Pasaron los carnavales de charanga y ocurrencias haciendo la trompetilla para llamar la atención, rompiendo lo cotidiano. Aun pasados, el ritmo sigue, la trompetilla en agudos y graves (agravados), los disfraces envolviendo a sus personajes que no encuentran al autor; hábito del baranda que se entrega, todo él, a hacer la cabra en el Circo de las Vanidades. ¡Pasen y vean, señores, como se meriendan al león!
Y no me refiero a políticos o a serios magistrados de armamento y construcción. Sería sencillo y fácil de reconocerlos por sus entorchados, sino a estos otros que andan cerca del semáforo, que cruzan muy educados por el paso de peatones,

Tenia yo un pariente lejano que mas que ágrafo necesitado de atención , era un leído ágrafo de poca salmuera que con el conque de sus parciales lecturas de Caperucita venia a discutirnos lo elocuente y evidente en las tardes de parchís y mesa camilla en aquellos inviernos de carámbanos y paleta piconera que mueve las brasas de los fríos de la Chimchibarra.
Babalú esta triste. Cuando la Virgen de la Caridad del Cobre abrió sus ojos desde el pedestal del Santuario de la Sierra Maestra, encontró a Babalú llorando. Acababa de conocer la muerte de aquel negrito albañil que quería sentir la vida cuando la vida deja de saber de esclavitudes.
Cuando estoy en casa frente a la pantalla del plasma , me consumo con el mando a distancia. No se que canal seleccionar. No se que programa ver (visionar queda ridículo) no se que decir, que hacer, que tomarme o que romper. Decido, entonces, agarrarme al portátil y repasar las noticias del día. Cosas que hay que ver para llenar los tanques de las ideas. Leo “La Marea” blog de Pérez Henares con el consiguiente post del día, sobre quien reparte los carnés de demócratas en el mundo de Prisa y su influencia.
Confieso que soy demasiado confiado, extravagante, civilizado y exageradamente cordial con la gente que no miente. Y aquí viene la confusión que trae consigo esa serie de quebrantos que, aun estando lo suficiente curtido para afrontar estupideces, me veo con frecuencia envuelto en situaciones tan poco inteligentes, que los personajes que componen esta elucubración, los de aquí, los de allá, los de acullá, sacan juicios in valorem para aplicar sus cargas impositivas, sus pareceres hirientes, que mas que hablar con el amigo, el desconocido, o conocido circunstancial, increpan e intentan vapulearte, creando, a primera vista y gracias a su bullente cacumen, un personaje opuesto que para nada se corresponde con el verdadero ego del real, que bien uno conoce.
No obstante, sí que vengo a sacar conclusiones de estos personajes infelices (no se puede ser feliz con tanta carga de grisú) sus desbaratadas aberraciones, sus desquiciadas perturbaciones, de su paranoia secular compuesta de interés ególatra, demostrando una extrema perversión inmovilista que bien podía tacharse de calcos de otro tiempo que han de pasar por progres porque sus habilidades torticeras se lo demandan.
Claro, que yo mismo mantengo una idea sobre estas cuestiones del mundo que, por evidentes, mas asiento en los pilares de ña razón universal. Y a la vista está con las transparencias que me gasto.
Bailaba la rumba, lo hacia como nadie; cantaba sus sones, lo hacia como nadie; decía sus verdades, lo hacia como nadie; mentiras gancheras, lo hacia como nadie; bebía su mojito, lo hacia como nadie; contaba sus pesos, lo hacia como nadie; tocaba el bongó, lo hacia como nadie. se vino pa España, lo hacia como nadie; trabajó en la Renfe, lo hacia como nadie; y se compró un tren, lo hacia como nadie; se puso en la vía, lo hacia como nadie; pitando, pitando, lo hacia como nadie.
Hasta que la Red se vino a cansar, tirando a don Pin con su bello son, su tren de vapor y a los pasajeros que iban pa Cai a conmemorar la Pepa, en Despeñaperros.
Leo un artículo sobre las calamidades del país y otras singularidades que si el pavor no hace presa de mi ánimo, es porque ya cené.
Sacando conclusiones sobre el particular, hosco con el teclado y prudente con mi salud, vengo a replicar, aunque no lea el columnista, que es lo mas probable, lo que sigue, sin ánimo de ofender.
Posiblemente, Grisóstomo sea un jubilado mas. Posiblente tenga una pensión bastante ajustada. Posiblemente, aquellos de sabroso condumio, de excelentes guisados y paladar exquisito que pululan por los circuitos del bienestar mejor pagado, sean los que mas interés muestran para que Grisóstomo se vaya cuanto antes a mejor vida, evitando la pensión que ellos generan y no Grisóstomo, por mucho que se empeñe el interesado en decir que él mismo creó esa masa solidaria de reinversión en renta fija, con los muchos años aportados, y no esos otros de la peña que ahora vienen piando la buena nueva en los programas mofé de la telé. O en la desgraciada columnita del experto.
¿Que puedes contar de los agravios de la vida que no te duela?. Engañado, humillado, decididamente marginado, solo por pensar distinto en este mundo de gregarios cuando la individualidad es el referente. Vilipendiado, carente de cualquier apoyo que haga consignar su verdad en los anales de lo verdadero. Despreciado, en fin. Sin embargo, tuvo suerte.
Tú, marginador, que te afanaste en destruir su zaleo con mentiras y extorsiones, entérate, por mucho pedigrí que te impongas o quieran relacionar, por mucha admiración que provoques en los grupúsculos oscuros de tus incondicionales, y aun con tu poca ciencia, entérate.
Mis posts son extremadamente efímeros gracias al procedimiento de cabina descendente ideado por algún experto tramoyista o especialista en funiculares, evitando que la columna trajana en donde se me integra, no se estanque.
Y viene bien el sistema de agujas en línea aplicado, provocando la melaza necesaria que elastifica neuronas y draga conciencias sin requerir el ombligo como zona de fijación, que a fuerza de tanto, termina uno siendo otro.
Realmente no es así. Creo ser una persona educada, flexible, abierta, dispuesta a ayudar, a convencer con argumentos.Amigo de mis enemigos y, de mis amigos, no digamos.
Amante del arte creativo, de la música y del rico jamón de la comarca salmantina. Y para nada basto, ordinario, soez de locuaz titiritero, mostrando los atributos del sótano verbal a cada paso para abrirme paso violentando, porque sé que esos adornos que Dios nos dio a los del sexo masculino solo sirven para algo importante
Estan vacios a no ser que por entrañas consideremos los cables de colores, los relex o esos interruptores y bobinas cuyo funcionamiento binario hace que estos robots suplantadores, nos den los dias, las horas y las predicciones meteorológicas . Saluden al vecino en el portal con esa voz profunda e impostada de estudio de doblaje, y rellenen la quiniela dando como vencedor al Barsa.
Estos sofisticados personajes, elementos ensamblados y compuestos para olvidarnos de la soledad, ahora se ponen a la venta para conseguir cuantos amigos se le antoje a uno, compitiendo con esas redes sociales artificiales que te cargan de amistades para llenar espacio y nada mas.

Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit . Lobo del autor
La noche negra se cierne sobre mi barrio, que es el suyo. Sobre el casco antiguo de la vida con el alumbre poco laborioso de la tenues farolas galdosianas. Bujías tristes y mosqueantes arropadas por las antiparras cristalinas protectoras del relente, en este invierno desabrido a tiritones por los sustos, en medio del miedo terrible y silbado de serie de televisión, que nos endiña todo aquel que pontifica para dejar heladas las réplicas rabiosas de Consuelo, la reponedora del Carrefur.

Lienzo del autor.
A Raúl del Pozo se le ha ido el caliente de la realidad atraído por la amargura y el síndrome de Niño de Narváez.
Los niños de Narváez así como los niños de Diego de León, en concierto con el Movimiento, eran personajes adelantados que con sus pocos años ya figuraban en la nómina de la prensa escrita o de las ondas de la cadena azul, todos juntos en unión defendiendo la bandera de la santa tradición, para ocupar esos espacios recomendatorios que el diario sindical-vertical de Pueblo así como la homónima Cadena Azul del Movimiento Nacional, tenían a bien recomendar.
Y se tiene muy a gala considerar al ciudadano como lo que es (un ciudadano suele ser un ente que no rechista y vota lo que los papás de la patria deciden con su marketing)y, gracias. Yo, desde luego, cada vez entiendo menos lo que nos viene a decir el conjunto de maraqueros en los telediarios, los news y en las esquinas de la vulgar ciudad de las milongas.
Y me puse a servir al deseo escribiendo a la administración, a las administraciones para conocer si yo era, todavía, un ser dotado de derechos (obligaciones, siempre) para ser oído, escuchado, sonreído y poco mas de buena fe.
Y se me dice, en respuesta a la cuestión, que no hay respuesta ni decir sobre la respuesta. Si quiere, bien, sino, ya sabe, hágase aborigen bosquimano y búsquese (de ahí le viene) una selva donde puedan escuchar sus sonidos guturales de liana en liana. Allí desconocen lo que es el silencio administrativo, mas acudirán todos los monos de la exuberante vegetación.
¿Les apetece un paseo por la ciudad sobre la plataforma de un autobús urbano?. Si me permiten, yo les guiaré de la mano, la Kodak y el ritmo trepidante de los californianos Pomplamoose.
Ah, tambien pueden disfrutar de esa cerveza que, con gusto, les obsequiará cualquiera y en cualquier taberna de la Corte, con suculenta tapa.
Y no es que la ciudad esté en promoción generosa para allegar visitantes, no, es que, venimos a ser sus amigos del foro.

Obra del autor dedicada a su amigo Frank Braña, gran actor de westers
Si, me refiero a ti que te las vas dando de altruista, de bondadoso, de solidario. Además, alardeas de conocer al ser humano porque alguien te dijo que eras un eminente científico de las ciencias sociales, y tu te lo creíste.
Si, tú. Y ahora me vienes a distinguir con una charla cargada de panegíricos porque hice lo que tú tenias que haber hecho. Si, tú. La decencia queda lejos pero te atreves a presentar un programa de ayuda que financia un grupo de gentes anónimas que a ti te resbalan.
Nos conocemos desde hace algún tiempo y compruebo que no has cambiado nada. Tu, a celebrar la cosa con las celebridades y, los demás, que sigan aportando para tu causa.
En algún momento nos cruzaremos las miradas. En algún instante nos veremos las caras y te diré lo que tu no te atreves, aplicando cualquier adverbio reflexivo. Y es que eres así, tienes que ser luz, estrella, cenit de un mundo que te hicieron a medida para que usurparas el espacio que le corresponde a los demás, a la pluralidad.

Obra del autor
Me refiero, entonces, a todos aquellos personajes que, haciendo alarde de su currículo intelectual de finos propósitos, sacan a la luz su verdadera y extensa alfombra curricular renqueante por sus formas y groserías universales. Y es ahí donde la pifian en Do; primera nota de su místico atrevimiento.
Los inteligentes lectores, que no se les va la cabra, comprueban, atónitos, como los mendas lanzan sus pastorales a la parroquia; sus voces ampliadas por enormes baflex, sus libros editados y difundidos a trompetazos para luego, mirándolos bien al trasluz, darse cuenta que lo que contienen es lo que mas o menos intuías. Necesitan un poquito de sahumerio para perfumar.
Ahi estan todos los valientes de Texas, o los cinco de la fama,-los cinco minutos- o, mismamente, lo que quiera hacer Torcuato. Aquí no se mueve naide si no es por remuneración.
Los cónsules de las letras, ni mú, a lo sumo un petardillo por aquí para que lo situe la clá como valiente. Y ellos, ufanos, esperando la debacle para cambiar de camisa, de fijador, de cara distinta y dificil o de tirantes elásticos para lanzar improperios y especie con el consabido sermón de su creida valia (vanitatis).

Obra del autor
Uno, en su modo, ante tamaño escrutinio de Monserrate en la pira del corral, llevado de su laya y condición, quisiera servir de arcabuz contra los enanos malandrines que vienen a interferir la idea con malas artes y brujería,y que Homero llama troyanos, desarmando la virtud de la virtud que sostiene en mente a la dulce Dulcinea, Emperatriz de la Mancha.
El Troyano repuso en discurso cargado de hiriente ironía, en decir o pensar que aquella dama era tuerta de un ojo y del otro le manaba bermellón.
Rafalito se ha convertido en troyano, no por dinero sino porque le pagan mas que en el dispensario. Y ha hecho carrera Rafalito. Ahora se dedica a ser eso, troyano, tratando de obtener información de la vida de las gentes a través de artimañas digitales que muy bien aprendió en la escuela de especialistas, Cracker.
Manolito es un tío sin escrúpulos, desde luego. No va y me dice que lo sabe todo de mí; de los tiempos que permanezco delante de la pantalla del computador y del salario que percibo como adjunto en la tienda de antigüedades...?
Tengo media hora, solo media hora para elaborar mi modesto artículo, buscar en mi galería gráfica un buen alusivo y colgar el post que ustedes ojean. Antes, poco antes, he tenido ocasión de asistir a uno de los programas de debate con que acostumbra la TV, que si no me ha provocado risa, como manda la cabecera, sí indignación y flojera en las carnes por la ridiculez.
Indignado con alguno de los expertos que soltaron su económica razón del asunto mermado de lustre e imparcialidad para allanar al espectador contándole las mil cuitas de una noche de traspiés, con la batalla mas grotesca de los mil y un asunto contenidos en su bien trazada estrategia, siento como se me sube la sangre.
Sentí vergüenza ajena, señores. No quise mas recrearme en el espectáculo, saliendo, por ende, de estampida hacia el aparato cibernético para afinar mis pensamientos, aclarar mis ideas y bosquejar la morfología cósmico-alumbrada de estos gentiles sabedores, sin pérdida de tiempo.

Lienzo del autor.
Lo que nos hemos venido a perder por tener tanto afán en pintar el salón de blanco impoluto con lo bien que le puede sentar la paleta de color que uno puede cambiar a su antojo siempre que guarde ese contraste imprescindible que nos aleja de la ofuscación y de la solfa de un solo tono.
Hay gente de piñon fijo y gualdrapas que no le gusta el arco iris y si las casas encaladas de mi Baena, olvidándose de los rasgos luminosos de los olivos. A mi, sin embargo, me encanta no solo la luz que encierra el lienzo de mi tierra sino todo el colorido que plasma la naturaleza de la gente y sus colores, en fin, cualquiera que sea el artífice.
Jueves, 16 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Carlos Ferrer
José Pómez
José Donís Català
Paulino Toribio