Incipiente corolario de situaciones extremas. Abedules mirando al sol cuando se quiere decir lo que no se piensa. De eso hablamos cuando el pensamiento no se liga a la razón en un amarillo intensamente tenue. Ese quantum simplista y desnaturalizado que impide la actividad de nuestro sistema linfático al borde del colapso. Y no estoy dispuesto a decir lo que no pienso porque, el sentir de mis múltiples neuras me aconsejan que diga algo aunque mi yo esté disociado con el discurrir inerme, lleno de dudas, parangonado con el sufrir de esas cavidades inocuas que ven en el cielo la distracción para seguir caminando por la senda de la vaguedad. Realmente no lo entiendo.
Es abominable y monstruoso ponerte delante de las cuentas distraídas de una expresión baldía para decir nada, que es lo que se me antoja ahora mismo, encontrado en la ilusión de decir algo en una suerte sugestiva de lo suprarreal. Dejar que el teclado diga por uno, dactilografiando ciegamente lo que ni siquiera la razón coseja en una suerte de vaciedades englobadas en la desesperada realidad de la palabra cuando es seña de lo indescifrable.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín