Lo veo casi todas las mañanas que va de mes sentado en el quicio y apoyando sus duras espaldas sobre el ondulado cierre de un bar que se traspasa.(Desquiciado)
No tiene mal aspecto pero, en su sonrisa incluye ese amargor gengibre que viene a denotar lo regular que lo está pasando en esos últimos tiempos de su existencia. Su caja de cartón con unas monedas señuelas, delatan el vacío de su disponible, realizable y exigible.
La buena gente, sobre todo las señoras mayores del barrio, le despachan unos tintineantes céntimos en cascada antes de pasarse por el Dia a comprar ese jamón de york sin sal para el apuntalado marido gruñón que tiene por compañero. Le da pena. Y el señor, metido en años, recostado sobre el cierre ondulado de ese bar que se traspasa, sonríe y agradece.
No sé quien colocó a este amigo sobre el cierre del bar que se traspasa, pegado como un afiche de pobreza en la ondulada chapa del negocio que ya no existe, pero me jode cantidad que él con sus experiencias, sus conocimientos, esas vivencias que se le supone, como el valor en la mili (que seguro hizo para defender a la peña y esas cosas de la patria), ande indigente, mendigando una ayuda porque no tiene para lo elemental.
Sí, pero es que no cotizó en su momento, dirán los unos. Para eso están los servicios sociales del ayuntamiento. Otros, a saber lo que habrá hecho el menda. Los mas avezados en eso de la ciencia económica (mas bien barata) : Ya se sabe, con la ecuación de los rendimientos decrecientes, a este le ha tocado la recesión Maltusiana: pedir a destiempo. El señor mira, sonríe, agradece y, para sí, respira como una estrella: ¡Vai a cagare, hermano!
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín