. (Juan Bravo y Maldonado, los otros comuneros, quedan mas abajo) por tu casa, por tu portal frente al Sanatorio del Rosario donde me vine a hacer unas placas. (Se me ha desacostumbrado la vista y quieren saber por qué) Una casa elegante, de buenos sillares. Portón de carruajes y rejas en las ventanas; típicamente bien. Bella y ennoblecida por la placa que dedican a tu marido, al premio Nobel JRJ.
Mas, ninguna mención de tu paso, tus caricias de esposa, tu divertida espontaneidad, tu valía intelectual. Un fallo municipal, un olvido municipal, una estupidez municipal; desmemoriados municipales. Yo, sin embargo, no me olvido de ellos.
Y tu, ¿qué? mi querida y admirada Dulcinea, que para el caso es igual. Que será cuando una sociedad obliga a la mujer del Cesar a representar algo para parecerlo y no al propio Cesar, a estas alturas republicanas. Aunque me consta que eras su Aldonza, mi querida Zenobia.
Pero, hablemos de otra cosa, mi querida musa. Te llegué a conocer en la Residencia compartiendo un te, un té party, con un grupo de amigos americanos de Manhattan. ¿Qué pensaban aquellos yankies de la europa soleada?. Te ries, Zenobia.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín