El Conde drácula era un tipo vampiresco que te succionaba la sangre después de un muerdo terrible en la yugular, preferentemente lanzado a las mocitas macizas de su comunidad.
Cuando vi por primera vez la película de este personaje, siendo muy chaval, el miedo, el susto y el terror que me produjo aquel sujeto, no tiene comparación en absoluto con el miedo, el susto o el terror que te pueden producir unos manguis, navaja en mano, dispuestos a rebanarte el cuello con la cheira cabritera a cambio de unos dólares.
A mi, estas ostentaciones de los rajaos badilas, mas que miedo me produce risa. Que digo; mas que risa carcajadas: ver a un tío amenazándote con la motiva de cortar en trocitos voceando que te va a coser a puñaladas en punto de cruz, con aquella cara dificil de payaso grosero de mal color, mas cercano a la ictericia que a un periódico con grandes dosis de bilirrubina; ojos desorbitados, boca seca de tanto exprimirla; el paladar enorme haciendo que la campanilla baje unas micras para obstaculizar la entrada de aire que tiene que tomar a buches, a mi, sinceramente, me la refresca.
El miedo de verdad, ese miedo de abstracción, eses terror que produce escalofríos cuando las puertas se abren con el chirriar de bisagras con goznes sin lubricar , la música aterradora que lanza su pleno a toda orquesta en momentos críticos, el cementerio mojado, las tumbas con hojas húmedas pegadas al granito, y el menda saliendo del ataúd como si nada...Eso es para verlo.
¿Y que me dicen del claveteo de la estaca en el mismísimo corazón del vampiro en “Drácula has risen from de grave” de Christopher Lee, mi tocayo ? Aunque nunca superé el susto, ¡Ya está bien de miedos, cojones!
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín