Auguro buena añada, sin embargo. A pesar de que pretendan atragantarnos con las uvas de la ira y sus impactos de Toledo junto al agrio café con watios y sacarina, ahí estamos nosotros.
Les deseo lo mejor, amigos, tomando prestado de Google su placa, si me permiten. La Z, es exclusivamente mía para recordarles que tienen un amigo llamado González, como Speedy(las coincidencias se dan).
No es nuevo: consumimos demasiada energía eléctrica. Se ha disparado la demanda mundial de electricidad y, este efecto hace que el punto de encuentro de las curvas de oferta y demanda, provoque la asunción del justiprecio como medida de rigor en una suerte de ajustes; mas un café con leche.
Por mucho que se diga, por mucho que se hable, por mucho que se cuente, por mucho, uno se queda corto y un tanto triste y perentorio. En mis tiempos, casi hasta ayer, uno llegó a conocer a personas honestas, honradas, templadas, con resortes de sostenido para dulcificar melodías, con pares de cero a 1 para simplificar el conocimiento abigarrado de los intelectos intocables de un saber trasnochado, dispuesto a batirse el acero con los mendas de plática agorera y merchandasing de los mas vulgar.
Hoy, no. Esos seres, aun manteniendo su prurito de bondad resolutiva en sus quijotescos periplos de antaño, marcharon tras el cielo y la gran nube de volframio a donde fueron enviados por su tozudez (Recuérdese el símbolo químico de este metal inicio de escusado: W) para siempre jamás, estando como están en contra de la ola de estupidez, de egoísmo, de supina gilipollez que nos invade, deseosos de que desaparezca esta de una puta vez, al menos gran parte de las miasmas, y puedan regresar para darle al mundo el mundo, que para eso es suyo.
http://www.flickr.com/photos/87834960@N00/5297199996/
Parece ser que el asunto no cambia. En la uno, ya se sabe, Raphael el intocable, que canta bien y gesticula bien, muy lejos de Olga Guillot, con su querido hijo que canta bien boleros, y me parece bien, si no fuera porque me gustan menos. A mi me gusta mucho mas Bono, no el consuegro; si, el cantante del You two, U2, que, aun a su sus años sigue privando con aquellas gafas de soldador y maneras de rock, dando . No se, sin embargo, si el señor de la Firts, que va para las pirámides buscando a Totancamon desesperadamente, pretende endiñar pasados episodios de mentirijillas a los que vivimos ahora sin ver eso de “Cuéntame como pasó” fuera de cuentas, sabiendo, acertadamente, donde estaba cada cual cuando ocurrió, y como ocurrió, y a quien se le ocurrió, y como vivía la mar de bien el personaje ocurrente .
Querido Dios: Se que has creado a muchas personas, a mucha gente, a muchos seres adorables y buenos y a muchos otros no tan adorables y buenos que han de pasar por adorables por temor. Y a esos otros muchos pobres que no caben en nuestro mundo, según el concepto que tenemos del pobreterio y la marginación que nos da tanta pena: Esos niños que salen a todo color en la HD, escuálidos y desnutridos llenos de moscas sin un colacao auténtico que llevarse a la boca u otro alimento no tan sofisticado y deportivo cargado de proteínas con aditivos de crecimiento.
Desde Garijo y aquella pequeña guitarra cadete que me compraron mis padres en la famosa casa de música, nunca me he separado de sus tonos, de sus apasionados consejos que vienen a calmarme del lúgubre y marcado desentender de lo cotidiano en nuestras acostumbradas charlas y reflexiones con toques de armonía.
Y tuvo mucha culpa de esa pasión mi querido amigo Ignacio, mi profe de la cosa de música.
A lo largo de la vida siguieron otras guitarras a esta pequeña y entusiasta primera de clases continuas en la casa de los Campin, verdadero conservatorio familiar en la calle Ponce de León. Guitarras que guardo y mantengo como si uno apreciara ser verdadero concertista cuando nada mas lejos y mas lejano. Eso sí, admiro a aquellos que la tomaron, si no con mas pasión, si con profesión como Ignacio y su querido hermano, mi amigo Juanjo Sánchez Campin, dos años ha, que vinieron dedicar toda su vida a estas deidades.
Controlador: Aerole 0412. Viento 027, 10 nudos, rachas, demasiadas. Autorizado a despegar 02.
Comandante: Autorizados a despegar 02, Aerole 0412.
Comandante: Entrando en pista 02 para despegar, Aerole 0412
(potencia ajustada 80 nudos, aceleración Vi one. Rotación: Vámonos.)
Y el aparato comienza a describir un alzado en su ángulo de ataque en no menos de 20 grados, para envidia de cigüeñas y grullas en ese alarde de superioridad que el hombre lleva en sus cimientos con unas micras de error. Tren arriba. La aerodinámica, en perfecta armonía con el éter, sustenta las miles de libras del embalaje.
Controlador: Aerole 0412 con Santiago; 120.20. Buen vuelo.
Comandante: Con Santiago en 120.20; Aerole 0412, gracias.
Comandante: Santiago, buenos días, Aerole 0412 virando a Zamora.
Controlador: Aerole 0412, buenos días, contacto radar en despegue como autorizado.
Controlador: Aerole 0412 proceda directo a Valladolid y 240.
Comandante: directo a Valladolid a 240, Aerole 0412
Controlador S.: Aerole 0412 con Madrid 136.225 para mas alto. Hasta luego.
Comandante: Madrid 136.225 buenas días, Aerole 0412
Controlador Madrid: Aerole 0412, buenos días.
Comandante: Madrid, buenas días, en ascenso para 240, Aerole 0412
Controlador M: Aerole 0412, buenos días. En contacto radar.
Comandante: Madrid, solicitamos nivel para descenso, Aerole 0412
Controlador: afirmativo para descenso, Aerole 0412

Ateneo de Madrid, hoy, 18:30 Concierto de amigos (quedada).
Borrando la obra.
A veces, mucho mas te apetece dejarlo todo para salir corriendo que correr mucho para alejarte del todo. Porque huir no es bueno, friend, aunque te persigan los acreedores del latigazo. Y ese síndrome del alejamiento es lo que me está pasando esta misma tarde. Y no físicamente salgo a pelarla, que para eso tengo coche con unas válvulas imponentes como las trenzas de la Montse, para zumbarle al buga, sino con esa cosa que te hace suspenderte de una nube con los arreos de la inteligencia, si es que viene. Y ahí, con el arnés en la letra, te puedes trasladar al lugar supuesto en donde menos te lo esperas.
. Quiere decirse con esa actitud quimerista que el señor Gallardón no está de acuerdo con el nombre zarzuelero que propone doña Esperanza para los coles de la city. La del manojo de Rosas. Agua , azucarillos y aguardiente. La Gran Vía, ect.
El señor Gallardon nunca me llegó al alma, como otros tantos personajes de la vida y mis aciertos, al menos desde aquel día en que tuve que ayudarle a sacar su barca de las aguas azúleas mediterráneas frente a la residencia de Educación y Descanso. Si, amigos, una barca, una motora en la playa malagueña de Nerja, bajo su balcón .
El presidente González en entrevista mantenida con el escritor Juan José Millas, el pasado domingo para El País, vino a decir que estuvo en su mano acabar con el problema terrorista que ensangrentaba la España de aquellos años: "Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA".
Mejor no, señor González, por favor; primero, porque los principios democráticos que queremos hacer arraigar en nuestro terruño, lo prohíben. Para ello se establecen los medios necesarios, con toda la fuerza del mundo,dándole cancha a la robusta diosa de la balanza, para que se haga cumplir la ley sin rebasar esas líneas prohibidas que, de pura soberbia, pueden acabar con la inocencia de lo que sea Ley, convirtiendo el asunto en cuatrerismo de foragidos.
Incipiente corolario de situaciones extremas. Abedules mirando al sol cuando se quiere decir lo que las mientes deciden. De eso hablamos, separando los piés del suelo y el pensamiento no se liga a la razón con el amarillo sol-madruga contradictorio, intenso y ténue, trochando por el puente que me separa del cielo.
Ese quantum, mas que simplista, desnaturalizado, impide la actividad del sistema linfático al borde del colapso por las órdenes negativas que recibe del jodido cerebelo o de cualesquiera otra central del caletre alborotado.
Acabo de leer en El Confidencial, el artículo de porte del celebérrimo y decano periodista Jesús Cacho, muy interesante, sobre la televisión española y su mundo hertziano digitalizado, que te hace, no solo reflexionar sino darte la razón sobre el asunto que ya atendí hace algunos días y que, curiosamente, provocó las iras de cuatro lanzadores de especies que no entendían mi parecer, sin tener en cuenta lo agustito que se está con las cientos de sintonías de menú y los culturetas en la Dos cargados de satisfacción.
Desde luego que sí, friend. Sin embargo aquellos que somos críticos de convicción y queremos todo lo mejor para el género humano, ponemos nuestras defensas naturales en guardia, en cuenta atrás, cuando se enciende el plasma.
Aquellos indigentes del intelecto, no cejaban. No lo sabían muy bien pero, la cuestión estaba, según los GOHC, - grupo organizado para hacer el chorra-, en atacar, cuanto más, al personal hostil y tontón con las técnicas ancestrales implantadas y patentadas por los descuideros de mala vida y caletres desorientados en la decadencia hostil de su existencia, tan arrufianados y pestilentes como todos aquellos que dirigían el cotarro.
Oleo del autor
Por mucho que intenten confundir los destacados intelectuales oficialistas de uno y otro signo, arrrancando sueltos, artículos, comentarios, videospots de los mass media, sobre el caso de su colega y vecino Sánchez Dragó, no conseguirán que el bombero Blaudbury se desate arrimando yesca a Celsius 233, o lo que es lo mismo, a Fahrenheit 451 .
Ya crearon la tangana, la gresca, la agarrada; no creen mas conflicto, señores ilustres, ustedes que tienen nombre, por favor, ahora que los apellidos van a venir escasos.
Si uno de su bloque metió la pata hasta el corvejón, pues se calla, entona el mea culpa, se arrepiente de supina gilipollez, se deprime y , transcurridos unos días puede celebrar con champan el alboroto y los índices de difusión que lleva consigo la escandalera.
Asustadito, acojonadito quedó el populo celtibérico a propósito de las acciones del poder verde transalpino. Animados por los augures, por los santificados popes de las finanzas, los ahorradores, los convencidos, los imaginarios de un mundo sin humos, sin containers nucleares, con la energía limpia y apropiada a pedales, compraron sus participaciones de capital con arreglo al precio de salida de la oferta pública de venta, OPV, de la gran compañía de energías renovables, que vino a ser de 1,6 € por acción.
Fernando Savater gran filósofo de las filosofías y escritor de digestión difícil para los no acostumbrados,dada su intelectualidad, viene a sacar la cara por ese otro escritor prolijo de gran marchamo intelectual, Sánchez Dragó, compañero del alma, compañero, manifestando algo "sic" en “VerdadMentira.com”, marca de la casa, que me permito guardar en la carpeta de elegías de los sentimientos.
Cuan poco le queda a los fumadores empedernidos de colilla fácil... En cosa de un par de meses, todos al fresco con el cigarro en comisura y la tos entreverada en las entretelas de los alveolos pulmonares. Que invierno, por Dios.
Yo ya lo padecí hace unos años, cuando dejaron en suspenso el permiso del fumeque en la cafetería de la empresa. Entonces, solución drástica: todos a la rue a fumar adoptando el principio del círculo de tiza imaginario para crear mas nucleo entre los fumetas.
El primer invierno me costó superar el trance, acurrucado en un rinconcillo del lujoso portal marmóreo, luego convertido en el photo call de los fumadores empedernidos. Los grados Celsius se percibian como alfileres en los huesos de cristal soplado, quebrándose las articulaciones cada vez que te llevabas el cigarrillo a la boca.
El menda, el experto ratón cibernético, “el genio”, “el basurilla”, como le llamaban en el barrio, había aprendido tanto de las cuestiones y puesta en escena de lo que no se sabe, que vino a dominar en un solo acto, absolutamente, el modo de hacer putadas a la parroquia mundial del planeta, con solo tocar los sentimientos de su computadora y el retour del teclado qwerty, con restos de uña mordida gracias al desparpajo de sus caninos. “
¡Como se van a poner...!”, comentaba para sí el vándalo mamón cada vez que provocaba la debacle en algún ordenador decente, haciendo el bufa y brincando sobre la cama de su
Que noche le has dado a la familia por tus manías de disfrazarte de finada integral (función de función) y derivada, Mary Chov. Eres ocurrente desde que te parió mamá, pero, para mi gusto no ibas de difunta, como gran parte de los jóvenes del barrio con ese buen atrezzo de Cornejo, sino de plañidera llorosa con no menos de cientos de motivos para derramar lágrimas en las bodas de rímel corrido. ¿Te percatas?
Un hombre consecuente con sus ideas. Un hombre bueno. Vivió con el breviario de la justicia y el diálogo en sus manos, aupando la dignidad del trabajador al lugar que bien le corresponde en una sociedad plural y justa.
Dibujo del autor. Todos los derechos reservados.
Podría decir que te estimo , Fernando Sánchez Dragó, pero estaría mintiendo. Y no es de ahora la cosa. Lleguè a conocerte cuando vine a Madrid, o me trajeron, con los nueve o diez años del chaval andaluz con familia dispuesta a descubrir los madriles del porvenir, que no era para tanto pero, sí suficiente.
Aterrizamos en la modesta casa de unos tíos, en Doctor Castelo, ¿Te suena? Ahí vivió, en esa calle de tantos recuerdos, el reciente Premio Nobel de Literatura Vargas Llosa (algo escribí sobre lo casual y su ley). Y allí, muy cerca, vivías tu, en Lope de Rueda, pegando a Odonell.
Que sabrá el mundo de las inversiones, don Emilio, ahora que anda usted por los foros financieros repartiendo opiniones para calmar a la peña y darle fuelle, conociendo como conoce aquellas otras inversiones que con genio dibujábamos en el cielo, sin hilos, sin alambres, metiendo pie y mando con decisión, y una chorradita de motor para compensar el ahogamiento, si a mano viene.
Recuerde el momento, no mas de treinta años, en Cuatro Vientos, cuando se andaba disponiendo de atalajes y paracaídas en la legendaria Bucker Jungman, abrochando allí y apretando allá para asegurar las certezas físicas. Mantuvimos, entonces, una corta conversación sobre la seguridades, milagros y consecuencias en caso de un negligente empeño en la confianza.
Dibujo del autor. Todos los derechos reservados.
Ya ve lo que se armó, si se puede decir de este modo, con la tangana de Twitter y sus gobiernos contra el poder Moratinos y sus llorisqueos. Y es que, no se puede, don Arturo, mentar a nadie y menos considerarlo, o desacreditarlo, de ese modo como si fuera un vulgar ciudadano.
Usted es así, no lo puede remediar. Se desahoga mandando a la mierda a cualquiera que le joda el día, como el pobre admirador de Fernán Gómez, servidor, y al resto de seguidores atraídos y excitados por su propaganda y por lo bien que dice “cojones”.
Desde Narváez, lo vengo siguiendo en sus escritos, en sus crónicas y en sus reportajes de guerra. En el Retiro, junto al estanque, tambien lo reconocí, paseando a los chavales.
No se precisa ser educado para andar por estos lares de Dios de la mano de la confianza, la prueba está en la infinidad de ladrillos que bullen a su antojo coceando y dando hostias a diestro y siniestro por calles y vericuetos, arrabales; plazas públicas y escalinatas. Pero ayuda eso de tener formas, mantener disposición altruista para los demás y ser medianamente flexible con los congéneres cargados de simplezas y banalidades, como uno mismo.
También se demuestra esa mala educación, si cabe mas criticable, cuando el sujeto en cuestión se blinda, desconecta los sensores, se hace el sueco o, simplemente rechaza cualquier mención de un cualquiera para aplicar el silencio mas plano y obstinado que uno pueda percibir en el infinito de la nada.
¿Quien se atreve a jugar con Galdós? Los osados, respondería.
En los denunciados chirimbolos de mi calle, bien atornillados por don Gallardón con todas las fuerzas que le imprime su amparo de prócer de la ciudad, “ La Ciudad de los Portentos”, si escribiera de ella el “Planeta” Eduardo Mendoza, veo anunciado en gran formato, con imágenes de consagradas actrices, un cartel anunciador de la obra, “Galdosiana” que en el teatro Fernán Gómez del Centro Cultural de la Villa de Madrid, se ha estrenado recientemente, gracias a su prolífico autor, Fernando Mendez-Leite, director de la Escuela de Cine de Madrid y su visión libre de lo que es, de lo que sea el arte.
El señor Mendez-Leite, responsable del asunto, subido de inciensos hasta el último estrato del cielo velazqueño, de gran predicamento cinematográfico de toda la vida, se refugia en el mundo de la dramaturgia literaria tratando
No entro a valorar a la política en capacidades, pero sí puedo hablar de la mujer de talla como tal: fuerte, dispuesta, amable, distinguida y sin complejos.
Poco mas puedo añadir después de tanto tiempo, treinta años ha, de saludos cordiales, pero es de ley mostrar lo que uno opina.
Asustaviejas
H
oy, hace unas horas, me ha tocado encontrarme con “Parasito”, otro menda de las llaves trémulas (distintivo habitual de estos extorsionadores). Casi siempre suelen llevar un manojo de llaves bien en la mano, haciendo tilín, o colgadas en el cinturón para definirse y meter miedito). Su modus operandi, ya se sabe, intimidar.
Para que el “pringao” pique, es necesario hacerse ver con gestos, movimientos, ringorrangos y otros figuras de ficción un tanto mariconiles. Adelantará a la persona, mirandola en mas de una ocasión disimuladamente, después de sinuosa trayectoria para que este se percate. Si la pieza no le hizo caso, el individuo, diplomado para hijoputa como sus derechohabientes, hará cuanto sea posible, lo imposible para llamar la atención del foco: Pasando atropelladamente delante de este, con exquisito cuidado de no colisionar, porque la ley es dura, logrando eso que llaman violencia pasiva que no se nota en los “notas” de la banda.
Marianne
De todas formas, no importa. Lo que si puede dejar poso, en cuanto al título sugerido, es la directa alusión a los que, con los infundios trucados , pretenden realizar su trabajo de filibusterismo (perdón) llamando al pan vino y al vino, pan.
Así son. Los muy tales así son, difíciles de convencer para la cura. No se arredran y siguen, continúan mintiendo a toda máquina para engrasar sus soberbias, sus codicias, sus logros inducidos, sus tráficos imbuidos. Cuando no, insultan.
En la ciudad de los prodigios, te han reconocido. Es de agradecer cuando tantos badilas trepan por los lomos de las letras sin saberlo el cielo.
Hermes ya me sopló que tu hermosa testa de querubín sería rodeada por las hojas del laurel en las cumbres del Tibidabo.
A Olvido la conozco desde aquellos tiempos de las pipas de girasol de Ai Weiwei, en un banco, junto al Peñalver Cinema.
Allí estrenaba peli con Almodóvar. Yo, que acostumbraba a pegarme en las cintas de vaqueros, de Marisol, del ruiseñor de las cumbres y de la madre que parió a Cifesa, me quedé traspuesto de bien, contemplando a la muchacha en su interpretación.
Tenía personalidad y las cosas que gustan a los salidos de aquellos tiempos, que éramos todos los que pecábamos solo con el pensamiento; es decir, todos.
Después, nos confesábamos con el padre de las regañinas en el Calasancio, y, ¡ya está!, otra vez a mirar y a pecar con el pensamiento, que creo que no es delito según los juristas progresistas, a no ser que cambien las cosas y dejen de ser progresistas para dedicarse a modificar los protocolos, viéndonos rodeados de sicólogos policiales de gris, señalados por la pinta; “Este, con esa cara, está pensando en algo de pecar, luego, es un delincuente salido”.
>Son tantos los asuntos que nos agobian, que en momentos determinados tiramos de teléfono solicitando ayuda de los amigos, aun siendo estos solo conocimientos.
En estos casos, seleccionar al confidente es tarea difícil, mas no imposible, si sabes marcar analógicamente y con deseos de atinar.
Hay gente que, aun no siendo íntima la amistad, tiene la virtud de percatarse del mal trago de esa hiel que te toca; esa preciosa cualidad de analizar y saber escuchar el palpitar de la agonía cuando se instala en cualquier cabeza desesperada, hundida, apática y cargada de sufrimientos. Desquiciante.
Y viene aquí ese amigo cordial con la linterna del acomodador señalándonos la salida mas sencilla , sin tener que recurrir a los fármacos, al profesional, al mas allá o al copazo sudoroso escanciado en el bar de la esquina.
Y hablan de paz en los juegos florales cuando rozan el equinoccio del otoño sin procurar enmienda, aturdiendo a los que pensamos que la paz es otra cosa: Una suerte de sosiegos que nos procura aquella ciencia del saber de lo que es cierto, verdad, real, sin menoscabo de pareceres, de diferencias y, si cabe, de dudas, mas nunca empujados por la indolente manipulación herrumbrosa postulando que la paz viene sola y que la violencia, ya cesará.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
http://Y resurgirán de las profundidades de la tierra para elevarse hacia el celeste cielo chileno, desde el ardiente y vigoroso deseo de las gentes.
www.youtube.com/watch?v=fed6TC-pCAE&feature=player_embedded#!

Un libro que no debe faltar en los estantes de todos aquellos que creemos tener razón en esto de la ciencia económica, las cuentas, los números rojos, el método hamburgués y la partida doble.
Y para todos aquellos que estudiaron sin que la musa de la solfa les soplara al oído ni una sola nota acompasada, empeñados en el contrapunto y la fuga.
También para catedráticos entre fogones con carencias en dientes de ajo para el mal de ojo. Y para todos aquellos que opinan rabiosamente en las cadenas televisoras de gilipolleces sacando a Napoleón como gran estratega de las finanzas, o a Gallardón como gran estratega del Madrid partido por el eje Recoletos pasando por Cibeles, sin que la coherencia los ilumine por una santa vez, se recomienda este best seller.

Dibujo realizado por el autor.
Me he levantado pronto - mañana que invita a levantarte para comprar el pan y ponerle gasolina al coche, al carro, al buga, cuando en la cama no se está y los sueños huyen del ensabanado por el flanco del desquicio. Suena un carillón en los bajos del palomar; es el vecino que , haciendo vudú, me clava unos bonis con curare en el mismo costado de los dolores.
Hoy es siete y jueves. Leo en el noticiario anticipado una de las noticias mas relevantes que me hayan dado desde hace tiempo. A Vargas Llosa le han concedido el Nobel de Literatura. Me emociono, créame.
Y pensar que estuve hablando con él cosa de cincuenta años ha, frente al Retiro, el parque de mis juegos. En la cafetería que justo hace chaflán Menendez Pelayo con Doctor Castelo. Justo en la primera planta estaba mi cole "Isabel la Católica", con don Justo, mi profe de primaria.
No se asuste usted, señor mío; nadie le va a quitar la pensión. Nadie. Intentarán prolongar la edad de jubilación, apuntalando a los trabajadores en sus puestos. Tratarán de eliminar los cómodos bancos de madera de los parques, provocando el ejercicio físico de los baldadotes; reclutarán a los atrevidos mayores para asistir a los distinguidos programas de televisión después de viaje free y bocadillo regular a cambio de aplausos y bulto.
E infinidad de calculadas estrategias disuasorias para la rendición en solo unos días. Mas, por mucho que se acorten las líneas rectas, no irán a para a la mar de Manrique, sino al resistir con aquello que nos vendieron junto a los billetes del banco de España, aunque pretendan desatornillarlo, “con la garantía del Estado”, que para eso es Estado.
Y que no nos vengan con chanzas los mas empingorotados entendidos de la pana. Además, todos somos grupo de riesgo.
Ayer ocurrió, amor. Volvimos juntos. Nunca lo pude imaginar despues de los desencuentros, la distancia, las diferencias, las ofuscaciones. Un cierto desamor intentaba inyectar el terrible mal de la indiferencia, de la pasividad, de la no intervención para salvar de la quema los cuatro muebles de nuestro cariño.
No se si la huelga ha sido un fracaso, o un éxito, o ambas cosas. Para diseñar dudas, el gobierno y el partido sindical despejarán estas incógnitas a través del CIS.
Tampoco tengo claro si Rodríguez Ibarra, excelentísimo señor de la extremadura, cuando se refería a la caspa y lo casposo aludiendo a la presi Esperanza Aguirre y a estos madrileños del foro que remedia con ortigas la picazón, desconoce que la presencia de escamas finas en el cuero cabelludo, puede dar origen a una capa de polvo blanco que, en ocasiones, disimula la disminución del número de melanocitos de la unidad de pigmentación del cabello, dejándolo todo absolutamente blanco nuclear.
Menos claro lo que se dejó decir el señor Luis Solana Bell, en una de sus ocurrencias filosóficas "La Huelga General una gigantesca representación teatral en la que los actores son nada menos que toda la sociedad española" . A mi no me incluya, don Luis, se lo ruego: Yo la hice sin libreto
Un mundo cruel me ha sentenciado, esdrújulas palabras me han humillado, sin tener en cuenta mi dolor, me siento morir de amor.Y mientras se juzga mi vida, mis diferencias, mis genios, mis contínuas avenidas, no veo mas que concluir, morir de amor.
Sin vencer este fracaso, hago caso de mi sino, disimulando el dolor, morir de amor. Como un ardid, despues de tamaña tristeza, me siento mas convencido del final que se me ofrece. Muerte dulce y suave, en un sueño relajado, soñando con mis deidades, placentero fin y cabo.
Adios al mundo que no importa; adios a aquel que me condena, adios a las dichas descaradas, adios a lo que me queda: mi querida virtud.
http://www.youtube.com/watch?v=1KcBiZ4EA-I&feature=related
Morir a chorros
Nunca entendí las expresión triste de Wall Street, o calle de los Muros, donde se muere a chorros por una chorrada de los dineros, las fincas y las finanzas.
Si lo pierdes todo, vas y te pones a trabajar en la vendimia, si a mano viene. Pero si la vida te abre el grifo del sulfuro, de repente, arrancándote las flores amadas del pequeño jardín, eso es una gran putada. ¿Y quehacer en esta situación, pues?, le consulté al sicólogo de cabecera, especialista en depresiones de potrancos y otras gilipolleces: “Tendrá que centrarse y estudiar su caso, fruto del desamor”. ¿Y si no?, volví a preguntar poco convencido. “Si no, puede marchar con Lula de misionero electoral a las tierras cariocas. Mas, queda otra salida”
A algunos individuos les cuesta creer que yo mismo fuera o haya sido agente de la CIA. (El mejor modo para conseguir que no te crean, es referir siempre la verdad) Y todo por la propia razón de mi existencia, que para algunos ha sido tan simple como una coliflor atacada por el rayo, o una peladilla turronera elaborada con mostaza. Mas, me llegué a superar gracias a la dedicación y al estudio en un colegio municipal de la capital del reino.
Aquellos episodios cargados de displicencia y menosprecio hacia mi persona, me hicieron reflexionar, abandonando de inmediato el mundo de los infelices envidiosos del condumio, instalados en las regalías carabancheleras, vigilantes de ataduras de nefasto recuerdo, prebendas de la camarilla y mil episodios mas, para dedicarme a la acción y liberar de tomateros la palabra.
Tomemos un respiro y hablemos del tiempo. Es preferible, mire usted, porque hablar de política, de la tele con sus ocurrentes programas, del gobierno con sus ocurrentes programas o de Belén Esteban con su ocurrente marketing programado; o de los talibanes con el recibo de la luz a punto de descargar los calambres sobre nuestras cabezas con soberbios misiles de toco-mocho; el cambio climático con las energías blancas, sustitutorias, que no contaminan en las granjas y por ello sube la luz, o de cualquier otra gilipollez que nos hace sufrir, mejor hablemos del tiempo, si le parece. Del tiempo atmosférico, del tiempo cronológico o del tiempo de las cerezas que ya pasó sobre el valle del Jerte.

Yo, señora diputada, señoría, confieso que llevo calcetines con sandalias, llegando a establecer, en consenso con mi conciencia y honor ciudadanos, el acuerdo t´acito con los dedos de los pies de resguardar a estos en los calentitos patucos tobilleros cargados de diseño y colorines bejaranos, evitando la intemperie.
Sé que pueden llamarme la atención las fuerzas de seguridad a mi paso por San Jerónimo, en el agosto rabioso, camino de ninguna parte; mas así me siento cómodo, señoría.
Si no llevo calcetines en los pies, por seguridad, por higiene, por respeto a los demás, me siento inútil, como desnudo; pobre de solemnidad, y escalofríos.
Está en su derecho, desde luego, del mismo modo que a mí, particularmente, no me gustan sus formas, sus brumas de pasado pijotero, su excelencia de parlanchín vendedor de cacharros en borriquillo pregonando "botijos finos", de organizar la defensa defectuoSa en el futbolín de los Billares de Lope de Rueda cuyas bolas daban, sin ningún efecto, en las tragaderas del hueco oscuro de la portería. Doy fe de ello.
Ya lo ves, que no hay dos sin tres,
Que la vida va y viene y que no se detiene...
Y, qué sé yo
Llévame si quieres a ningún destino, sin ningún por qué.
Ya lo sé, que corazón que no ve,
es corazón que no siente.
Para qué me curaste cuando estaba herío,
si hoy me dejas de nuevo con el corazón partío.
¿Quién me va a entregar sus emociones?
¿Quién me va a curar el corazón partío?
Si no lo sabes tú, te lo digo yo.
http://www.youtube.com/watch?v=8L9NKAdyFmc&feature=related
Alguien posó, en el ínterín de los agobios, en "El gallinero" de la Cañada Real Galiana.
Una mujer joven, que tal vez no supere los cuarenta; tres hijos de un marido que la abandonó pocos días después de llegar, acurrucados en su furgoneta de cuatro latas, desde la lejana Constanza en la Rumanía hasta los cercanos madriles opulentos.

Es evidente, no llegamos a sus alturas en el mundo de las bellas artes, desde luego, pero, al menos, intentamos emular al pintor de batallas midiendo espacios con sus pinceles y realizando trabajos dignos para que el mural de esta historia de la Pepa gaditana resulte atractivo para nosotros, el pueblo.
Y eso es lo importante, ilustre académico, escritor de afilada pluma, admirado en fin, sin atisbo de hipocresía, sin entrar en riñas con los “mocitos felices” que quieren aparecer en la primera plana del carnaval y hacerse un hueco en la comparsa que toca y toca voceando lo que no representan, solo recurriendo a las turmas.
Mas el insulto mentando a los padres o a la puta madre o madre que parió, no lo comparto; por muy bien que le resulte aplicar sus peculiares formas directas del decir quién es quién en sus artículos o en sus novelas.
Ya está bien de considerar a las jóvenes (o jóvenas, según aquella expresión intelectual de lo más) que solo tienen un padre sin influencia alguna y una madre de casa ajena en cuestiones de fregar, personita de inferior categoría comparada con esas otras muchachas de aparente, y estudios avanzados en la tecnológica de Massachusetts; papi director general de algo fundamentalista o ingenioso, y asesor de cientos de paisanos dispuestos a imponer el modo y comportamientos de la nueva sociedad para emancipar a la juvenalia del peso de las diferencias (?).
Soy mona, lo reconozco, cajera de super y reponedora por vocación, que desprecia las ofertas del listillo separadote o tronco casadote que hace la compra con carrito, a lo Woody en su Manhattan: ¿Hace un paseo en deportivo TT por los alrededores de la Alhambra? Y no; no me entusiasma el abuso de posición dominante de estos indivíduos carentes de peso específico en la tabla periódica de elementos elementales, por mucho que se las den de duros y atractivos bregadores.
Un día como hoy, hace de esto nueve años, en los rescoldos del infierno, dejaste que tu reloj fuera testigo del desaliento, del miedo, del terror, de la impiedad, entre el rugir de mortíferas plataformas que no solo truncaron los prismas y la luz del día, sino la vida, la esencia del ser y el deseo de amarnos para siempre.
Y aun hoy, cuando te recuerdo, mujer, siento escalofríos de ese holocausto.
Seguimos ofuscados, midiendo fuerzas, señalando al enemigo, deseosos de exterminar al oponente para aferrarnos, aun mas, en nuestra esencia insensible; en el infinito desprecio fanático que prende en el odio como la yesca y contagia, con toda fuerza, a los seguidores del exterminio. El ser humano no se ha librado de la fiera aun con sus refinamientos, sus adornos bondadosos, sus reflexiones filosóficas
Y me alegro muchísimo. Yo sé muy bien lo que es la vista. Y lo que es la miopía, y la retina por otra parte. Y tener que encerder la luz de la mesilla para buscar las lentes a esas horas de la madrugada cuando cunde la impaciencia. Era un fastidio.
Pero llegó el día y el laser hizo el milagro. Eso de no llevarse nada a los ojos para mirar, es una bendición, créame. Y se ve todo, como si las tuviera instaladas sobre el montante de la nariz.Mucho mejor, diría
Cada vez mas se nos nublan los espacios que estimábamos claros donde reposar la vista. Y no es solo por el posible desprendimiento de retina en cascada que trata de emborronar el gran angular de la cámara oscura, sino por las angustias de las derivas que vienen tomando las cosas cuando la desgana se hace fuerte en la pared umbría de la desidia.
Antes de ponerme al volante, suelo tomar un par de espirituosos por aquello de reforzar el vigor del buen conductor con dos cojones.
No se quien lo dijo pero, está mas que bien el invento de darle al jarro para aquellos tímidos que sucumbimos como tórtolas al primer golpe de claxon o insulto de taxista.
Con este aditivo tonificante que te deja hecho una flor opiácea, el comportamiento varía, segun todos los estudios: Uno es capaz de pegarse con su mismo padre, con la prensa en el arcén y con la pasma de la moto. Y si hay algun juez de por medio, tambien lo forra.
Ningún problema, hasta ahora, con los controladores de la carretera, no como este pobre colega famoso que lo han pillado con el carrito de los fármacos y unos colidrios en el coleto ad hoc. El dice que fueron las pastillas y el ensañamiento de los de verdes con teresiana, que son muy malos y perversos con los índices que marca el tubo marinero de soplar.
No entremos en política; existen demasiados mendas acurrucaditos en sus nidos dispuestos a desfacer ilusiones después de un buen trago de vinagre o aguarrás decapante.
Ellos tienen perspectiva y te pueden arrear con sus infundios, soberbias y mentiras en la misma cocorota, sino atizarte a modo con los trébedes de sus fogones para herir. Un fastidio. Lo que la inteligencia no da...
Prefiero viajar en fin de semana. Unas cercanías: Rail a la Helmántica; la Huerta de los Jesuitas, La Alamedilla y disfrutar de la compañía de don Miguel, él que tanto transitó por estas calles de la imponente Clerecía.
Después de despedirme de su recuerdo en la casa de las muertes, besar la piedra de Villa Mayor de sus catedrales, pegarme un merecido descanso en la capilla de Santa Bárbara y salir por la puerta de los carros, si a mano viene, Tentenecio. Salamanca no presta.
Pasearé por la Chinchibarra y Garrido. En la churrería de Ricardo,un stop con orujo del reino, marchando a continuación, con mis amigos, a visitar la Feria de Día, sus casetas, sus viandas de labriegos de tierra dura, y un buen vino de la Ribera, hasta dar con el Tormes que me regresara, si fuera navegable, hasta la city capital.

Quebrantos, alarmismo, revoltijo de mentiras, milongas coordinadas en un quantum que asusta al más paciente de los ofendidos. Asientos calientes glorificando al que viene con la tocata del poder. Y ratos de ocio perdidos mirando los destellos de la number one (p.l.c.) de la radio y la televisa, y sus acólitos expertos en la programación nuclear de la trola mañosa que sus caletres jamás podían imaginar de haber estado en el Mayo revolucionario (Debajo de los adoquines, la playa)
Ellos, en la posmodorra, con su revolución de la señorita Pepis, pasando imágenes y haciendo la cabra por los parajes del alucine salvador de mi Entrevías (querido Pozo) para turistas.

Toros de juguete que no envisten, flamenco ole, ole; chinita vestida con traje de faralaes y castañuelas chin-chin que se chingan dando la nota. Chinchón dulce en la vuelta al mundo en cuatro días con el entrañable Picaporte; calor que te torras en la Exposición Universal (cuidado con el sol naciente). La tortilla de patatas tiene sabor a catering congelado y el vinillo de Jerez, a té con aromas orientales.
Y Miguelín, el spanish, en pañales, girando sus manitas gorduelas sobre las muñecas de famosa made in China, al ritmo industrioso e infantil de los “Cinco lobitos” que le viene a cantar su tata Tere, el tito Pepe y el chache Chim, como una gran letanía organizada para entretener al muñequito grandote. “No hay chinas en el zapato, -dijo el portavoz de Zapatero-, solo un buen rollo de primavera”.
Cuando me preguntan que tendencia política me enviste o a que partido político suelo premiar con mi voto, o que matiz político define mi mundo de inclusiones, suelo responder al preguntador "lo que me sale del pepino", sin consentir que el menda de las encuestas me defina por leer un periódico determinado, por votar a este o al otro, o no votar, o porque el osado preguntón así se lo imagina en su gusanera cargada de prejuicios y gilipolleces de los tiempos de la tita Leo la del avecrem.
Venía siendo hora; venía siendo tiempo de esa noticia. Tiempo sin tener idea de los confinados en el missing de la esperanza. Y se ha hecho la luz aun barruntando que algo se estaba moviendo en las cercanías de ese desierto de arena. Por fin, el oasis: Albert y Roque, libres. Wellcome, friends.
La noticia nos deja sin resuello. ¿Como es posible que un menda de tal magnitud, de tamaño calibre, ande con sus 77 tacos pegando tiros a diestro y siniestro, viniendo a acabar con una personita de las que briegan por el asfalto capitalino buscando la mejor sonrisa de vivir , por el mero y sencillo hecho de tener un simple contratiempo expresado en interjecciones del vocabulario, sin mayor trascendencia. Y la canallada de respuesta, sin hacerse esperar, vacia de vida la existencia del interlocutor.
¿Y a que se dedica el maldito indivíduo a parte de pasear con su pistola por las calles de la ciudad como si fuera algo importante, reclamando justicia al mas allá?
Me parece que el ejemplo que nos ha dado el presunto, no es mas que la puntita del monstruo aniquilador que no repara, aun a sus 77 del ala.

Le tengo un enorme cariño a los campesinos, tal vez porque mi gen rural, creador de uno mismo y sus asientos de sol caustico, partiera de un cortijo extremeño y su aperador bueno y jovial, fuerte como su alma, noble como nadie hubiera, donde podía haberse inspirado el maestro Delibes en sus Santos Inocentes con su Azarías entrañable y su “milana bonita”, o el Nobel don Camilo con la familia de un tal Pascual Duarte y sus dramas.

Ya viene de viejo el asunto, desde que los pueblos primitivos y afanosos inventaran el dinero, y con ello mantener a buen recaudo sus reservas de enormes esfuerzos.
Mas tarde, y a la vista de ciertas inmovilizaciones de aquellos tesoros, se inventó el crédito para vecinos y allegados con la garantía que cada cual dispusiera, una vez revisado el caudal y la cosa garante. Y así, como en un cuento narrado por la realidad, se inventó la banca.
Una vez hechos unos expertos en esto de mantener reservas suficientes, y atendiendo a la demanda, la autoridad se inventó el encaje bancario o coeficiente de Caja, teniendo en cuenta infinidad de factores que dieran razón a sus balances y al buen hacer de estas casas de crédito y depósito.
Y todo, con la garantía del Estado y las instituciones bancarias que saben muy bien conjugar tiempo, valor y honestidad, tratando, a su vez, de igualar la ecuación para que el coeficiente de caja fuera tan puro, transparente y eficaz que nadie pudiera señalar a nadie a cerca de la cuestión que nos preocupa a los no entendidos sobre el advenimiento de chiringuitos, corralitos y nidos de cucos y autillos, ahora que andamos todos un poco orates y estresados.
Pegarle un timbrazo de atención a la gente, no viene mal de vez en vez, sobre todo cuando por el forro infantiloide se pasan los consejos de los mayores con reparos y mas de tres dedos de frente.
Y a eso me refiero cuando andamos con las tristezas dentro de las entrañas, en la tragedia donde la calamidad se ha hecho fuerte por las mismas faldas del Himalaya. Las noticias de la lejanía nos vienen contando muertos, poblaciones arrasadas, desaparecidos a cientos, entre ellos deportistas españoles cuyo paradero se desconoce.
Cuanto tiempo, colega. Un cigarrillo, una copa y el buen humor para llegarte hasta el Harlem y tomar el Pulitzer por tuyo, como nuestro amigo Joaquim agarró, recientemente, el Cabot, sin mostrar morriñas y añoranzas de aquellos tiempos en que las páginas del “paper” se hacían querer con los artículos, crónicas, columnas, gacetillas, esquelas, noticiarios e infinidad de cosas traducidas por el caletre del joven e inquieto reportero y su modo claro de contar, acelerando el entusiasmo de rotativas, en una suerte de enrolle de bobina, distante del encorsetado tubular a que nos tienen acostumbrados los mendas de la panoplia del hoy en día, con su ejercito de romerales de signos dispares, como la propia electricidad estática, alejada del polo de la estética, sin visos de cualquier ética.
Mas ahora, aunque no se quiera, sigue existiendo ese periodista de excelencia y con esencia, por muchos detractores que pueda tener el viejo oficio gracias a la multiplicidad de los panes y panas, y del igual para hoy, (mi memoria en el numerito de los ciegos. Ciegos, repito) en exención impuesta por el poder y sus acólitos poderosos y apoderados para que se diga lo que se dice acallando la vox vehicular que provoca desolación en las cátedras del pueblo.
Puedo hablar poquito de toros, y mal que bien puedo describir la primera y única experiencia, como espectador, en la corrida dada en la Monumental de Barcelona con motivo de aquel intercambio escolar organizado por los ayuntamientos de las capitales de las Españas. (Barcelona y Madrid; Catalunya y Espanya en la nueva nomenclatura subsidiaria de las diferencias.
¿Quien vino a decir que el calor relaja los músculos y provoca el buen humor? ¿Quién o quienes dijeron que el calor ahoga la cordura, provoca la locura y extingue el deseo de proseguir?. Nada es cierto, todo es.
En este instante en que esto escribo, entre sirenas que cruzan la ciudad en intrépidos y veloces timbres, en lugar de las musas y sus suaves susurros, soporto los soporíferos Fahrenheit de importación que nos vienen a traer los implacables medidores del clima cargados de desmesura y alarma.
Y mira que se lo hemos advertido a los infelices y expansivos recolectores de cardos: No esputar. Haciendo oídos sordos, Gerar Piqué le encasquetó a uno de la peña el lapo volador de tamaño de una tarta, que si le da, el baño de espuma le hubiese librado de los calores de Príncipe Pio.
“La selección ha dado unos días de felicidad a todo el país y eso es importante. Se ha hecho un bien social porque a los enfermos del hospital les dolía menos y los que no tienen trabajo, durante unos días, no se acordaron” Y el señor Cortés, cortesmente, poco dolido y sin rencor, dejó de acordarse de la niñería.
¿Quién no tuvo veintes años y escupió al ojo malo de su padre; hizo pis en el "alcensol" y al amigo le endiñó una patada en las muelas por la gracia del taekwondo?. ¿ O al abuelo púsole un huevo en la cabeza, no sin esfuerzo, con lo que eso duele?, digo yo.
La excelencia del escribidor, la excelencia de la literatura periodística encuentra su punto cenital cuando su fijo trata de librar argumentos que vienen a bendecir el decir de aquellos que carecen de virtud y tiento para desarrollarlo. O, simplemente, no se atreven a manifestar sus ideas por miedo a las conjugaciones, a las conjunciones gramaticales o a la de los astros imperantes.
Parece ser que los importantes de la prensa, aparentemente entregados a las efémeras de la cuestión, prefieren ser ponentes de "El triunfo de la Croqueta" en magistrales y sesudas aulas culinarias de la cultura veraniega en el copeo y recopeo universal, mirando al mar, mas que atentos a la labor de aceptar eso que llaman, de una vez, inteligencia al servicio de los otros.
Prefieren el imperioso número Hamburgués con sus capitales conjugables en el baldío de sus blasones intelectuales, risitas oportunas, escoltas pintureras, y moquito aburrido entre índice y pulgar en periplo al duro bregar en el atasco de Maria de Molina. Y dispuestos a seguir apañando cacho en el más puro choriceo de croquetas de autor con cheiras cabriteras bien afiladas, que ahora llaman "torquemadas" en la Audiencia Nacional.

Fui al chino y me compré una litrona de reglamento, toda fresquita, rezumando frialdad por sus contornos, y unas patatas fritas al gusto africano para darle mejor paso al acontecimiento.
Y si que disfruté, lo confieso, a pesar del pesado del gas. Dijo ser del gas el imbécil que llamó a mi puerta para revisar las facturas de la luz, justo como un tal Güemes, otro inspector Gadget enviado a deshoras por un bufete de mortadelas para fastidiar. ¿Que tendrá el gas para timar?
En el chino me vi sorprendido por otro tarugo chungo, el de las llaves trémolas en mano, carnes trémulas como las castañuelas de una tonadillera jubilada. Ciento veinte kilos en canal, vestido de rojo-selección en

Permítame que argumente, señoría. La Ley nos protege, quería decir, con sus instrumentos y medios coercitivos para mantener el justo tratamiento del ciudadano. Y ahí voy, visto lo que se ve y nos alarma, referido al débil ciudadano: la dona, la mujer.
La mujer no es solamente mujer, es un ciudadano mas sujeto de derechos y libertades que le otorga no solo la ley natural sino la pretendida organización del Estado de Derecho, obligándose.
Si a ese Estado se la suda por lo tórrido, no se percata de lo que viene ocurriendo, basado en las frías conductas e interpretaciones tibias de los obligados, el Estado deja de existir apareciendo, en su lugar, un clon, un Estanquillo de chamarileros cuya desidia llega a extremos tales que el elefante puede acabar con la fina cristalería de Bohemia. "La pobre personita fue defenestrada porque la ventana no tenía rejas".
Si, así opina la sociedad contenida en este Estanquillo, o, mejor, los que pretenden gobernar, desde su sotabanco, este patio de Monipodio, oscuro por las sombras marañosas de la tradición. Pongamos que estamos hablando de un país tan parecido a este que se asemeja a él mismo.
He recibido tantas críticas de propios y extraños, del núcleo y el extrarradio, de lo informe y lo levantisco, cargando con la mala hiel de la calumnia mis fuertes espaldas, que lo único que espero, a estas alturas, es la beatificación.
De esos negros pájaros de mal agüero, colaterales y propios, en absoluto espero. "Para habernos matado", (con voz trémula representaba el accidente el actor del spot publicitario de La Casera).
Aunque, pensándolo bien, prefiero seguir siendo el hombre callado y sonriente, siempre de la mano de Efémera, contemplando y viendo pasar el mundo y a esos otros grupos de insectos primitivos incapaces de plegarse a la verdad cuando están en reposo. ¿Tantas maldades albergaron los indeseables en sus maltrechas panzas?
Pero la vida es múltiple y diversa para tomar el camino que mas convenga a la aventura. Y a mí la vida me sugiere tantas cosas, que no sé si voy a tener días para las razones que aún me esperan.
No creáis que va a caer en saco roto vuestra propuesta, Comité. "El Comité de huelga ha propuesto a los trabajadores trabajar con normalidad esta semana para avanzar en las negociaciones"
Y aquí está la respuesta: "La Asamblea de trabajadores de Metro de Madrid, aprueba suspender la huelga esta semana"
Ahora, ya podemos ir a currar tomados de la mano, como un solo hombre o una sola mujer, cantando esa novena de Beethoven, con letra de Miguel Ríos, por las vías y andenes de esta subterránea vida, viniendo, por fin, a desembocar en la mar de la cordura, opúsculo en re menor a reconvertir, por los arreglistas, en sinfonía plena en tan solo unos días.

Pintura del autor
Hoy me he levantado con ganas de gresca; con ganas de lanzar mis brios a la carrera, con esos deseos soberbios de sacar las cañoneras y lanzar un duro ataque contra las costas de aquellos ímbéciles trabucaires, aquellos pobres diablos, esos que fueron y son colaterales y postizos haraganes de una familia incierta, infeliz que a la sombra de sus miedos, de su angustioso discurrir por el empedrado de la pérfida
animosidad de su existencia, toman armas para combatir al, por ellos creído, mas débil de la estirpe, tratando de embarrar la pura esencia del que fue navegante a ultranza, con bandera de paz y ayuda, al pairo de esas cuentas de maldad enfiladas por diabólicos bucaneros.
Tengo un amigo, vecino de escalera, que ya es extraño, que, por lo reservado y calladito me da que es miembro de los servicios secretos. Aunque él dice que trabaja de informático en una empresa del INI, ( me da que cambia la primera sigla del acrónimo por discreción), sus formas lo delatan. Aquella manera sigilosa de tomar el ascensor, sus gestos cordiales cuando atraviesa la portería, y otra serie de detalles, muestra a las claras lo que esconde mi vecino: Es un agente destacado de la inteligencia.
No quiero pensar que fuera o es del contraespionaje del Este, o espionaje paralelo americano, o espía venido del frío como esa muchacha guapa la mar de apañada, Anna Chapman, que, al parecer, es una de las espías mas importantes del planeta después de la muerte de Matahari.
Reconozco que soy un indio de la estepa Castellana, al destierro con unos cuantos que creíamos en lo legítimo, en el imperio de la Ley y la garantía del Estado. Pero vengo a husmear los humos que se gastan los que lo tienen todo bien formateado a través de las vías que nos llevan y nos traen, que vienen y que van, y me despeloto las plumas del sombrajo.
He tenido ocasión de entrevistarme,
Cuando se está muerto, supongo, el aburrimiento cunde entre los panteones de la clase popular lejos de los ilustrados. (Con lo que hemos sido, se dirán estos últimos)
Para no llegar a esta situación periférica de excelencias difuntas, prefiero, entonces, mirar a la mañana, por muy tormentoso que amanezca, por mucho calor que haga, por mucho ruido que produzca el camión de los reciclables, es decir, el camión de la basura orgánica; por mucha argumentación que Toxo y Cándido Méndez, los sindicalistas de toda la vida, puedan aportar a la putada del tubo madrileño bajo la vía pública; por mucha BOEmia que exista entre los hemicíclicos y afamados juristas de nueva planta que dan la vara en la Audiencia Nacional.
Lo están consiguiendo los chicos de la roja. Estos muchachos están exponiendo algo exponencial que tiende a dar alegrias a la gente corriente, que somos casi todos los que componemos esta peña ilusoria.
Y no funciona el Metro .Y no se puede viajar en Metro. Y se incumplen los servicios mínimos del Metro. El Metro para los que lo trabajan. Las calles ya están puestas, supongo. Así le hablaba el papá a su niño en brazos.
A mi, realmente, no me afecta esta huelga en el metropolitano porque yo soy rico y viajo en helicóptero de dos turbinas con reversa, pero esos pobres desgraciados que viajan bajo tierra como ánimas benditas pendientes de un reloj en la muñeca para llegar al curro, no es de ley, cojones.
Cuando nos asomamos al cosmos, al hondón del vacio, mil palpitaciones saltan haciéndonos preguntas sobre esa paradoja que muy dentro de nosotros intenta acosarnos. "... y por tanto, no somos nada".
Creo estamos en un error si nos consideramos nimias vaguedades de un todo enorme. Y no es así como se ha de describir la cosa del ser y la existencia. Desde el momento en que mantenemos el tipo en este terrario elaborando cantidad de información en vivencias para las generaciones venideras, ya somos útiles e importantes.
Y si lloras, también yo lloro. Y si la tristeza viene a nublar tus entusiasmos en este país de Europa, yo también quedo triste, porque este país de Europa es latino como tú y como yo mismo. Tuyo y mío.
Y aun no siéndolo, porque las nacionalidades son meras ilusiones de las entendederas que vienen a distraernos de lo sublime, seguiría siendo latino; ese latino de las Américas en viaje de vuelta que quiso hacer las Europas, ahora sin carabelas, solo, con su pequeño equipaje de mano cargado de ilusiones.
Esta es mi diosa Fortuna. Es mujer; es mi diosa. Una diosa que no me confiere riquezas aúreas ni fanegas territoriales, ni dineros contantes; ni siquiera créditos financieros.
Esta diosa solo me obsequia con cariño; cariño cuyos componentes me hacen elaborar infinidad de proyectos que conforman mi modesta vida.
Seguro que montaría en cólera soltando sus acostumbradas interjecciones al aire, a todo vocerío, en un cololquial bis a bis con la pared que limpia y da esplendor a la conciencia, quedando demostrado que es usted un machote; el machote de siempre que se cabrea como un machote de verdad. O una señora respetable. Piense que los machotes que se precien suelen quedar casi siempre como rerspetables señoras con abanico en ese encuentro con el espejo del baño que demuestra lo que uno vale.
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A mi amigo Carlos Carande
Creo que con su imagen y la música que ilustran el post, puede ser suficiente para componer la idea que quiero transmitirles. Si no lo consigo, creanme que lo siento. De todas formas el título tambien sugiere la especie del hombre bueno de mi personaje, Carlos Carande. Él suele decir, en sus mañanas de carnaval, que bien vale la vida con su Sunny, aun con la canalla que, causalmente, encontró en la realidad pretendiendo hacerle desistir de la aventura.
http://www.youtube.com/watch?v=mGxBwiadXms&playnext_from=TL&videos=_x8fjbX6S6A

Miguel Escolano, profesor de Contabilidad y gestión financiera.
Cuando el salario mínimo se encuentra al límite de la pobreza; cuando el mileurismo se acepta como regalía del cielo entre los trabajadores universitarios de intelectualidad trabajada en aulas de medio mundo; cuando muchísmos colegas de la grey, de lo gris, cuyo esfuerzo laboral mantiene un salario del 0,7 miles de retribución cash , aparecen estos señores con el ejemplo, las diferencias y la curatela, dando consejos almidonados hablando de capacidad, de inteligencia, de actitud, de medios, de experiencia, del buen hacer, y de la retribución baja de estos elegidos.
Ester señor, donde lo ven, descubrió América sin ningún atisbo de maldad. El era así; le gustaba navegar por los mares oteando el horizonte y pendiente del vigía.
Este señor no se mareaba nunca aun viajando en un cascarón de nuez con rumbo desconocido, pero muy confiado en las mediciones del cartógrafo Gimeno, el vecino opulento de cara triste y ojos gloucos, copista de tierras lejanas.
"Todo para allá", ordenaba al timonel a la vez que señalaba con su índice el poniente. Hacia la gran catarata de temerosas cascadas y el despeñadero que te llanza a los infiernos del final. Mirando a la estrella, sin hacer caso de todas aquellas habladurías que lo mostraban como lelo, desprendido de la ortodoxia de los doctores y científicos, él, a lo suyo.
Resulta que, los expertos en la noticia preelaborada, muy redichos y ufanos para colar lo que se les viene, dicen ahora, despues de estos frios primaverales y lluvias torrenciales de inundaciones temblorosas y catastrofías inimaginables ya rozando el solticio canicular, que vamos a tener un verano tórrido y sofocante como nunca se haya tenido por estas latitudes manchegas. Que hay que prevenir con pañuelo de cuatro picos por lo que pueda pasar. Y se queda tan oreados los mendas por la noticia que les llegó de Júpiter a través de sus teletipos folloneros para cabrear al vecindario.
Desde luego, les diría a estos piconeros que blanden la badila para asustar, que el verano siempre atiza por estos pagos lo indecible, desde que se inventó el Sol y las estrellas se retiran a descansar despues de escuchar supina gilipollez.
Mas no hay que temer por estos mendas predictores, los mismos que no predijeron el meteoro, los frios, las inundaciones de estos últimos días, ya a las puertas del cálido verano.
No es la primera vez que una de mis manos, la izquierda lisiada, aparece en este blog producto de las habilidades medianamente artísticas de su homónima, la derecha.
Posiblemente esté pensando que entre la hojarasca abigarrada de este inicio de expresión, se esconda un mensaje de contenido político, subliminal en el entramado sintáctico, tratando de denigrar a una clase dirigente que ostenta el poder, un tanto desgastada por su "política Keynesiana", ensalzando a esa otra mas conspicua en esta alternancia, que viene mostrándose , con diría la Vicepresidenta de la Vega, casi “marxista leninista”, sistemas un tanto apagados por la evolución y la confrontación a estas alturas, visto desde las rejillas del burka de mi modesta capacidad.
Se confunde entonces, mi estimado lector. Yo, como usted mismo, tengo mi concepto de la vida, mi ideario, mis utopías, mis ilusiones cargadas de supuestos previos que tienden a mejorar lo mejorable, que en absoluto se corresponde con los procedimientos de las formaciones políticas al uso, cuyos métodos se vienen a distanciar mas y mas del ciudadano, en una progresión geométrica infinita, cuando estas tiende a ostentar el poder aprovechando la coyuntura del sistema “democrático” en vigor que pusieron en su mano las fuerzas vivas de la transición en una suerte de milagro piramidal que todavía no entendí.
Hablaba el señor con entusiasmo y, convencido de su elocuencia, lanzaba sus emociones al aire intentando convencer al auditorio compuesto por una serie de jarrones decorados en Macao, unas jofainas de Hong Kong y hermosas perolas esmaltadas en Changai , productos autóctonos de la china continental, como se comprueba. Su perorata, viceversa de la ironía, trataba sobre la libertad como bien no sujeto a fielatos y digestiones abrasivas.
Hizo un juicio sintético de los acontecimientos actuariales del llamado golpe de mano a las pensiones que pone en entredicho el principio del huevo
Caperucita, que ya andaba por los cincuenta, había decidido cazar al lobo aunque le costara la vida, aun siendo tan amable y grata como su difunta abuelita advertía, que, de tanto vivir la pobre señora, se murió.
La brutalidad de los hechos reales los asumía con absoluta deportividad jugando a las casitas en la urbanización cercana al bosque de los mil álamos y cuatro alcornoques vecinos.
Aquella misma noche, su hermano casado, desde Estrasburgo, pensaba y pensaba, entre sábanas, sin entrar en los compromisos ineludibles de los deberes conyugales de un soltero: "Mi hermana está sola y necesita más cotizaciones para logar la ansiada jubilación, llegado su momento, con la autorización del señor Corbacho y la norma reglamentaria.
Si quiere mantenese a salvo de las tropelías que se vienen cometiendo en Sotewo, es decir, en este país donde nacimos usted y yo, tiene que hacerse el duro como un Amadeo y su ley, -moneda acuñada en el reinado del monarca lombardo para aquellos que saben de numismática-, si no quedas mas perdido que el general en un laberinto bolivariano.
Sí, me estoy refiriendo, como le decía, al país de los atropellos y de sus causantes que de continuo alardean de Constitución, de los tres poderes, de la democracia pasándote las llantas del luxuri-car por el costado de sus blindajes. Y de los damnificados de esas imprudencias que, habiendo señalado a los “mejores” del grupo, sin conocer a los mejores para elegirlos, nos implantan a los “mejores”, ni siquiera por inducción , solo por intrusión decimonónica del bipartidismo yuntero llamando al pan, pon y al vino, amargo, en el vocerío del patio de luces de nosecuantos decibelios sin nada de taquígrafos y poca luz.
. Ahí están los “marotos” de la ley y el orden, calada la maneta de arranque y esperando en el semáforo para atropellarte; ellos, magníficos especialistas de la cosa, con las prisas enganchadas a los puentes dentales de fin de semana, y los implantes de titanio lucidos y brillantes.
Y lo hacen con la seguridad que les otorga la norma y su interpretación (osadía del mundo mundial), amparados por esos escribanos de actitud ágrafa que solo saben de colines. Cuidado con Sotewo, con doble t, que lo tiene usted al lado.
No es necesario ir con la roja a África del Sur pendientes de la seguridad. Aquí la inseguridad jurídica, la inseguridad que presta la mentira, la acción delictiva, el hurdido tironéo, la mala breva, la tiene usted aquí en Sotewo.
En cualquier lugar, en cualquier rincón de este país polar donde te puedes quedar frío, helado machadiano, pueden pasarte las llantas de sus blindados por la bisectriz del alma sin ningún rubor, deportivamente, sin rechistar; como si nada pasara después de cada empeño. Deporte nacional; se practica como deporte nacional el asunto estepario de Sotewo.
No le sumes al gravamen del montante simultáneo la cuota de distracción, aplicando la prorrata de las bases disponibles sin sumar lo distinguible para que no te puedan forzar a la aneja o paralela abriéndote un expediente que te puede condenar por los siglos de los siglos.
Lo que podría ser peor, mucho peor del efecto Facendera de los fueros de Alcaudete, es encontrarte de bis con los inspectores de hacienda, señores talludos y hechos en esto de las bases tarifables y elocuentes de-ducciones, que saben lo
Una mezcla de cosas inconexas, poco definidas para la evolucion de la vida, integrada en las condiciones del colectivo anímico que desde poco arranca tratando de no ser nada en este pequeño cantón europeo, sin llegar a profundizar en las informaciones que homenajean a los calcinados por el apagón analógico, que buena suerte tuvieron los "ojomeneados" agarrándose a los libros y a los parlaos en sus repúblicas hogareñas de antaño,
De la confrontación poco se saca a no ser un ojo fúnebre para borrar la visión graduada que nos permite otear la objetividad cuando se es, por naturaleza, subjetivo. Eso del ojo por ojo, es lo que tiene. Y con ese ojo non que nos queda para mirar sin los efectos del relieve, de los contrastes, poco se puede fiar uno.
Y me viene al borbotón del verbo aquello que dijo no se quien, que la fraternidad no es solo una Mutua Patronal sino la solidaridad con los afines y los distintos, no como los mendas discriminadores que por haber nacido en Marte o en el Café de Chinitas por un descuido, creen tener el derecho absoluto de marginarnos así en el cielo como en la tierra, sin posibilidad de ser querido por la sociedad.
No lo sabia. Buscaba la samba "Bahia" de Ray Conniff en mi discoteca de vinilo, cuando, de repente, me encuentro con este título tan ajeno a mi idea, un tanto insinuante para estos tiempos que corren y estos achaques sinuosos que aprietan en la España adelgazada. Se lo juro, casual como las prendas deportivas.
Curioso, me entrego, provisto de intrigas y emociones paralelas, a contrastar la información del asunto en you tube, donde todo se encuentra por mucho tiempo que pase por Atapuerca, y allí me topo con la versión mas sandunguera, pobre y cool del gran Caetano Velhoso.
http://www.youtube.com/watch?v=3ZXctTdkdvk&playnext_from=TL&videos=2RuKtIeQOEY
Na Baixa Do Sapateiro Que casualidad, por Dios. No, no era esa mi intención, pero, ya puestos, habrá que ofrecer algún comentario jocoso a la interpretación, en videoclip, de esa canción preciosa bailada al son por dos bellas garotas morenas, autóctonas, cortinillas a la brisa del mar, flanqueando al menda de las hamacas playeras, short amarillo-infortunio, al ritmo de su karaoke biológico y a la espera de un contrato para cualquier fiesta mayor.
Antes de salir a la calle, tomo el paraguas. Ya se sabe: está lloviendo. Y de estas lluvias estos barrizales. Y siento tener que pisar charcos ahora que estreno playeras.
El tiempo es así y no como vienen a indicarnos estos sesudos y acalorados personajes que nos hablan de borrascas sin tener en cuenta la altitud de cada cual sobre el Mediterráneo, que andan por las ondas de micro en micro como si no tuvieran otra cosa que hacer que desviar la razón hacia la finca de sus intereses.
Si no existe opinión en contra, aquí de economía se sabe lo justo, señor Tamames. Lo justo para seguir pasando esos sofocos que llaman "la calamidad". Aunque, si somos conscientes, los ciclos, las plagas y el mal fario de tristes tintes se tornarán rosa como la pantera, piano, piano, en una suerte de cambio climático sobre el recalentamiento de doña Economía, que está en brasas.
Mientras tanto, sacándole bocados al cinto, que nunca viene mal para los orondos de clínicas especializadas y especies deportivas sin mover el riñón.
Después de un terciado periplo por el país leonés, vuelvo a la city y me encuentro con lo que me encuentro: la gente cabreada, malhumorada, apedreando a sus propias razones y las de los otros; señalando, con el dedo de vaciar ojos, al vecino y, en fín, otros cabreantes episodios neurasténicos de asegurar para unos meses.
Gracias que tenemos esto del cumpleaños de la Gran Vía con el karaoke gigante, micrófono en mano, para gritar las notas del enfado en octava alta, si nó, ya me dirán ustedes de que forma remediar el arcabuceo de estos sujetos de soflamas ingrávidas y tontilocas que quieren tener razón a costa de las pobres ondas hertzianas.
No alardeo de vena artística pero si intuyo y disfruto con aquello que llaman "tendencia a plasmar lo que el mundo ofrece en un momento", en unas condiciones determinadas, añado, y que el ojo capta y estampilla en la retina, la mano manda y el grafito, o el boli, o un rotula indeleble interpretan como algo interesante, relevante para el pintor.
Cuando tengo dificultades para continuar con la vida; es decir, cuando no poseo chavo que llevar a un mostrador; es decir, cuando ando a dos velas de cera virgen, procuro no comer; no quiero que la oxidación que provocan algunos alimentos le afecte a las meninges.
Unas meninges con óxido es lo peor que le puede suceder a uno que medianamente piensa. Ya ven ustedes lo que le está ocurriendo a estos discurridores atormentados de tan insípidos parloteos en los estrados: Se trabucan, no entienden a Arquímedes, argumentan como el asno de Buridan y, lo peor, dan gritos histéricos, saltos y zapatetas como si fueran personajes extraordinarios. Bien comidos, entonces.
La Casa Grande de Narváez, corredores y pasillos colgantes, barandillas, escaleras voladas y ropa tendida; entramado de un suburbio vertical enclavado en el est upper de la city madrileña, era un lugar de vida y encuentros en la alta posguerra ye-yé, donde vivía mi amor imposible, Nati.
Con sus quince años, su falda de vuelo can-can y su revoloteo caprichoso y sonriente saliendo del portal, me sugirió una canción, una melodía; componer algo que adornara aquella escena de película.
Primero, le puse nombre a la obra "My loved Nati" (se llevaba lo americano, soñando en americano), mas tarde, con la ayuda de unos amigos, inicié el trasteo en la guitarra Garijo que me regalaron los viejos, hasta dar con el son romántico adecuado a la figura de pensamiento enamorada.
No se si el empujón nos enviará a todos al abismo en un salto BASE programado por los instructores de la cosa del aire, hartos de quejas y con la mochila de Moragas como defensa en lugar del paracaidas reglamentario para locuras.
Voy al Cine, al menos, un dia a la semana. Y no es que sea un cinéfilo empedernido de recursos fotográmicos para llegar al límite del disfrute sabiendolo todo de la industria, no.
Soy mas rural, mas simple, un poco transversal para esas cosas y menos longitudinal que aquellos que opinan del Septimo Arte. Lo que me ofrecen en pantalla, si viene de buena mano, lo intento disfrutar en el momento, y asimilar, rumiando el mensaje, después de un par de días laborables dándole vueltas al caletre.
Tengo que confesarles, antes de nada, que este amor por el cine viene de lejos, del óvulo fecundado por mi imaginación endogámica cuando aun no contaba con la mayoría de edad parvularia. Muy aficionado a los matinales y sesiones contínuas en los cines del barrio.
Desde el cielo a la tierra existe un trecho importante donde, dicen, se encuentran aquellos que pretenden llegar a la inmortalidad con sus despachos instalados en casa dios mirando a las nubes y a lontananza.Y también a las pequeñas motas de polvillo que trasiegan por los bajos en el fragor de un continuo ir y venir a ninguna parte, excepto aquellos que van en moto llegando antes.
Mi amiga Polimnia, que de las cosas
El hombre se equivoca tantas veces como osadía contiene su soberbia. Y es menester dar con la medicina para que la pobre criatura que pulula por los lares del poder creyéndose el supremo, se frene, se pare quieto y tome un respiro ante su endiosado proyecto.
Y aunque únicamente cambia el primate cuando le vienen mal dadas por una razón imprevisible que se opone al montaje elaborado, aun con su mejor intención, para llegar al Olimpo del terrario vanidoso de los elegidos, seria bueno aconsejarle, -brazo por hombro como Epicteto-, en señal de franqueza: ¡Eso lo puede hacer hasta mi prima la coja!, refiriéndome a la expresión de un futbolero cronista
Si Berlanga, mi querido director de “La escopeta nacional”, empinara su dedo índice solicitando intervenir en esto del cine, tan suyo, tan mio, tan acoplado a Mihura, seguro que me daría la razon para filmar una nueva trilogía en descalabros y angustias de los actuales hojalateros conmutativos y bilaterales tan añorantes de la violenta y floja transición, esperando, impacientes, la epopeya de este siglo.
Y es que solo don Luis seria capaz de retratar las esencias de este supuesto lugar con olor a calamares de Casa Rua, de canonjías, de jueces idolatrados cantando Summer in the city de Joe Cocker en el banco que dejó John Kennedy Jr. sobre el jardincillo del campus de NYCU, a pasos de Washington Square.
http://www.youtube.com/watch?v=k8HsEbb-9sA&feature=related
De correas elevadoras que se ajustan a los ternos del poder para seguridad de la familia política genovesa, don Mariano.

Con lo que está cayendo y el futuro tan oscuro como cada cual lo quiera ver, si es que la reflexión llega para tanto, están creciendo como níscalos los llamados pensadores de cebolla olla (nada que ver con el rico bulbo de Bolaños), en el argot mas llano y vulgar de las hortalizas intelectuales: “Cabezas cuadradas que nos libre Dios”. Personajes enterados, osados y valentones que no dudan del menosprecio, la picardía y la afrenta con tal de enmendarle la plana a Venus, el Lucero del Alba .
Yo ya me he desintoxicado leyendo un libro de Corín Tellado y silbando el enjabonado del Barbero de Sevilla. Antes, hasta hoy, era horroroso. ¡A todas horas con los mendas chillones de las ondas, entreverados con bollicaos multicolores en anuncios para niños. Y el defensor del menor, tiñéndose las canas con colonia La Carmela para lucir mas chachi delante de las cámaras, viniendo a decir que los pequeños tienen razón cuando hablan en el hemiciclo de su casa con la señorita Pepis.
Luego vienen las tertulias de la señorita Grisso, gritando. No hay manera de bajar decibelios. Además, hablan todos unidos, juntos en unión pero con distingos, en distintas pistas del Audacity ( ese programa maravilloso que las técnicas han puesto a disposición para convertirte en un Matias Prats).
Nos preparamos para la guerra nuclear construyendo bunkers de grosor y bien dotados para escapar de las radiaciones atómicas; de los ataques terroristas poniendo en uso infinidad de sofisticados sistemas de control en aeropuertos, carreteras, entradas de organismos oficiales y empresas de relumbrón. Camaras ocultas en los ángulos del elevador o camufladas en cuadros y jarrones para defendernos de intrusos en nuestros hogares; alarmas agudas en nuestros coches con desconexión automática y llamada a emergencias, todo en el mismo paquete. Y si cabe, para nuestra mayor seguridad, las trompetas de Jericó como advertencia a la cercania de los stukas para afianzarnos mas a los miedos de destrucción . Miedo aterrador y desquicio que mora en el punto trágico del magín.
Si no quieren reconocer su actitud, no lo hagan. Si quieren utilizar un medio, un programa como “La Noria” cuyas orquestaciones de una sola octava vienen a animar al personal como buen carrusel verbenero de fin de semana, bien está, pero, créame; eso no es. Las medidas adoptadas por su gobierno, aun no siendo de gran calado, viene a recordarme el día de mi confirmación como integrante de la iglesia católica, en aquellos años de creencias absolutas.
Tenia cosa de diez años y fue en uno de los lugares mas destacados y bellos de Madrid: La iglesia de los Jerónimos. En aquel día radiante cargado de ceremonias, en aquel acto, uno de los oficiantes en su homilía vino a decir al ejército de pequeños creyentes de brillantes ojos, entre otras muchas cosas, que el Señor había muerto por nuestra culpa; por nuestros pecados.
No me cabe la menor duda de que, cuando los compañeros hablan bien de ti, algo se prepara a tus espaldas: Tal vez un acerico donde clavar los bonis para entrenarse con el budú de la costurera, a la espera de tiempos mejores.
El otro día escuché en la radio un panegírico engolado y lleno de mieles, lanzado a favor del director del periódico mundial, y tambien digital, con mancha publicitaria móvil jugando a ocultar la noticia.
Sus tirantes elásticos, acomodo de pulgares, y el giro de butaca unos grados , manifiestan dotes de gran tirador de florete. Me extrañó que se hablara tan bien del señor cuando estos colegas habían salido a leches del Pradillo de la Guindalera, no hace de esto un ínterin del nuevo siglo.
Quién o quienes provocaron el desbarajuste desmadrado que llevó a la crisis a este país, profesor Compte, padre de la sicología? ¿Los jubilados y los funcionarios de bonobús? Pues hágase con ellos lo que de justicia estime la Ley. Las negligencia, las actitudes dilapidarias, la mentira, la tergiversación mas obscena, el derroche, la mala fe, el encubrimiento, todos esos pecados han de purgarlos.
Y es que no saben lo que se hacen. Te contaré una anécdota: "Son ellos, gilipollas , comentó el general Grant a su corneta en la batalla con los Siux andrajosos, quedándose solo con el ayudante. Ya se sabe lo que son los jefes cuando la toman con las plumas; en poco mas de unos dias, todos tranquilos."En picos, palas y azadones, cien millones". Este fue el presupuesto que presentó el Gran Capitán a la Corte, riéndose de Isabel abiertamente. Luego, ella, no tuvo mas que arreglar cuentas poniendo a los aborígenes a espigar a cambio de una cebolla. Y así se arreglan las cosas en el reino este, que no se puede aguantar.Es decir, que pasaremos el chaparrón como buenos bomberos. Y luego, a la cuerta pared a representar, que es lo que a mí me priva.
Ya estarán contentos ustedes vosotros por el recorte a funcionarios y pensionistas. Si, ustedes los maquillados del make-up sin estrías, en una de las sesiones mas peliculeras de la subvencionada Telemadrid , antes de salir al plató, en esa continua rueca de muñequitos en carrusel -que mísmamente los miserables representamos-, de Sainz de Buruaga y su espacio de cortar tela en esto de la economía y las finanzas del Estado.
El detective Pancorbo, jefe de los detectives de talento de la reconocida agencia "Pancorbo and Cia.", había preparado, minuciosamente, un tinglado semejante a la Guerra de las Galias.
Los barcos de media envergadura los apostó en lugar adecuado Los pilotos de las naves, expertos en esto de fisgar, atentos al desembarco, y la infantería de marina de aquel ejército flux , dispuesta a desembarcar en la cabeza de playa. Por fin, llegó el momento:
He intentado sacar mis colores a borbotones ya que, aquellos que integran esa hermandad del mando y mando, bastón de mando y estoy en la cúspide que lo tiro, a estos es dificil sacarles los colores. Tienen muy poco pigmentada su sabiduría.
El otro dia, señalando un tiempo cercano a recordar, estuve en la Escuela de Cine con la intención de cumplir con un compromiso que veinte años ha habia asegurado a aquella bellísima persona: visitar al señor Méndez-Leite. Me recibió, muy sonriente, la secretaria del señor Director tratando de conciliar aspectos que no entendía. Mi intención era hablar con él, contarle motivos entrañables hacia él y entregarle un trabajo muy especial: un guión. Me tomaron por loco. No tuve color de referencia ni pude sacarlos en aquel instante de bochorno.
Dicen que nos estamos empobreciendo ahora que las bolsas de valores se están viniendo a bajo con su caida grave de gota de mercurio sobre el parquet. Que la crisis de los bonos basura está haciendo estragos en la economía por culpa de los agoreros de Standard & Poor's (aquellos que miden el grado de empobrecimiento con tablas y números cardinales) , "los cabronazos del contubernio judeo-masónico de don Claudio"y otros personajes de la economía mundial tan eficientes que ahí los tenemos tratando de discutir el teoréma de Pitágoras y la suma de los cuadrados de los catetos.
Que nada se les discute a los griegos antiguos que todo lo cabilan bajo los peripatos del saber. Y sin rechistar a esos probos personajes que discurrian de este modo: " el aire se calienta y se vuelve fuego cuando se rarifica". Era un tal Thales.
En un programa de la tele, alguien se dejó decir algo sobre los huevos. Que donde ponía el puntodor un exquisito torero, es decir, en la punta de la muleta, él colocaba los huevos. No quise saber mucho mas de la intención del eminente economista, ni siquiera la segunda lectura que pudiera rozar la ordinariez. De un eminente tertuliano de vista continua en la TDT, no se espera semejante aleluya a propósito de la valentía y esas otras cuestiones referidas al tan denostado racimo varonil.
Incipiente corolario de situaciones extremas. Abedules mirando al sol cuando se quiere decir lo que no se piensa. De eso hablamos cuando el pensamiento no se liga a la razón en un amarillo intensamente tenue. Ese quantum simplista y desnaturalizado que impide la actividad de nuestro sistema linfático al borde del colapso. Y no estoy dispuesto a decir lo que no pienso porque, el sentir de mis múltiples neuras me aconsejan que diga algo aunque mi yo esté disociado con el discurrir inerme, lleno de dudas, parangonado con el sufrir de esas cavidades inocuas que ven en el cielo la distracción para seguir caminando por la senda de la vaguedad. Realmente no lo entiendo.
Estaba cansado de tocar el fliscorno ingles a las puertas de las parisinas galerías Lafayett, sin que nadie reparara en mi estupenda entonación y harmonía.
De aquí nació el desespero y la intención de comprarme una gran guitarra eléctrica de catorce cuerdas cacofónicas y cuatro pastillas de alto evolución, fabricada por un vietnamita que trabajaba de camarero en un bistro de boulevard de Chantilli, de comida informal y sana.
Aquella guitarra me haría perder el sentido, teniendo que acudir, durante un tiempo, a la sala de despiece neuronal del Campo de Marte donde se me practico un arreglo y ajuste de la trompa de Eustaquio.
Tiempo después de la intervención y en periodo ambulatorio, tomé mi preciada guitarra, ensayando sin desmayo, horas y horas, en la pensión de Madame Tossidor sin ningún tipo de reparos por parte de la patrona. Alguna protesta se suscitó entre la clase baja del pupilaje y vecinos engreídos carentes del mas mínimo gusto.
Después de un tiempo dilatado, actué en las escalinatas del metro de Opera, siendo requerido por la autoridad y un gendarme un tanto atravesado que desconocía o desestimaba mis cualidades artísticas, tratándome como un vulgar sans-culotte. En ese ínterin , una persona de sensibilidad supina y gabardina de nylon, se fijó en mi de soslayo. Era nada menos que el gerente de la afamada sala de conciertos para la juventud “Le mondain” . Me invitó a reflexionar a cerca de la propuesta que me vino a sugerir.
Si tuviera que esculpir el busto de un hombre bueno, elegiría como modelo a Iñaki Miramón. Sí, este hombre entregado al arte y a su medio cuya presencia en los escenarios marca características de lo que viene a ser un buen actor. Un excelente personaje en busca del mundo variopinto, tan creible que queda en duda la existencia de los artilugios que tratan de impostar la realidad a través de las técnicas de la cuarta pared. La ficción queda deshecha, privándonos del actor entonces, milagrosamente convertido en personaje absoluto.
Una flor no es suficiente, lo sabemos. Un regalo caro, no es de tu gusto por lo caro. Y de papá, menos, porque tu no lo permites. Tampoco eres, mam, de estampitas con marco de macarrones o tortiglioni o de esas otras fruslerías que se gasta Conchi, la señorita de manualidades, ilustrándolo todo con las ideas multicolores de Ágata Ruiz de la Prada y sus témperas.
Yo si se que es lo que quieres de nosotros, mamá. Te gusta que te mimemos, que te demos besos y que papá no se enfade por gilipolleces. Ya sabes, es muy enfadica el hombre.
Venden unos escobones recios, de fibra tejida y basta, que en cualquier momento, dándole compás a la mano advertida y a un ritmo interesante, se pueden hacer maravillas en esto de dejar el desierto como los chorros del oro.
Nada de escobitas electricas que aspiran el polvo y tal, con los ácaros divertidos y descojonándose debajo de la alfombra por la poca fuerza de aspiración, señores míos del alma pulida, que para eso han estudiado.
El escobón de palmito los dejará sin preocupaciones en solo unas pasadas de pundonor, acompasado al ritno del sombrero. ¡Ay mi sombrero! Escuchen:
.Después del copeo, el recopeo en un garito del Mitte, la exaltación de la amistad, aquellas chanzas y burlas sobre la clase política y de la estupidez del jefe de decesos, don Martirio, todo una señora. , salimos a la calle para tomar el aire y refrescar las meninges y la genética hispanas, arrastrando las gabardinas por el centro del paseo de los Tilos -Unter den Linden, si usted no conoce ese extenso y bello bulevard- hasta el Arco del Triunfo.
No se nos ocurrió, a esas altas horas de la noche y en el país del silencio y consideración, mas que cantar "Asturias, my loved country" para ese granito de patria en aquellas tierras lejanas dando a los goznes de Brandenburg . Pongamos que hablo de Berlin.
En mi jubilación, me gustaría marchar a la casita imaginaria que tengo en aquel pueblo, en un lugar del infinito finito, traspasando las nubes de aquí abajo. Mi pueblo, una preciosidad de estado, ejemplo de convivencia, tambien imaginario, mas sé que existe, aunque carezca de territorio definido y ubicación.
A veces, no puede uno con el humor. Es imposible. Me quiero reír del Mundo a gritos mas, no puedo. Son tantas las malas noticias que aparecen en sus páginas, que me es imposible conciliar una sonrisa con la carta a los efesios de todos los días; Diana como centro o Artemisa Fernández de la Vega y su Efesia grammata.
Los efesios: los pobres lectores del encumbrado medio con pasivo orondo, aun conscientes de lo sabido y no dicho por ese papel, o news paper, como gusta decir al director, integrado en un mol molecular de la la sabiduría paulina,
es el medio ideal para los spots publicitarios, mácula de la notica batiendo segundos, productor de angustias.
Me he ofrecído al grupo de amigos que acaban de formar uno de los conjuntos musicales que van a dar pandereta si no se tuerce la cosa: Mt Desolation, es decir, "La desolación".
Cuando me enteré, por un primo que tengo en Texas trabajando en la petrolera Esso, del sentido rotulado que vienen a darle al grupo, no me lo podía creer. ¿Como se atreven cuando ahora es tiempo de rezumar ilusiones, capullos?
Este personaje reclutado para hacer la bestia, vivía pobremente en la rivera del Abroñigal junto a la mansión que no tenían sus progenitores. Y una cabra de leche condensada que lo amamantaba. Cuando llegó a emanciparse, continuó haciendo daño, el hijoputa, realizando curros por encargo y asaltos sin diligencia, llegando a ser un experto de la codicia humana.
No era muy gentil aquel cuerpo abrupto de ojos encogidos en estornudo, boca torcida, pelo crespo y sonrisa sin sentir. Envergadura tenia el mancebo, y sus flatos reprimidos hicieron de él un ser abominable y turbio, rufianesco, de mas de cien kilos en canal. Mas todo aquello le llevó a ser el preclaro ejemplo de truhán depredador.
Cuando anduvo un tiempo perdido, alguien se fijo en él para unas reparaciones.
Hombre, trullo de las llaves flojas, contigo quiero platical ahora que el monarca quiere colaboradores. Trullito quedó sorprendido por tanta amabilidad.
Querido Miguel: ayer estuve en las Trinitarias donde se encuentra tu sepulcro, para rendirte ese gesto devocionario que al amigo de la pura escribanía se le profesa año tras año. Mucha gente; abarrotado el templo de personalidades de la Academia, y mi modestia serenísima, en los bancos de atrás con unas monjitas, asintiendo en las pláticas del cielo. La iglesia, bella, majestuosa , “para gozar este sitio eternamente”.
El cartero me llevó la misiva con desbordada alegría. “Mira, tío, tienes carta de la Fundación Nobel”. Esperé a que marchara el propio, alejado por el sonido de sus pasos presurosos y el arranque del ascensor.
La candidatura para el galardón de Gente Buena, la habían propuesto unos compañeros del pensionado entres risas y veras, y un tanto de osada franquicia. Yo era el candidato ideal para esta gente de buena voluntad que admira los hechos de ser admirable y por esos conceptos que sobre la vida tengo, lejos de ser merecedor de aquel galardón tan lleno de prestigio, modestamente.
Extraigo del blog del señor González Pons, diputado del Partido Popular, a propósito de las confidencias y sus medios, un párrafo interesante que dará pié al post que estampo:
"La intimidad es la sangre que circula por las venas de la libertad individual, sin intimidad no hay ser humano que pueda decirse emancipado y sin secreto de sus comunicaciones no hay idea que pueda crecer circulando de boca en boca. La libertad vigilada es la tumba de la dignidad civil, aunque se justifique por el bien del orden público, y la muerte de la democracia también. Por eso, cuantos más ojos para vernos y más oídos para escucharnos tengan el Estado y los poderosos menos libres para vivir seremos los ciudadanos, los vecinos, los consumidores. Ahora aún podemos enseñar al gobierno a pedir permiso antes de entrar, mañana será tarde".
Que conflicto se suscitó hace unos meses, a propósito, señor González Pons, en el Congreso de Diputados con sus señorias, ¡por Dios!. Que rifirrafe, que andanadas, que disgustos en su seno,¡por Dios!.
Hemos vistos espectáculos mas gordos en la cámara de representantes de Corea del Sur tirándose el agua de los jarrones, pero estos jarreos, no me lo esperaba, todo sea dicho con la mejor intención.
No es extraño que, de vez en cuando, reviente, después de darle tan mala vida a la criatura, me comentó un residente de un poblado cercano al volcán. Y es que, nos hemos comportado siempre con ella, la tierra, como verdaderos cafres.
Como verdaderos cíclopes mitológicos que solo miran a este mundo con el ojo único de la especulación, la avaricia, tratando de sacar cuantos mas rendimientos, mejor. Sin miramientos; sin pensar en generaciones futuras que también han de vivir en esta gravedad, importándoles poco lo que pueda depararles en el próximo centeno. Ahí los dejamos con la carga.
No soy crítico musical pero me llama la atención este grupo de punk-rock-gypsy que está haciendo las delicias de los oyentes de las distintas cadenas strong de la comunidad. Para conocer el motivo de sus éxitos, nos ponemos en contacto con su lider, el Jerónimo, que en este momento va conduciendo por las calles de Madriz. Manos libres, desde luego.
Cuando en mis tiempos de pintor aguzaba el ingenio para hacerme con un buen plantel de personajes que posaran para mí en aquel estudio cordobés, encontré a la novia de Pepe Amores; preciosa muchacha de ojos negros y cara angelical.
Desconocía su nombre, nunca se lo pregunté; debia identificar a la joven como “La novia de Pepe Amores” . Mas que un nombre, un título de propiedad asentado en el Registro Mercantil, me pareció.
El Conde drácula era un tipo vampiresco que te succionaba la sangre después de un muerdo terrible en la yugular, preferentemente lanzado a las mocitas macizas de su comunidad.
Cuando vi por primera vez la película de este personaje, siendo muy chaval, el miedo, el susto y el terror que me produjo aquel sujeto, no tiene comparación en absoluto con el miedo, el susto o el terror que te pueden producir unos manguis, navaja en mano, dispuestos a rebanarte el cuello con la cheira cabritera a cambio de unos dólares.
En este país de los pronunciamientos, de rebeliones, de los marchamos, de la raíz cuadrada y de las pedradas en la cara, ¡zas, en toda la boca!. De las ondas de choque y sus consecuencias; de las guerras y sus atrocidades, del “mecagoen” y otras peculiaridades, a parte del Sol y el buen tiempo , aparece, como un regalo de cielo brumoso y cutre, algo con afecto: la prenda de ponerse guapos, tan gastada por el Emperador de las comquistas, Napoleón Bonaparte, símbolo de los idos de la olla. El bicornio que denota poder, prestancia y soberbia; elegancia supina que no requiere de otros aditamentos para demostrar quienes somos: ¡El emperador! . ¡Oh, Mauaricio! “Todos semos emperadores”, como decia el empecinado de las primeras letras, nunca sobre los escalones de la Real Academia que da esplendor. ¿Qué le parece? . Pues sí, en este pais, todo el mundo nos tocamos con un bicornio y nos topamos con otro, por muy surrealista y peliculero que parezca.
Todos recurrimos al mensaje manido al uso, “la vida es un soplo” cuando nos arrecia el deseo de fumarnos un truja quedando prohibido por el doctor para salvaguardar su reputación medico-colegial.
Sin embargo, y sin prestar atención alguna, ufanamente, encendemos el canuto con sonrisa de despego cuando, presto, se encuentra el cilindro en la camisura labial,oscilante. Le damos unas caladas, desprendemos la ceniza, tosiendo, de súbito, porque las vias no están hechas para la invasión de alvéolos, tráquea y derivados que conforman nuestro sistema respiratorio bronquial.
Cuando tenia no mas de veintidós años repletos de ilusiones, un trabajo para compaginar con los estudios y, como decía, entusiasmo por la vida, quería tener, a demás del mejor trabajo del mundo, un Ford Mustang descapotable, como Tony Ronalds el cantante holandés que actuaba los fines de semana de mis asuetos en Imperator “la sala de la juventud”, allá por Moncloa.
Cuando terminaba la fiesta al cierre del local, procuraba esperar y hacer esperar a los amigos para ver despegar el Ford Mustang de Tony cargado de chicas modernas y sonrientes, tan saludables y felices, que daba envidia . Êl, estrella cotizada de entonces, mostraba el éxito a traves del carburador del Mustang y su sonido de motor de tres litros.
En mi plano de modesto lector de periódicos, (Carpanta para los diarios electrónicos y de papel), o de modesto escritor-dibujante de historietas de humor de escasa renta, no comparto la idea, y menos el enredo, para entender el como de esa supuesta máquina cibernética recargada con millones de datos, que puede lograr trasladar el conocimiento, la idea, la noticia y sus sensaciones, suplantando al periodista, al escritor con sus influjos, la garantía de lealtad, sin que el lector se percate del androide que viene a sustituirle.
Solo un respetado simio con sus escasos millones de neuronas, seria capaz de digerir la noticia, el artículo, la crónica o el Post salidos del aparato digital ad hoc para entretener a las masas.
Seria tanto como decir que la fabricación de arcángeles u otras divinidades celestiales están a punto de ser emuladas gracias a los avances de la ciencia. (Un San Pancracio, por ejemplo, dadas las circunstancias)
Si, fabricar robots para predecir el tiempo, después de alimentar la máquina con cientos y cientos de variables digitales, de acuerdo. Pero atendiendo a esta incomparable obra creadora llamada hombre, la evolución de su cerebro (cada vez con mas Gigas), su plástica emocional y otras milagrosas cualidades, (construcción de la palabra adecuándola a cada idea) difícil se me hace comprender como este aparato puede confeccionar un artículo de fondo, o de opinión, sobre el Caso Gurtel, el Juez Garzón, el reciente accidente aéreo del Presidente de Polonia y otros noticias de interés general, argumentando certezas que puedan acercarse a la objetiva realidad, cuanto mas.
M.
Me acabo de encontrar con mi amigo y compañero de armas, Ángel Inurria Después de tantos años llevados por los soplos de Eolo en su templo de 4Vientos, nos encontramos, nuevamente, para verificar, en un rápido el briefing, la existencia confirmada, y la fuerza que todavía mantienen nuestras afinidades, ahora mas curtidas, de aquellos tiempos, siendo incipientes Ícaros.
Con la TDT, pueden ver en directo los telediarios, sin que nadie se lo impida; los partidos de futbol en directo, que es lo que mola; las películas sin cortes de manga de la uno; las emisiones de gases, en la dos; el problema del paro, en la tres; en la cuatro, lo que encarte ; en la cinco, el alboroto de Maria Antonia Iglesias; en la seis, las cachondadas de Ángel Martín, y así sucesivamente hasta treintaitantos canales y canalillos de vertientes.
Este es el primer paso de un thriller en el que4, usted mismo, puede participar con sus ideas. "Historias de mi calle"
¿Que pasa contigo, imbécil?. Aquel saludo lleno de intencionalidad venía a dirigirse a un tipejo grosero y quedo; siniestro, de cara impasible, marcadamente cuarteada como el postigo de una puerta de corral. Sus ojos glaucos de mirada ajena, de penitente,diría, hacían de su rostro un escaparate siniestro y abandonado entre el vacío del orate y el osado relleno del bribón de parque.
Este individuo, sicario que los barandas dirigían para amedrentar con mensajes sibilinos, cumplió al pie de la letra con la letanía encomendada: Puso el vehículo en marcha en un ralentí consciente esperando el paso de sus víctimas por el estrecho hueco que se abría entre la furgoneta tocha y el mismísimo paso de carruajes con la continuación de la acera, en un angosto y bien estudiado propósito de extrema hiel.

"Piteras", obra del autor
La ciudad está desierta. La gente tomó el termómetro de la felicidad que marca esos grados de ilusión en su modesta escala, para refrescar y alegrar a las meninges adheridas por ese invierto gélido y de perros que aun colea.
Nos vamos de vacaciones aunque nos cueste un riñón, pase lo que pase, aunque estropeemos las estadísticas de los sesudos malasombra cuyo porvenir de la gente, del común de los mortales, lo diseñan negro, sin almuerzo al aire libre, como es nuestro deseo.
Se gaste lo que se gaste, aunque los mendas malafollá le llamen dispendio, nos vamos. Mañana será otro día, por mucho calendario y cambio de hora que nos quieran aplicar.
Yo, que a diario tomo el Metro para desplazarme por la gran ciudad como millones y millones de ciudadanos de las grandes urbes, me acojono al contemplar las imágenes del metropolitano de Moscú; el mas bello del mundo, paradójicamente. De esos trenes destruidos, por esas vidas destrozadas por la locura vestida de negro.
Y en esta mañana me desayuno con ello.
Ya no es que te caigas al anden por la presión del gentío en la hora punta; que choquen dos convoyes por el fallo de un semáforo, que se produzca un cortocircuito y nos quedemos a oscuras en la estación de Sol. No. Es que ahora, cuando las seguridades rozan la excelencia, viene un hijoputa, (o dos, o tres) te coloca una carga explosiva debajo de las sayas , y a volar al mas allá.
Es cierto. Si usted se fija, y espero que lo haga sin atisbo alguno de rubor , ninguno de los canes de este mundo se desayuna con higadillos frescos de un homónimo de su raza por mucho que se odien y repriman lanzarse a degüello sobre los músculos escalenos.
Y no se trata de la genética y el cromosoma tal con inclinaciones rabiosas, sino que los acuerdos tácitos de la manada, mirando siempre a sus ascendientes, los lobos aulladores, siguen siendo tan efectivos en esta estepa, que no hay forma de modificar la norma después de tantos años y siglos de existencia en un estado de derecho natural.
No sé pero, la intención de abandonar la red es cada vez mas intensa, mas fuerte y disgustada tal y como se comportan estos gestores de dudosa conciencia que, conocedores de las virtudes de sus trasmallos, recogen el copo en este mar , en este océano cargado de interés sin importarles la razón de su existencia; sin condición y medida que no sea el índice altivo de la tabla del Nasdaq.
Dejar de un lado a las compañías telefónicas privilegiadas al alza en el negocio boyante, en el baldío plano de sus cálculos binarios, sería satisfactorio tal y como se lleva el asunto, marginando al pobre ciudadano habido de conocimiento en una suerte de letanías acompañadas de bombardeos obscenos, viniendo a felicitarse por el maná del invento tan esperado desde el gorro frigio, que ahora se ocupan en recoger.
Tengo ocasión, por mi condición de hombre libre (me lo creo) dispuesto a defenderme de la manada que integro, conocer a los importantes, a los relevantes personajes del círculo del poder. A los derivados culturales de los aledaño del condumio; a los económicamente fuertes; a los influyentes, a los que con su letruja impresa o TV digital terraria quieren tornar el pensamiento vario por pensamiento único con el decapante que no rula a estas alturas de la codicia y su teatralidad.
Y me extraño, me extraña, que estos sujetos, reyes del fortín, modificadores de los inverosimil, sean simplemente los hacedores de un progromo tendente a agilipollar a la clase humana soltando speach de lo mas variado y original con aquello que ya feneció por inoperante y egoísta. Y los otros inoportunos, por alienantes destajistas.
No queda un año en estas fechas, que deje de acercarme a mi pueblo cordobés para vestir los atuendos de colinegro,-casco de acero pulido con la celada franca, plumero rojo y enorme melena de negras crines; chaqueta roja bordada en hilo de oro marcando dibujos. Y, descolgado del astillero año tras año, el tambor.
Los redobles de mis baquetas, siguiendo al Paso o formando grupo con mis vecinos, vienen a transportarme a ese tiempo que llaman pretérito, de la mano de mi niñez, recordando episodios.
Como no se me daba mal el redoble del pequeño tambor, Joaquín, el municipal, me animaba para ofrecer pequeños concienrtos a los entendidos. Yo, ocupado con mi tozudez, me negaba, ¡cucha!.

Quien me iba a decir a mí que aquellos imberbes imbecilillos de la generación burgueso-progresista de familia afecta al señor Claudio,o no, con cuatro oficios oficiales, trabajos trabajosos y gabelas sin cesar para la prole de la España Grande de niños endiñados y premio de natalidad, o no, iban a llegar tan alto a estas alturas sin hacer mas esfuerzo que cuatro voces extemporáneas para llamar la atención y cuidar el puesto que tenían allí en ese futuro que auguraban.
Y así ha sido. ¿Y como fue posible si esto es democracia ?. Muy fácil; teniendo la capacidad de cambiar la piel en su momento, el color en su momento, la vergüenza en su momento, apoyándose en las costillas de una clá incondicional de ideologías full en bobina de papel, y otros adverbios de lugar, se produce el milagro. Luego, los años han venido asentando los cimientos de la cosa hasta llegar al efecto tse-tse del momento.
Lo veo casi todas las mañanas que va de mes sentado en el quicio y apoyando sus duras espaldas sobre el ondulado cierre de un bar que se traspasa.(Desquiciado)
No tiene mal aspecto pero, en su sonrisa incluye ese amargor gengibre que viene a denotar lo regular que lo está pasando en esos últimos tiempos de su existencia. Su caja de cartón con unas monedas señuelas, delatan el vacío de su disponible, realizable y exigible.
La buena gente, sobre todo las señoras mayores del barrio, le despachan unos tintineantes céntimos en cascada antes de pasarse por el Dia a comprar ese jamón de york sin sal para el apuntalado marido gruñón que tiene por compañero. Le da pena. Y el señor, metido en años, recostado sobre el cierre ondulado de ese bar que se traspasa, sonríe y agradece.
A poca gente esquinada le vengo dando la oportunidad de engañarme despues de tanta ocasión. Tengo experiencia en ello y me duelo de mi mismo por la osadia de estos acicalados con el disfraz de respetables ciudadanos, cuando no son mas que un simple escorial en grado de pobre.
Me han engañado cientos y cientos de veces en mas de N-gigas de memoria que vengo a conservar en mi pendrive desde que vine a este mundo en el blanco olivar, casi encalado, a orillas del crepitante Guadajoz.
José I Bonaparte, en denostado monarca de pega, según la historia construida ladrillo a ladrillo en las escuelas seculares de la Ensaña Cañí, fue un perverso rey impuesto por los arreglos y poderes del Gran Emperador, General de Waterloo y demás posesiones europeas.
Dicen los buenos escritores de los medios que, a veces, no le fluyen las ideas para manifestar su actitud ante los descabellados conceptos de la realidad de aquellos que se llaman colegas y no son mas que ladinos al servicio del poder, ayudados por las musas del Parnaso con billete de primera.
Sin embargo, como tienen una nómina que justificar en la redacción del periódico, a propósito, y unos niños que atender del anterior matrimonio, necesariamente han de ponerse serios ante el aparato cibernético y con sus dos yemas, o a lo sumo otras tantas, teclear lo
Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí.Un beso. Otro para tí Y EL RECONOCIMIENTO, MUJER.

No puede ser mas real, mas concreto, mas actual. Solo nos atrevemos a juzgar movidos por esas absurdas certezas, esos indicadores vagos que las sombras proyectan en nuestro muro de face book virtual, movidos por el manubrio de un grosero e interesado operador, que anula la propia concepción de la idea y expresión del pensamiento humanos con marchamo de libertad.
Ayer me desayuné con una visión, una realidad, un encuentro inesperado a la puerta de mi casa, aunque, por lo que vengo a decir en el post que llamo en link, no me sorprendió. Si, era este: un individuo de largo pelo, pelo canoso ahora, melena recogida en coleta cubriéndole toda la espalda a modo de caballo de Atila. “El Ninja Jerónimo” como defino en el relato macabro.
No hay cosa mas ruin y pendenciera que tratar al prójimo como una rodilla, como la acémila de acarrear que se deja ver por las hileras con la carga digital del uno mas. Sin que se produzca frió o calor en las entretelas de los "mandas". Arreando con vocerío literal a los administrados en una suerte de soberbia impresa que mas le vale al miserable declararse culpable antes de que acudan los alguaciles a comprobar que uno no lo es. Solo inocente, señores.
Semana que transcurrió; Semana Santa de pasión. Ahora nos queda el afán de proseguir del mismo modo que dejamos la anterior; es decir, realizando las mismas labores. Mas, ahora, con mayores bríos y deseos en esas reflexiones que, junto al mar, en la procesión con el cirio pascual, en el interior de esa cafetería que pisábamos por primera vez, o en la habitación de la hostería, nos hemos aplicado para llevar a cabo esas nuevas aventuras antes de que despunte el verano.
Y me parece estupendo que así se cuente y se imponga a nuestro ego que, últimamente anda volado presagiando lo fatal por culpa de los cuentistas.
Los jóvenes están realmente enfadados, conscientemente cabreados por el intento de manipulación, por la marginalidad a la que se vienen acostumbrando, por ese timo universal que los relega a la dependencia porque para ellos no hay seguridad; vinieron tarde y sin pan debajo del brazo.
¡Véngaya!. La sociedad (recurren a la sociedad cuando no son mas de cuatro o cinco) obliga al joven a , despues de la preceptiva preparación intelectual reglada con sus grados de excelencia mas que suficiente, a continuar "su preparación" con inventos añadidos de paso de ballet para mayor sacrificio, mayores cargas y un poquito de presión para asomarse al jodido cuenco de la depresión.
El síndrome de “todo el mundo es bueno” me viene siguiendo desde que la razón me hizo imprescindible en un estar contento y eufórico a los compases de la Marcha del Coronel Bogey zapateada en los matinales del Cine Narváez.
En alguna ocasión he tratado de cambiar aquellos principios por ese otro slogan que acuñó Hobbes todo cabreado: “El hombre es un lobo para el hombre”; pero, no. Aparté aquel cáliz de mala hiel de mi conciencia, pensando cosa mejor del ser humano, del hombre, de la pobre criatura querida que tantos disgustos nos viene dando a pesar de su evolución, del incremento de la masa gris, de sus habilidades para hacer cosas grandes, magistrales, impresionantes.
Mas, algo que no se logró, que no se ha logrado erradicar de sus entendederas, es aquella neura loquilla involutiva, manipulada, venida del reptiliano cerebro primitivo y que en cualquier instante puede saltar de la lúgubre cavidad del portor convirtiendo al apacible, culto y educado ciudadano en un verdadero energúmeno capaz de las más atroces tropelías.
Un día de recuerdo cargado de notas para tu impronta, Frédéric.
Pasaron los carnavales de charanga y ocurrencias haciendo la trompetilla para llamar la atención, rompiendo lo cotidiano. Aun pasados, el ritmo sigue, la trompetilla en agudos y graves (agravados), los disfraces envolviendo a sus personajes que no encuentran al autor; hábito del baranda que se entrega, todo él, a hacer la cabra en el Circo de las Vanidades. ¡Pasen y vean, señores, como se meriendan al león!
Y no me refiero a políticos o a serios magistrados de armamento y construcción. Sería sencillo y fácil de reconocerlos por sus entorchados, sino a estos otros que andan cerca del semáforo, que cruzan muy educados por el paso de peatones,

Tenia yo un pariente lejano que mas que ágrafo necesitado de atención , era un leído ágrafo de poca salmuera que con el conque de sus parciales lecturas de Caperucita venia a discutirnos lo elocuente y evidente en las tardes de parchís y mesa camilla en aquellos inviernos de carámbanos y paleta piconera que mueve las brasas de los fríos de la Chimchibarra.
Babalú esta triste. Cuando la Virgen de la Caridad del Cobre abrió sus ojos desde el pedestal del Santuario de la Sierra Maestra, encontró a Babalú llorando. Acababa de conocer la muerte de aquel negrito albañil que quería sentir la vida cuando la vida deja de saber de esclavitudes.
Cuando estoy en casa frente a la pantalla del plasma , me consumo con el mando a distancia. No se que canal seleccionar. No se que programa ver (visionar queda ridículo) no se que decir, que hacer, que tomarme o que romper. Decido, entonces, agarrarme al portátil y repasar las noticias del día. Cosas que hay que ver para llenar los tanques de las ideas. Leo “La Marea” blog de Pérez Henares con el consiguiente post del día, sobre quien reparte los carnés de demócratas en el mundo de Prisa y su influencia.
Confieso que soy demasiado confiado, extravagante, civilizado y exageradamente cordial con la gente que no miente. Y aquí viene la confusión que trae consigo esa serie de quebrantos que, aun estando lo suficiente curtido para afrontar estupideces, me veo con frecuencia envuelto en situaciones tan poco inteligentes, que los personajes que componen esta elucubración, los de aquí, los de allá, los de acullá, sacan juicios in valorem para aplicar sus cargas impositivas, sus pareceres hirientes, que mas que hablar con el amigo, el desconocido, o conocido circunstancial, increpan e intentan vapulearte, creando, a primera vista y gracias a su bullente cacumen, un personaje opuesto que para nada se corresponde con el verdadero ego del real, que bien uno conoce.
No obstante, sí que vengo a sacar conclusiones de estos personajes infelices (no se puede ser feliz con tanta carga de grisú) sus desbaratadas aberraciones, sus desquiciadas perturbaciones, de su paranoia secular compuesta de interés ególatra, demostrando una extrema perversión inmovilista que bien podía tacharse de calcos de otro tiempo que han de pasar por progres porque sus habilidades torticeras se lo demandan.
Claro, que yo mismo mantengo una idea sobre estas cuestiones del mundo que, por evidentes, mas asiento en los pilares de ña razón universal. Y a la vista está con las transparencias que me gasto.
Bailaba la rumba, lo hacia como nadie; cantaba sus sones, lo hacia como nadie; decía sus verdades, lo hacia como nadie; mentiras gancheras, lo hacia como nadie; bebía su mojito, lo hacia como nadie; contaba sus pesos, lo hacia como nadie; tocaba el bongó, lo hacia como nadie. se vino pa España, lo hacia como nadie; trabajó en la Renfe, lo hacia como nadie; y se compró un tren, lo hacia como nadie; se puso en la vía, lo hacia como nadie; pitando, pitando, lo hacia como nadie.
Hasta que la Red se vino a cansar, tirando a don Pin con su bello son, su tren de vapor y a los pasajeros que iban pa Cai a conmemorar la Pepa, en Despeñaperros.
Leo un artículo sobre las calamidades del país y otras singularidades que si el pavor no hace presa de mi ánimo, es porque ya cené.
Sacando conclusiones sobre el particular, hosco con el teclado y prudente con mi salud, vengo a replicar, aunque no lea el columnista, que es lo mas probable, lo que sigue, sin ánimo de ofender.
Posiblemente, Grisóstomo sea un jubilado mas. Posiblente tenga una pensión bastante ajustada. Posiblemente, aquellos de sabroso condumio, de excelentes guisados y paladar exquisito que pululan por los circuitos del bienestar mejor pagado, sean los que mas interés muestran para que Grisóstomo se vaya cuanto antes a mejor vida, evitando la pensión que ellos generan y no Grisóstomo, por mucho que se empeñe el interesado en decir que él mismo creó esa masa solidaria de reinversión en renta fija, con los muchos años aportados, y no esos otros de la peña que ahora vienen piando la buena nueva en los programas mofé de la telé. O en la desgraciada columnita del experto.
¿Que puedes contar de los agravios de la vida que no te duela?. Engañado, humillado, decididamente marginado, solo por pensar distinto en este mundo de gregarios cuando la individualidad es el referente. Vilipendiado, carente de cualquier apoyo que haga consignar su verdad en los anales de lo verdadero. Despreciado, en fin. Sin embargo, tuvo suerte.
Tú, marginador, que te afanaste en destruir su zaleo con mentiras y extorsiones, entérate, por mucho pedigrí que te impongas o quieran relacionar, por mucha admiración que provoques en los grupúsculos oscuros de tus incondicionales, y aun con tu poca ciencia, entérate.
Mis posts son extremadamente efímeros gracias al procedimiento de cabina descendente ideado por algún experto tramoyista o especialista en funiculares, evitando que la columna trajana en donde se me integra, no se estanque.
Y viene bien el sistema de agujas en línea aplicado, provocando la melaza necesaria que elastifica neuronas y draga conciencias sin requerir el ombligo como zona de fijación, que a fuerza de tanto, termina uno siendo otro.
Realmente no es así. Creo ser una persona educada, flexible, abierta, dispuesta a ayudar, a convencer con argumentos.Amigo de mis enemigos y, de mis amigos, no digamos.
Amante del arte creativo, de la música y del rico jamón de la comarca salmantina. Y para nada basto, ordinario, soez de locuaz titiritero, mostrando los atributos del sótano verbal a cada paso para abrirme paso violentando, porque sé que esos adornos que Dios nos dio a los del sexo masculino solo sirven para algo importante
Estan vacios a no ser que por entrañas consideremos los cables de colores, los relex o esos interruptores y bobinas cuyo funcionamiento binario hace que estos robots suplantadores, nos den los dias, las horas y las predicciones meteorológicas . Saluden al vecino en el portal con esa voz profunda e impostada de estudio de doblaje, y rellenen la quiniela dando como vencedor al Barsa.
Estos sofisticados personajes, elementos ensamblados y compuestos para olvidarnos de la soledad, ahora se ponen a la venta para conseguir cuantos amigos se le antoje a uno, compitiendo con esas redes sociales artificiales que te cargan de amistades para llenar espacio y nada mas.

Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit . Lobo del autor
La noche negra se cierne sobre mi barrio, que es el suyo. Sobre el casco antiguo de la vida con el alumbre poco laborioso de la tenues farolas galdosianas. Bujías tristes y mosqueantes arropadas por las antiparras cristalinas protectoras del relente, en este invierno desabrido a tiritones por los sustos, en medio del miedo terrible y silbado de serie de televisión, que nos endiña todo aquel que pontifica para dejar heladas las réplicas rabiosas de Consuelo, la reponedora del Carrefur.

Lienzo del autor.
A Raúl del Pozo se le ha ido el caliente de la realidad atraído por la amargura y el síndrome de Niño de Narváez.
Los niños de Narváez así como los niños de Diego de León, en concierto con el Movimiento, eran personajes adelantados que con sus pocos años ya figuraban en la nómina de la prensa escrita o de las ondas de la cadena azul, todos juntos en unión defendiendo la bandera de la santa tradición, para ocupar esos espacios recomendatorios que el diario sindical-vertical de Pueblo así como la homónima Cadena Azul del Movimiento Nacional, tenían a bien recomendar.
Y se tiene muy a gala considerar al ciudadano como lo que es (un ciudadano suele ser un ente que no rechista y vota lo que los papás de la patria deciden con su marketing)y, gracias. Yo, desde luego, cada vez entiendo menos lo que nos viene a decir el conjunto de maraqueros en los telediarios, los news y en las esquinas de la vulgar ciudad de las milongas.
Y me puse a servir al deseo escribiendo a la administración, a las administraciones para conocer si yo era, todavía, un ser dotado de derechos (obligaciones, siempre) para ser oído, escuchado, sonreído y poco mas de buena fe.
Y se me dice, en respuesta a la cuestión, que no hay respuesta ni decir sobre la respuesta. Si quiere, bien, sino, ya sabe, hágase aborigen bosquimano y búsquese (de ahí le viene) una selva donde puedan escuchar sus sonidos guturales de liana en liana. Allí desconocen lo que es el silencio administrativo, mas acudirán todos los monos de la exuberante vegetación.
¿Les apetece un paseo por la ciudad sobre la plataforma de un autobús urbano?. Si me permiten, yo les guiaré de la mano, la Kodak y el ritmo trepidante de los californianos Pomplamoose.
Ah, tambien pueden disfrutar de esa cerveza que, con gusto, les obsequiará cualquiera y en cualquier taberna de la Corte, con suculenta tapa.
Y no es que la ciudad esté en promoción generosa para allegar visitantes, no, es que, venimos a ser sus amigos del foro.

Obra del autor dedicada a su amigo Frank Braña, gran actor de westers
Si, me refiero a ti que te las vas dando de altruista, de bondadoso, de solidario. Además, alardeas de conocer al ser humano porque alguien te dijo que eras un eminente científico de las ciencias sociales, y tu te lo creíste.
Si, tú. Y ahora me vienes a distinguir con una charla cargada de panegíricos porque hice lo que tú tenias que haber hecho. Si, tú. La decencia queda lejos pero te atreves a presentar un programa de ayuda que financia un grupo de gentes anónimas que a ti te resbalan.
Nos conocemos desde hace algún tiempo y compruebo que no has cambiado nada. Tu, a celebrar la cosa con las celebridades y, los demás, que sigan aportando para tu causa.
En algún momento nos cruzaremos las miradas. En algún instante nos veremos las caras y te diré lo que tu no te atreves, aplicando cualquier adverbio reflexivo. Y es que eres así, tienes que ser luz, estrella, cenit de un mundo que te hicieron a medida para que usurparas el espacio que le corresponde a los demás, a la pluralidad.

Obra del autor
Me refiero, entonces, a todos aquellos personajes que, haciendo alarde de su currículo intelectual de finos propósitos, sacan a la luz su verdadera y extensa alfombra curricular renqueante por sus formas y groserías universales. Y es ahí donde la pifian en Do; primera nota de su místico atrevimiento.
Los inteligentes lectores, que no se les va la cabra, comprueban, atónitos, como los mendas lanzan sus pastorales a la parroquia; sus voces ampliadas por enormes baflex, sus libros editados y difundidos a trompetazos para luego, mirándolos bien al trasluz, darse cuenta que lo que contienen es lo que mas o menos intuías. Necesitan un poquito de sahumerio para perfumar.
Ahi estan todos los valientes de Texas, o los cinco de la fama,-los cinco minutos- o, mismamente, lo que quiera hacer Torcuato. Aquí no se mueve naide si no es por remuneración.
Los cónsules de las letras, ni mú, a lo sumo un petardillo por aquí para que lo situe la clá como valiente. Y ellos, ufanos, esperando la debacle para cambiar de camisa, de fijador, de cara distinta y dificil o de tirantes elásticos para lanzar improperios y especie con el consabido sermón de su creida valia (vanitatis).

Obra del autor
Uno, en su modo, ante tamaño escrutinio de Monserrate en la pira del corral, llevado de su laya y condición, quisiera servir de arcabuz contra los enanos malandrines que vienen a interferir la idea con malas artes y brujería,y que Homero llama troyanos, desarmando la virtud de la virtud que sostiene en mente a la dulce Dulcinea, Emperatriz de la Mancha.
El Troyano repuso en discurso cargado de hiriente ironía, en decir o pensar que aquella dama era tuerta de un ojo y del otro le manaba bermellón.
Rafalito se ha convertido en troyano, no por dinero sino porque le pagan mas que en el dispensario. Y ha hecho carrera Rafalito. Ahora se dedica a ser eso, troyano, tratando de obtener información de la vida de las gentes a través de artimañas digitales que muy bien aprendió en la escuela de especialistas, Cracker.
Manolito es un tío sin escrúpulos, desde luego. No va y me dice que lo sabe todo de mí; de los tiempos que permanezco delante de la pantalla del computador y del salario que percibo como adjunto en la tienda de antigüedades...?
Tengo media hora, solo media hora para elaborar mi modesto artículo, buscar en mi galería gráfica un buen alusivo y colgar el post que ustedes ojean. Antes, poco antes, he tenido ocasión de asistir a uno de los programas de debate con que acostumbra la TV, que si no me ha provocado risa, como manda la cabecera, sí indignación y flojera en las carnes por la ridiculez.
Indignado con alguno de los expertos que soltaron su económica razón del asunto mermado de lustre e imparcialidad para allanar al espectador contándole las mil cuitas de una noche de traspiés, con la batalla mas grotesca de los mil y un asunto contenidos en su bien trazada estrategia, siento como se me sube la sangre.
Sentí vergüenza ajena, señores. No quise mas recrearme en el espectáculo, saliendo, por ende, de estampida hacia el aparato cibernético para afinar mis pensamientos, aclarar mis ideas y bosquejar la morfología cósmico-alumbrada de estos gentiles sabedores, sin pérdida de tiempo.

Lienzo del autor.
Lo que nos hemos venido a perder por tener tanto afán en pintar el salón de blanco impoluto con lo bien que le puede sentar la paleta de color que uno puede cambiar a su antojo siempre que guarde ese contraste imprescindible que nos aleja de la ofuscación y de la solfa de un solo tono.
Hay gente de piñon fijo y gualdrapas que no le gusta el arco iris y si las casas encaladas de mi Baena, olvidándose de los rasgos luminosos de los olivos. A mi, sin embargo, me encanta no solo la luz que encierra el lienzo de mi tierra sino todo el colorido que plasma la naturaleza de la gente y sus colores, en fin, cualquiera que sea el artífice.

Foto del autor
No sabes, como le ocurrió a mi pobre persona de guiñol años ha. Se pasa triste, compañero del metal, sintiendo la desesperanza y preguntándose como es que no hay nadie que se le ocurra calibrar las excelentes cualidades que encierra tu mollera cargada de experiencias, de estudio. O, simplemente, ganas, muchas ganas de integrarse en eso que llaman mercado laboral para levar unas cuantas onzas al sistema de vivir, que no viene a ser gratis.
Bajo las impresionantes y trifásicas Torres de Jerez, o de Colón, aparece el bello edificio de clasica traza, OMNIA, como el hermano pequeño de la plazuela. Todo ello junto al monumento del descubridor, don Cristóbal, que ahora se yergue en el trigémino de la plaza mirando a Getafe, por deseo de la corporación municipal.
Todo arreglado. Los currantes, para jubilarse, habrán de cumplir un par de años mas en el tajo. Dos años menos para llegar al cofín.
El trastero de mi casa lo cedo como cementerio nuclear, intencionadamente, aunque se corra el riesgo y el vapor inunde el ascensor y dé corriente.
Obama en el Congreso USA, mejor que Obama.
La desaparición del autor de The Catcher in the Rye, que muy pocos leyeron en su tiempo, provoca un sentimento de dolor en los que amamos la literatura.
Mientras tanto, Soledad Puértolas consigue un sillón en la Academia, que ya es suerte para una señora que escribe. Ikea se queda sin aliento. Eso sí, sillón de letra minúscula.
Un barco a la deriva encalla en las costas gaditanas y la marea se resiste al PER. El señor de la Junta, intentando arreglar lo que viene a inundar, suelta su gilipollez en rama. Función en el Falla para los Carnavales, supongo.
Por fin el señor Rato, el del milagro económico sin canonizar, es el residente de Cajamadrid. (quería decir presidente) por unanimidad para el contento de la ciudadania. Yo soy imponente de la macrocaja (impositor, quería decir) y me da igual. Me la suda en el instante.
Como todo me da igual, excepto las cosas de importancia, me vengo a refugiar en el entusiasmo con Cristiano, por muy burrito que sea el muchacho.
Creo que viene siendo tiempo de recordar con testimonios de la "guerra". No, esto no es la representación de la guerra, y la instantánea fue captada muchísimo tiempo después de la contienda mundial.. "La guerra" así llamábamos a la mili los que por entonces hacíamos el servicio militar en aviación. Si, en la escala de complemento del Ejército del Aire.
Conocí a gente
Se me había ocurrido pintar la casa de colores pero, choco con el presidente de la comunidad, don Cholo, un tipo difícil de agrio carácter que si intentas entrar en su espacio de diálogo, te manda a la vía, por mucha nevada que imponga el clima cordial que a estas alturas precisa la convivencia.
Les tengo que confesar algo importante antes de que juzguen desconsideradamente sobre mi actitud intransigente. Llevo unos días discurriendo, como de costumbre, por el Paseo de la Castellana de Madrid. En uno de sus esquinazos, cubriendo la fachada, un dispositivo telar llamando a la vista, con el imperativo slogan que ya conoce por la foto, que llega a la gente hiriendo el pundonor de las personas honestas por su leyenda sobradamente dudosa.
“No hay nada peor que hablar bien de la gente que se encuentra en la cúspide cuando la conoces de oidas. Tampoco mal; sería, pues, una infamia. Dicotomía de la prudencia”, refirió mi buen amigo Alonso Quijano, en un aparte de la posada, aprovechando que Maritornes, la buena trajinera, echó escala en el lagar para reponer el buen tinto de los odres en las talaveranas cerámicas de escanciar.

Y verán que se trata de una atractiva flor. Flor de invierno decidida a hacernos ver la belleza que encierra esta cosa llamada, para no desanimarnos, vida. Y la vida tiene sus esencias, sus pétalos , sus encantos para que, con mimo, cuidemos de su existencia, aunque nos recuerde, a su vez, que, llegado el tiempo, se marchitará para volver a empezar en el vivero de esos nuevos pensamientos: devenir del bien pensado.
Confieso que este articulista de lo mundano le ha dado al truja todo lo que alguien pueda imaginar, desde el “Fumando espero la inspiración” hasta quemar las sábanas de hilo del ajuar de mi querida esposa, provocando la visita inesperada de todo el benemérito cuerpo de bomberos con manguera, en la habitación y sin invitación.
Ha comprado cajetillas de tabaco cientos y miles (el estanquero era como de la familia: no fallaba en los bautizos); he impregnado estos dedos, que no muestro por pudor, con ese amarillo nicotina del vicioso empedernido con uñas ocres y mirada conservadora tras los cristales de alegres ventanales.
Aquel poema de Lorca lo recordé tornando por los recodos del Madrid de la muralla después de un tiempo y unas circunstancias que ahora me habilitan para sentirme “envidiable” si es que aun perdura la envidia de aquellos agrios instantes, como diría mi admirado Borges. Prefiero, no obstante, sentirme un poquito feliz como me siento.
En la angostura de la calle Torija, me detuve un rato junto al Café de Chinitas, nombre prestado del malagueño colmado en donde las hombrías se calibraban con las medias cuartas de albaceteñas u otras relucientes cheiras ansiosas de defunción. Frente a este establecimiento, un palacete, un enorme caserón, construido por el genial Ventura Rodríguez para albergar un alto tribunal tan temido como obsceno, con aquella leyenda en su dintel Domine et judica causam tuam –Levántate Dios y juzga tu causa”.
En muchas ocasiones me he topado con gentes poderosas que, a decir verdad, a mi me parecían seres corrientes con gestos y modos corrientes y con personalidad rayando a lo simple y muy dentro de lo corriente, que vienen a pasar desapercibidos si no fuera por la cierta ostentación y cámaras de los mass pegadas a la chepa del baranda.
Ya no basta con las cientos de cadenas televisivas que vienen a soliviantar al personal hablando de esto y de eso otro con tertulianos aguerridos que saben latín y otras lenguas vivas, para poner como una rodilla (de fregar, se entiende) a las ideas, al pensamiento, a las gentes de buena voluntad, según el manda del oficio que lo proponga o el santito pato de turno.
Son poderosos los joios a la hora de impartir sabiduría full intentando alienar a los chicos de Atenas, mas, si no absolutamente, si sacando su manteca de la orza por mucha pringue que contenga el continente.
Y ahora se une a la farándula cadenciosa del bolero cacorro, esta otra cadena oficial del Estado de Madrid para soltar por sus ondas todas las gilipolleces que se le ocurre al creativo redactor de infundios con el beneplácito del director del ente y las bendiciones de la presidencia de la cosa pública.
La ocurrencia de la tele de los madriles, vino a decir que a cada familia española le cuesta, nada menos, que seismil euros sostener a los millones de funcionarios que mantiene en sus nóminas el Estado Supranacional. Escucharon bien el SIC , seismil eurazos (véngaya Gines, que se te vé la muesca en el cinto).
Vengo escuchando el “ayúdemos” desde que ocurrió la catástrofe en Puerto Príncipe. Los del Help, ayúdame, con excepción de cuatro, estan flojito por lo visto. La mano tendida de las víctimas que aparecen en los medios, nos conmueve y nos obliga al óbolo y, nada más.
Demasiados platillazos del concierto internacional con muy buenas palabras, discursos, caras compungidas y ni siquiera un buen desembarco de miles de cascos azules o de cualquier otro color para rescatar a los supervivientes de las ruinas.
Luego, o al unísono, la intendencia “a espuertas”, que es lo que necesita el pueblo sufrido.
La movilización, si es universal, se tiene que notar , friend. Como en el deesembarco de Normandía Si no llegamos a tiempo, jodido lo tenemos en negro fundido. ¿O pretendemos, naciones de la tierra, altruistas del mundo, que todo siga así? ¡Venga ya!.
Sinceramente, señores, si no fuera porque los de otros lugares nos miran, diría que en este terruño se practica cantidad la carita de bronce sin recurrir a esa otra especialidad que nos enseñaron de niños de ser buenos. Pero, no.
A esos que portan la cariátide de la fundición, fungidos en la gelipollez supina de su rostro bronceado y duro, les importa un huevo lo que de ellos se pueda pensar despues de sus alardes cargados de demagogia en la concurrencia de los vecinos del vecindario y la madre que los parió.
Cuando mi amiga Blanca regresó de Haiti despues de una larga estancia en aquel pais como miembro de Médicos del Mundo, ya me dijo: nunca estendí la pobreza y la desesperanza que se cierne sobre esa población entrañable. Cuando Colón recaló en sus costas, entusiasmado, nunca podria haber creido que bajo la belleza de la isla pudiera esconderse tanta pobreza y tragedia auspiciada por los elementos europeos y naturales. Tanto me encanta esta tierra que, no tengo por menos que volver a ella despues del tiempo y el cariño que profeso a sus gentes, ahora que nos necesitan.
Ya tuve ocasión de retratarla en este modesto oleo, y sus rasgos apuntaban a convertirse en modelo de Gauguin en una suerte entrega blanca. ¡Que te vaya bien, Haitina!.
A veces, mis sentimientos rebosan, y mas lo hace en estos instantes, en estas fechas en las que la alegría viene a ser deseo desprendido de los que aun andan, andamos, con las utopías a cuestas y el cariño a flor de piel sin gratuidad
Y, créanme, con estos de los fríos, las Navidades y demás zarandajas del “deseo” y la elegancia social del regalo, que no es mas que el “full” que viene a repetirse año tras año como ideal modo de sacudirnos el “cumplimiento” y alimentar el ego de importancia supina saciándonos de vanidad,
Domingo, 12 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Julián Moreno Mestre
Antonio García Fuentes
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Patricio Peñalver
Chris Gonzalez -Mora