Todos recurrimos al mensaje manido al uso, “la vida es un soplo” cuando nos arrecia el deseo de fumarnos un truja quedando prohibido por el doctor para salvaguardar su reputación medico-colegial.
Sin embargo, y sin prestar atención alguna, ufanamente, encendemos el canuto con sonrisa de despego cuando, presto, se encuentra el cilindro en la camisura labial,oscilante. Le damos unas caladas, desprendemos la ceniza, tosiendo, de súbito, porque las vias no están hechas para la invasión de alvéolos, tráquea y derivados que conforman nuestro sistema respiratorio bronquial.
Ahí entramos en lo que llaman los expertos eufemísticamente“síndrome de la colilla” o el científico, en latín, cum simplici cuiuspiam rei, vel personae. vel factis indicatione; aut ex propositis aliquid deducensque “¿por qué fumas, gilipollas?.
Tal comportamiento de los galenos, provoca en nosotros una reacción sicológicamente incrédula que aquellos expertos en psiquiatría etiquetan con “disociación de carácter intrapersonal tendente a la estupidez cuando el vicio se agudiza” Es decir, situación de placer y desgana, euforia y tristeza; voluntad y decaimiento, cuando no, la sutil opción melancólica del bochorno.
Mas, transcurridos unos minutos (hecho comprobado en los nicotínicos) nos volvemos a encontrar con la palpable realidad que nos viene a atormentar: la vida es tan obscenamente corta que bien vale una prueba de pulmón , . Sin embargo, la conciencia reprocha al ego, el ego a la ciencia y la ciencia a la conciencia, de regreso: ¿por qué es tan corta la vida, por Dios?
No solo el médico, ahora todas las autoridades del Estado de Derecho se han puesto de acuerdo tratando de cuidar nuestra salud cuando esta apunta a la falta de atención para con los fumadores empedernidos.
Necesitamos programas y programas, alicientes, centros de fumeque en samovar, clínicas de atención primaria con anises para superar las ansias, con dosis de mantenimiento en las farmacias. En fin, una serie de mejoras que nos lleve al nunca jamás, bien ahumados y con el incienso debido, atendiendo al proyecto de ir de viaje al mas allá en cuanto terminemos con el cigarrillo. En el cielo no hay tabaco.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín