Yo, que a diario tomo el Metro para desplazarme por la gran ciudad como millones y millones de ciudadanos de las grandes urbes, me acojono al contemplar las imágenes del metropolitano de Moscú; el mas bello del mundo, paradójicamente. De esos trenes destruidos, por esas vidas destrozadas por la locura vestida de negro.
Y en esta mañana me desayuno con ello.
Ya no es que te caigas al anden por la presión del gentío en la hora punta; que choquen dos convoyes por el fallo de un semáforo, que se produzca un cortocircuito y nos quedemos a oscuras en la estación de Sol. No. Es que ahora, cuando las seguridades rozan la excelencia, viene un hijoputa, (o dos, o tres) te coloca una carga explosiva debajo de las sayas , y a volar al mas allá.
Es cierto. Si usted se fija, y espero que lo haga sin atisbo alguno de rubor , ninguno de los canes de este mundo se desayuna con higadillos frescos de un homónimo de su raza por mucho que se odien y repriman lanzarse a degüello sobre los músculos escalenos.
Y no se trata de la genética y el cromosoma tal con inclinaciones rabiosas, sino que los acuerdos tácitos de la manada, mirando siempre a sus ascendientes, los lobos aulladores, siguen siendo tan efectivos en esta estepa, que no hay forma de modificar la norma después de tantos años y siglos de existencia en un estado de derecho natural.
No sé pero, la intención de abandonar la red es cada vez mas intensa, mas fuerte y disgustada tal y como se comportan estos gestores de dudosa conciencia que, conocedores de las virtudes de sus trasmallos, recogen el copo en este mar , en este océano cargado de interés sin importarles la razón de su existencia; sin condición y medida que no sea el índice altivo de la tabla del Nasdaq.
Dejar de un lado a las compañías telefónicas privilegiadas al alza en el negocio boyante, en el baldío plano de sus cálculos binarios, sería satisfactorio tal y como se lleva el asunto, marginando al pobre ciudadano habido de conocimiento en una suerte de letanías acompañadas de bombardeos obscenos, viniendo a felicitarse por el maná del invento tan esperado desde el gorro frigio, que ahora se ocupan en recoger.
Tengo ocasión, por mi condición de hombre libre (me lo creo) dispuesto a defenderme de la manada que integro, conocer a los importantes, a los relevantes personajes del círculo del poder. A los derivados culturales de los aledaño del condumio; a los económicamente fuertes; a los influyentes, a los que con su letruja impresa o TV digital terraria quieren tornar el pensamiento vario por pensamiento único con el decapante que no rula a estas alturas de la codicia y su teatralidad.
Y me extraño, me extraña, que estos sujetos, reyes del fortín, modificadores de los inverosimil, sean simplemente los hacedores de un progromo tendente a agilipollar a la clase humana soltando speach de lo mas variado y original con aquello que ya feneció por inoperante y egoísta. Y los otros inoportunos, por alienantes destajistas.
No queda un año en estas fechas, que deje de acercarme a mi pueblo cordobés para vestir los atuendos de colinegro,-casco de acero pulido con la celada franca, plumero rojo y enorme melena de negras crines; chaqueta roja bordada en hilo de oro marcando dibujos. Y, descolgado del astillero año tras año, el tambor.
Los redobles de mis baquetas, siguiendo al Paso o formando grupo con mis vecinos, vienen a transportarme a ese tiempo que llaman pretérito, de la mano de mi niñez, recordando episodios.
Como no se me daba mal el redoble del pequeño tambor, Joaquín, el municipal, me animaba para ofrecer pequeños concienrtos a los entendidos. Yo, ocupado con mi tozudez, me negaba, ¡cucha!.

Quien me iba a decir a mí que aquellos imberbes imbecilillos de la generación burgueso-progresista de familia afecta al señor Claudio,o no, con cuatro oficios oficiales, trabajos trabajosos y gabelas sin cesar para la prole de la España Grande de niños endiñados y premio de natalidad, o no, iban a llegar tan alto a estas alturas sin hacer mas esfuerzo que cuatro voces extemporáneas para llamar la atención y cuidar el puesto que tenían allí en ese futuro que auguraban.
Y así ha sido. ¿Y como fue posible si esto es democracia ?. Muy fácil; teniendo la capacidad de cambiar la piel en su momento, el color en su momento, la vergüenza en su momento, apoyándose en las costillas de una clá incondicional de ideologías full en bobina de papel, y otros adverbios de lugar, se produce el milagro. Luego, los años han venido asentando los cimientos de la cosa hasta llegar al efecto tse-tse del momento.
Lo veo casi todas las mañanas que va de mes sentado en el quicio y apoyando sus duras espaldas sobre el ondulado cierre de un bar que se traspasa.(Desquiciado)
No tiene mal aspecto pero, en su sonrisa incluye ese amargor gengibre que viene a denotar lo regular que lo está pasando en esos últimos tiempos de su existencia. Su caja de cartón con unas monedas señuelas, delatan el vacío de su disponible, realizable y exigible.
La buena gente, sobre todo las señoras mayores del barrio, le despachan unos tintineantes céntimos en cascada antes de pasarse por el Dia a comprar ese jamón de york sin sal para el apuntalado marido gruñón que tiene por compañero. Le da pena. Y el señor, metido en años, recostado sobre el cierre ondulado de ese bar que se traspasa, sonríe y agradece.
A poca gente esquinada le vengo dando la oportunidad de engañarme despues de tanta ocasión. Tengo experiencia en ello y me duelo de mi mismo por la osadia de estos acicalados con el disfraz de respetables ciudadanos, cuando no son mas que un simple escorial en grado de pobre.
Me han engañado cientos y cientos de veces en mas de N-gigas de memoria que vengo a conservar en mi pendrive desde que vine a este mundo en el blanco olivar, casi encalado, a orillas del crepitante Guadajoz.
José I Bonaparte, en denostado monarca de pega, según la historia construida ladrillo a ladrillo en las escuelas seculares de la Ensaña Cañí, fue un perverso rey impuesto por los arreglos y poderes del Gran Emperador, General de Waterloo y demás posesiones europeas.
Dicen los buenos escritores de los medios que, a veces, no le fluyen las ideas para manifestar su actitud ante los descabellados conceptos de la realidad de aquellos que se llaman colegas y no son mas que ladinos al servicio del poder, ayudados por las musas del Parnaso con billete de primera.
Sin embargo, como tienen una nómina que justificar en la redacción del periódico, a propósito, y unos niños que atender del anterior matrimonio, necesariamente han de ponerse serios ante el aparato cibernético y con sus dos yemas, o a lo sumo otras tantas, teclear lo
Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí Y EL RECONOCIMIENTO, MUJER.

No puede ser mas real, mas concreto, mas actual. Solo nos atrevemos a juzgar movidos por esas absurdas certezas, esos indicadores vagos que las sombras proyectan en nuestro muro de face book virtual, movidos por el manubrio de un grosero e interesado operador, que anula la propia concepción de la idea y expresión del pensamiento humanos con marchamo de libertad.
Ayer me desayuné con una visión, una realidad, un encuentro inesperado a la puerta de mi casa, aunque, por lo que vengo a decir en el post que llamo en link, no me sorprendió. Si, era este: un individuo de largo pelo, pelo canoso ahora, melena recogida en coleta cubriéndole toda la espalda a modo de caballo de Atila. “El Ninja Jerónimo” como defino en el relato macabro.
No hay cosa mas ruin y pendenciera que tratar al prójimo como una rodilla, como la acémila de acarrear que se deja ver por las hileras con la carga digital del uno mas. Sin que se produzca frió o calor en las entretelas de los "mandas". Arreando con vocerío literal a los administrados en una suerte de soberbia impresa que mas le vale al miserable declararse culpable antes de que acudan los alguaciles a comprobar que uno no lo es. Solo inocente, señores.
Semana que transcurrió; Semana Santa de pasión. Ahora nos queda el afán de proseguir del mismo modo que dejamos la anterior; es decir, realizando las mismas labores. Mas, ahora, con mayores bríos y deseos en esas reflexiones que, junto al mar, en la procesión con el cirio pascual, en el interior de esa cafetería que pisábamos por primera vez, o en la habitación de la hostería, nos hemos aplicado para llevar a cabo esas nuevas aventuras antes de que despunte el verano.
Y me parece estupendo que así se cuente y se imponga a nuestro ego que, últimamente anda volado presagiando lo fatal por culpa de los cuentistas.
Los jóvenes están realmente enfadados, conscientemente cabreados por el intento de manipulación, por la marginalidad a la que se vienen acostumbrando, por ese timo universal que los relega a la dependencia porque para ellos no hay seguridad; vinieron tarde y sin pan debajo del brazo.
¡Véngaya!. La sociedad (recurren a la sociedad cuando no son mas de cuatro o cinco) obliga al joven a , despues de la preceptiva preparación intelectual reglada con sus grados de excelencia mas que suficiente, a continuar "su preparación" con inventos añadidos de paso de ballet para mayor sacrificio, mayores cargas y un poquito de presión para asomarse al jodido cuenco de la depresión.
El síndrome de “todo el mundo es bueno” me viene siguiendo desde que la razón me hizo imprescindible en un estar contento y eufórico a los compases de la Marcha del Coronel Bogey zapateada en los matinales del Cine Narváez.
En alguna ocasión he tratado de cambiar aquellos principios por ese otro slogan que acuñó Hobbes todo cabreado: “El hombre es un lobo para el hombre”; pero, no. Aparté aquel cáliz de mala hiel de mi conciencia, pensando cosa mejor del ser humano, del hombre, de la pobre criatura querida que tantos disgustos nos viene dando a pesar de su evolución, del incremento de la masa gris, de sus habilidades para hacer cosas grandes, magistrales, impresionantes.
Mas, algo que no se logró, que no se ha logrado erradicar de sus entendederas, es aquella neura loquilla involutiva, manipulada, venida del reptiliano cerebro primitivo y que en cualquier instante puede saltar de la lúgubre cavidad del portor convirtiendo al apacible, culto y educado ciudadano en un verdadero energúmeno capaz de las más atroces tropelías.
Un día de recuerdo cargado de notas para tu impronta, Frédéric.
Jueves, 16 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Carlos Ferrer
José Pómez
José Donís Català
Paulino Toribio