Iba escuchando “Ne Me Quitte Pas” cuando el semáforo me hizo el guiño para que presionara los “fluchos” sobre los pedales. La música continuaba: Nina Simone saludaba a Jacques Brel. El tipo que cruzaba en ese instante por la Polinesia era mi amigo Cándido, periodista de toda la vida que escribía tan bien como Gauguin en color.
“Cándido, amigo mío”, grité. Cándido, sin percatarse, hizo mutis entre el gentio. El semáforo se abrió. El cagaprisas impertinente de las traseras, me pitó: tuve que acelerar cabreado. Cándido era muy amigo de los Conde; había vivido en la casa grande y por insinuaciones de mi enamorada, que ya venia a ser la suya, se había atrevido con el periodismo (no periodisto, por muchas connotaciones que pueda llevar el género. El género se lleva en el artículo, señor. El estilo, señor; el estilo). Llegó a escribir en infinidad de periódicos del pais, también en el País, siendo corresponsal de otros tantos miles de periódicos del mundo (también en el Mundo), y en el Daly Planet de Clark Kent, que merecía.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín