don Poncio Samuel de Capistrano, viudo de Wheeler
09.05.08 @ 21:28:18. Archivado en CUADERNO DE DIBUJO, Milhojas en el jardín.,
A este señor, que dijo llamarse don Poncio Samuel de Capistrano, viudo de Wheeler, lo encontré todo perdido por el parque temático de la soterrada calle 30, cuando el destino nos hace prudentes.
Al pasar junto a la estatua del Olmo Quebrado, que en aquel momento plasmaba en un lienzo, don Poncio, con un cortes saludo de admiración, posó su mirada concienzuda sobre mi obra.
¿Esto lo ha hecho usted? Con una acentuada simulación de duda.
Si señor. Así, con mi paleta y mis pinceles. Lo he hecho yo, si usted no le importa.
¡Por Dios! Que orgullo le asistirá al ver finalizada la obra ¿verdad?
Así es. Señor...
Licenciado don Poncio Samuel de Capistrano, para servir a Dios y a usted. ¿Y usted?
Yo me llamo poca cosa, señor.
¿Poca cosa?. No me sea usted modesto, estimado compositor.
No, no señor; me llamo Cariz, solamente. En mis modestas pinturas así lo firmo y rubrico.
¿Modestas?. No estoy de acuerdo. Esta obra que ven mis ojos, es excepcional, conspicua, dicharachera, alentada por los dioses con el espeso esplendor de lo bello. Y ese toque de exquisitez solo reservado para los elegidos. El olmo parece que esté vivo con los brotes que empuja la sabia en esta primavera feliz. Ha querido ser fiel a la naturaleza quebrada; muerta por un instante.
¿Podría venderme la obra?, señor. Tal vez ya tenga destino para una de esas galerías de arte de la Quinta Avenida, ¿no es cierto?.
En la pared de mi habitación con vistas al patio de luces, expongo, don Poncio. No lo vendería por nada del mundo. La pintura es mi vida, junto a otros trabajos por cuenta ajena y plena dedicación.
Yo creía que se dedicaba en cuerpo y alma a esta oficio dadas sus capacidades artísticas.
No, no señor; no soy profesional. No tengo licencia y menos diploma para dedicarme a este noble arte. Por eso miro tanto de soslayo para no ser denunciado por la gendarmería ecuestre que a cada instante patrulla por el cespedal.
Usted es un artista, señor mío. En mi país vos sería un genio, se lo aseguro. Tal vez podría llegar a ser Comodoro de las Fuerzas Armadas o director de un Hospital.
No lo crea. A mi no me gustan esas ocupaciones de tanto prestigio.Prefiero dedicarme a mis los pinceles.
Bueno, pues ministro plenipotenciario, si le place.
¿De que país es usted, señor Capistrano?
Mi país se llama Coscojal de Capistrano. Lugar situado en la isla del Radío, junto a esas otras pequeñas islas del Índico con nombres de la osamenta coralina: Cúbito, Tibia y Peroné, conformando el archipiélago de La Parca. Un hermoso cementerio nuclear en el subsuelo del término fronterizo, hace posible que los habitantes de aquella hermosa región tenga esa envidiable renta per cápita, gracias a las inhumaciones de los restos de plutonio.
Señor, no tiene por qué elogiar mi obra. Mas, si quiere un retrato, déjeme una foto de carné , y con gusto le enviaré el encargo, libre de gastos.
Gracias, gracias. Recogiendo los arreos del arte y tomando los pies de Aquiles.
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Chris Gonzalez -Mora
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