Ríase, aunque sea de mí

Colifato de Córdoba.

15.11.09 | 12:56. Archivado en CALLE DE LA TINTA
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Me he levantado pronto - madrugada intensa de grises y sombras-, para ponerle gasolina al coche, al carro, al buga, cuando en la cama no se está y los sueños huyen del ensabanado por el flanco del desquicio. Suena un carillón en los bajos del palomar; es el vecino que , haciendo vudú, me clava unos bonis con curare en el mismo costado de los dolores.

Hoy es martes. Leo los periódicos digitales y me fijo en una de las noticias mas relevantes que aparece en la portada: Hemos ganado el mundial de fútbol. Continuo leyendo: “por quince euros y veinte cupones, una cajita forrada de raso “ ”cartilla, en el interior del noticiero”.
Paso de hoja: Tele5 gana audiencia con la roja gracias a la buena gestión del señor presidente y el beso de Casillas que le encasqueta a su novia .Entrevista al recién elegido presidente de la comunidad de vecinos de Torpedero Tucumán . Leo como intervivan al líder del que fuera líder de audiencia en la sala de partos de la Paz, en Madrid. El niño dos millones no dice nada; es el alcalde el que toma la palabra para no decir nada. El vicealcalde, gran jugador extremo que tira a puerta sin condiciones, actúa chutando a lo Iniesta contra la portería de la Puerta del Sol
Ahora tomo la herramienta, el dispositivo para conectarme a Internet, para saber de primera mano lo que ocurre en el mundo de forma instantánea. De súbito, me trago el gran anuncio del coche grande y caro que empobrece la pantalla. Y no es por el coche, señor, es por la desdicha de contactar con algo que te endiña lo que desean. Tiro el dispositivo a la basura. La mancha de la mora con otra blackberry se quita. No, papá, no haga eso que hay que reciclar, me dice mi hijo. Troceo el dispositivo y me lo desayuno con cierta angustia y café . Me llevan a urgencias de la Paz entre un enorme jaleo. A la sala de partos, no, a la sala de suicidas, ordena un coordinador.

Salto de la camilla, anudo el brazo de un sanitario sin graduación delante de la enfermera jefe y el médico anestesista. El hombre se queja. Tengo un rehén. Nos vamos en un taxi los tres, el conductor- anestesista por la conversación gratuita de atención al nonato , la enfermera jefe (que está bien, y yo, perseguidos por los mossos de esquadra de la Bescam con sus gorras flojas y orladas, hacen señas. No me rindo.
Soy detenido justo cuando me disponía a entregarme a la buena vida en un país tropical. El juez Leonardo de Pisa me condena a ciento veinte años de prisión por secuestro y piratería. ¡Que mañana llevo!


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Jueves, 16 de febrero

    BUSCAR

    Editado por

    • facebook
    • twitter
    • Youtube
    • RSS

    Hemeroteca

    Febrero 2012
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
      12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    272829    

    Sindicación