De las afirmaciones y de las dudas.
25.09.07 @ 08:18:02. Archivado en LA MIRADA DEL ANGEL
En el bus me encontré con uno de esos enemigos gratuitos que a veces surgen en tu camino, sin pretenderlo. Un tipo de aspecto agresivo que por el hecho de mirarte ya tienes que guardar muy bien el bono transporte en lugar seguro, el timbre de alarma a mano, y colocarte en el extremo opuesto del vehículo, oculto a su larga visión.
La forma de mirar del mequetrefe, mas allá de su sonrisa, era, no menos que pendenciera, amenazadora y desafiante tendente a laminar al viajero mas paciente.
Sin embargo, en una de las frenadas de emergencia cuando el conductor advirtió el encontronazo seguro con un taxi, -haciendo disparar al pasaje hacia adelante por efecto de la gravedad y del móvil acelerado cuando frena-, el menda aquel, cargado de humanidad, dio por terminada su pose de matón para recoger del suelo al abuelito que acababa de estamparse contra el parabrisas del colectivo, con la ternura y la atención que nunca hubiera imaginado. Él mismo llamó al Samur.
Desde aquel momento, percatándome de la soberbia embargada y juicio a priori de su sensibilidad, pedí indulgencias al cielo por retratar a aquel personaje como un esbirro del mal, cuando, realmente, era, y así lo demostró, una bella persona con cara de malo y gestos peores dispuesto a defenestrar a gran parte del pasaje por la ventana de emergencia.
Confieso que he errado y, por ello, me disculpo. Mas, no crean, la cara es el espejo del alma, como siempre se dijo. De todas formas, no se lo perdono. Yo cumplía con las leyes del saber popular.
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Chris Gonzalez -Mora
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