Confieso que soy demasiado confiado, extravagante, civilizado y exageradamente cordial con la gente que no miente. Y aquí viene la confusión que trae consigo esa serie de quebrantos que, aun estando lo suficiente curtido para afrontar estupideces, me veo con frecuencia envuelto en situaciones tan poco inteligentes, que los personajes que componen esta elucubración, los de aquí, los de allá, los de acullá, sacan juicios in valorem para aplicar sus cargas impositivas, sus pareceres hirientes, que mas que hablar con el amigo, el desconocido, o conocido circunstancial, increpan e intentan vapulearte, creando, a primera vista y gracias a su bullente cacumen, un personaje opuesto que para nada se corresponde con el verdadero ego del real, que bien uno conoce.
No obstante, sí que vengo a sacar conclusiones de estos personajes infelices (no se puede ser feliz con tanta carga de grisú) sus desbaratadas aberraciones, sus desquiciadas perturbaciones, de su paranoia secular compuesta de interés ególatra, demostrando una extrema perversión inmovilista que bien podía tacharse de calcos de otro tiempo que han de pasar por progres porque sus habilidades torticeras se lo demandan.
Claro, que yo mismo mantengo una idea sobre estas cuestiones del mundo que, por evidentes, mas asiento en los pilares de ña razón universal. Y a la vista está con las transparencias que me gasto.
Viernes, 17 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Pómez
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Antonio García Fuentes
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio