En este país de los pronunciamientos, de rebeliones, de los marchamos, de la raíz cuadrada y de las pedradas en la cara, ¡zas, en toda la boca!. De las ondas de choque y sus consecuencias; de las guerras y sus atrocidades, del “mecagoen” y otras peculiaridades, a parte del Sol y el buen tiempo , aparece, como un regalo de cielo brumoso y cutre, algo con afecto: la prenda de ponerse guapos, tan gastada por el Emperador de las comquistas, Napoleón Bonaparte, símbolo de los idos de la olla. El bicornio que denota poder, prestancia y soberbia; elegancia supina que no requiere de otros aditamentos para demostrar quienes somos: ¡El emperador! . ¡Oh, Mauaricio! “Todos semos emperadores”, como decia el empecinado de las primeras letras, nunca sobre los escalones de la Real Academia que da esplendor. ¿Qué le parece? . Pues sí, en este pais, todo el mundo nos tocamos con un bicornio y nos topamos con otro, por muy surrealista y peliculero que parezca.
Los señores del bicornio, así como las señoras josefinas que también lucen bicornio con un cierto deje en el montante, queremos crear un mundo nuevo, mas feliz, mas democrático, mas solidario, mas de tú; con carruseles, tiovivos, marionetas, tiovivos y fusiles de salto rápido para llegar al escaño o a donde encarte, con sus bicornios, sus ilusiones y su mano prendida en el estómago.
Estos personajes napoleónicos , que por otra parte somos todos los miembros del país, no se si suscriptores, arrecian en su interés por demostrar que no hay nada como el bicornio para sentirse poderosos y saludables; gentil y soberbio con el bicornio puesto a coqui. ¿Qué tal me sienta?
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín