El síndrome de “todo el mundo es bueno” me viene siguiendo desde que la razón me hizo imprescindible en un estar contento y eufórico a los compases de la Marcha del Coronel Bogey zapateada en los matinales del Cine Narváez.
En alguna ocasión he tratado de cambiar aquellos principios por ese otro slogan que acuñó Hobbes todo cabreado: “El hombre es un lobo para el hombre”; pero, no. Aparté aquel cáliz de mala hiel de mi conciencia, pensando cosa mejor del ser humano, del hombre, de la pobre criatura querida que tantos disgustos nos viene dando a pesar de su evolución, del incremento de la masa gris, de sus habilidades para hacer cosas grandes, magistrales, impresionantes.
Mas, algo que no se logró, que no se ha logrado erradicar de sus entendederas, es aquella neura loquilla involutiva, manipulada, venida del reptiliano cerebro primitivo y que en cualquier instante puede saltar de la lúgubre cavidad del portor convirtiendo al apacible, culto y educado ciudadano en un verdadero energúmeno capaz de las más atroces tropelías.
Jueves, 16 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio