas encajados en poco mas de una caja de galletas belgas, tan sensible como efectivo para nuestra asistencia : la coca, la cabeza, la olla, el caletre, y mas acepciones.

Y ya es hora de mostrar los peligros reales, el verdadero peligro de ya mismo, las verdaderas armas de destrucción masiva al alcance de cuatro impresentables rajamantas: In puts cocinados en las marmitas mensajeras menos sospechosas, donde prenden, como marchamo choricero, slogans parciales que expanden los artificieros y sus medios con el fin de manipular esa cabidad ática que tantos dolores provoca cuando se tiende a ser ecuánime.

Tanto es así, que adormecernos, alienarnos, provocar un corto circuito o variar nuestras conducta, no viene a ser nada sorpresivo. Risas estrepitosas por el comentario malintencionado y maldito de un desgraciado (sin gracia)enfatizando las vergüenzas de un derrotado, o llorar la pena de un considerado trepa de mayor cuantía con vistas al talego, es cosa normal en el afectado.

Y todo ello, en un flash alucinante del programa televisivo favorito, en la entrevista de la radio habitual, en un artículo de opinión de la web o en las vallas publicitarias o carteles envolventes de las grandes autopistas de la información.

Ahí; ahí puede estar el dispositivo letal de la guerra del fin del mundo.
La sicología, la sociología de las tornas, ha corrido con las experiencias y la viveza en este campo de batalla donde el enemigo no se ve pero si que se nota. Sobre todo en la tergiversación y la mentira: Fulminante capaz de dinamitar cualquier intención por los métodos tradicionales.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por anónimo 17.05.10 | 19:42

    Si los sistemas de proteccion fallan en ocasiones , puede venir algo muy gordo , algun suceso que anuncia el fin de algo. No me voy a quedar con la incertidumbre aunque se torne lo ya revuelto.

  • Comentario por anónimo 17.05.10 | 19:41

    Si los sistemas de proteccion fallan en ocasiones , puede venir algo muy gordo , algun suceso que anuncia el fin de algo. No me voy a quedar con la incertidumbre aunque se torne lo ya revuelto.

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