Antes de escuchar, pregúntate quien es el que habla.
En mi artículo anterior, hablaba de un tal “bodeguero”, personaje sin nombre real de la canalla, que rectaba por los resquicios y entramados frágiles de la gente de buenas, envenenando a sus victimas con el malgastado curare de la insidia la tergiversación y el engaño. Mas, todo llegó al asiento del dragón de fumarolas cuando se percata el titular de la infamia. Mi amigo Cándido con su intelecto expresivo de gran periodista, endiñole a modo al percebe con su artículo apócrifo sobre aquella bestia apocalíptica de andar por casa. Un Pulitzer soñado, si no fuera porque mi amigo Cándido desoye los cantos de Columbia y los consejos de los amigos.
Y hoy ha de ocurrir un tanto de lo mismo con la bicha informativa, aun con la reversa obligada del resquemor de esos justicieros que sentenciaron, señalaron, ofendieron con argumentos descarados de la tergiversación inducida, a Diego, después del apaleamiento directo y temible de un supuesto criminal que mira para el suelo compungido, derrotado, a punto de confesar su inocencia (hay que demostrar la inocencia). Las fotos a toda plana, las imágenes filmadas del presunto, sin pixelar, la locura en cara torcida de los indignados, la aparición de la venganza, en fin.
Y responsables, ¿para qué ahora?. Tendrían, tendríamos que purgar cada uno, y uno a uno en el trullo del escarmiento, aun sin rejas, sí dentro de cada uno. No vale decir lo siento después de la paliza, gente. Los códigos internos tiene algo que soplarnos a la conciencia ante tamaña iniquidad de los alienados por los decires.
Decir decires y señalar. Buscar responsables y descargar el puño. No vale el confesionario, no. La reflexión, casi tampoco. Hay que purgar por no ser uno uno, el único e indivisible, unívoco e irrepetible.
Pero es mucho mas cómodo seguir esos alienantes postulados, normas inculcadas, tradiciones engendradas por los ancestros, fieles a los argumentos que mantienen los otros que vocean algo sobre el cadalso.
Algunos ya se han despachado en la prensa sobre el asunto, de este modo.
"Patético país, patética sociedad, patéticos medios de información, patéticos médicos, patético todo..."
"Yo también he deseado su muerte,incluso me hubiera sentido capaz de matarlo..."
"Me sumo a los anteriores y propongo que, para remediar la cosa, se organice una turba que incendie la casa del médico y lo ahorque, junto con toda su familia, en algún árbol cercano. Y con ellos, unos cuantos enfermeros y dos o tres paseantes, que seguro que algo malo habrán hecho..."
"Yo no me arrepiento de haber odiado a esa persona cuando las pruebas apuntaban contra élla. La culpa es de la prensa..."
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín