En mi jubilación, me gustaría marchar a la casita imaginaria que tengo en aquel pueblo, en un lugar del infinito finito, traspasando las nubes de aquí abajo. Mi pueblo, una preciosidad de estado, ejemplo de convivencia, tambien imaginario, mas sé que existe, aunque carezca de territorio definido y ubicación.
Podría ser Madrid, mi ciudad, pero, para eso tendría que cumplir unos requisitos que , no creo que el Consistorio este dispuesto después de levantar el empedrado.
Mi pueblo imaginario, ante todo, es honesto. No se entiende a un pueblo neurotizado por semblanzas e historias; de malos y buenos y otras patrionancias.
Las tradiciones, las justas. No hay que remontarse a los romanos para vestir traje regional. Nosotros estamos sanos del coco hasta extremos. Un solo cuerpo social sin atención al componente genético y procedencia, que no nos importa para nada.
Igualitario, solidario, representativo, sin ONG´s de caridad y esas cosas. Cualquiera puede ser elegido administrador de los bienes comunes, siendo común mortal y nunca marshall. Sin mas. Y no pedimos globos de gas, ni padres de la patria, ni tíos y sobrinos.
Una cosa barata y sencilla que cualquiera puede construir con mínimos materiales. No es necesario entrenarse con la catedral de Burgos para la acometida.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín