
Salgo a la calle porque tengo ganas de echar una buena meada y un buen zurullo.
Hacer esas cosas en la calle es un auténtico placer que no entiendo porqué prohibieron en la época de Carlos III, el mejor alcalde de Madrid. ¡Ah, que tiempos aquellos del “aguas van”! Salir a la calle a cagar y mear sobre la acera, sobre la base de los árboles, sobre el césped de un parque y luego volver a casa tras haber hecho un poco de sano ejercicio.
Lo hago desde que he visto ya a más de un vecino permitir a su chucho hacer exactamente lo mismo en diversas zonas del barrio en donde vivo. El otro día, le llamé la atención a uno de ellos porque su perro se meaba, mientras lo sujetaba conniventemente con una de esas correas kilométricas, sobre la acera de entrada a mi casa. Me miró con cara de gilipollas. ¿Qué quiere que haga?, me dijo.
Le digo lo que quiero que haga. Quiero que eduque a su chucho (se ofendió mucho cuando le llamé chucho a su chucho y por eso se lo seguí llamando con más énfasis) para que coja la costumbre de marcar su territorio animal en el rincón de la habitación de su casa que mejor le parezca. Que después coja su fregona y limpie, si quiere, las mierdas y los meados de su perro, o que los deje secar allí para que, de este modo, pueda sentirse más en sintonía con las costumbres animales de su mejor amigo y así lo pueda comprender mejor. No es mi problema, en todo caso lo que haga con las micciones y defecaciones de su perro allá en su feudo y allá él con su higiene personal y con la de sus hijos.
Que esto suceda es responsabilidad de los ayuntamientos y de una falta mayúscula de cultura de la higiene por parte de la sociedad. Probablemente si se impusieran multas muy elevadas a quien permitiera a su perro mear y cagar en plena vía pública, el desagradable asunto se mitigaría en parte. Pero el problema es que, probablemente, el responsable municipal que tuviera que legislar sobre este punto sea propietario de otro chucho que, probablemente también, se caga y se mea sobre la acera de sus vecinos, en el césped donde juegan sus hijos, en el hueco de un árbol al que va matando poco a poco a base de orines. Y así, ¿quién coño va a legislar nada?
Ni siquiera me consuela el hecho de que los propietarios de chuchos lleven consigo esas bolsitas de plástico en la que después recogen sus calentitos y humeantes restos orgánicos. Ver hace eso por la calle tampoco es muy higiénico que digamos. Es asqueroso. Después ¿qué hace ese sujeto con la mierda de su perro en el bolsillo? A lo mejor le acaricia la cabeza a nuestro hijo, o aprovecha que ya está en la calle para comprar el pan ¡Qué asco!, o quizá le da la mano a un amigo suyo por la calle, ¡qué desprecio por la amistad!.
La solución, quizá, sería la que apunto al comienzo de este despacho: que todos cojamos la costumbre de mearnos en plena vía publica, especialmente a la salida del portal donde viven los propietarios de los cientos de miles de chuchos que viven en nuestro país. Montar una campaña pública para que los que no somos tan cerdos como para mantener a una bestia peluda, moqueante, babeante en casa, tomemos por costumbre salir a la calle a cagar y mear alegremente en la calle, en los parques, en los huecos de los árboles, en las esquinas más insospechadas. Y avisar a la prensa. ¿Qué nó?
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29.11.06 @ 01:05:33. Archivado en Fornicaciones
Gracias en mi nombre, un periodista de oficio, por haber prohibido con un auto esta noche que T5 emitiese un reportaje de investigación especial sobre, nada más y nada menos, las tribulaciones del hijo secreto de El Pescailla, ¡ahí es ná!. Y no es broma. Le estoy muy agradecido, señoría. Y ahora perdonadme si digo unos cuantos tacos a continuación, pero merece la pena, de verdad.
Esta noche, después de que terminara la serie El Comisario, entra a capón en antena este tal Jorge Javier Vázquez, uno que dice que hace periodismo con su programa Aquí hay tomate y suelta, como si fuera la noche del 23F, como si hubiese habido un golpe de estado o sucedido algo peor si cabe, (por un momento me ha dado un vuelco el corazón: he creído que el ejército había secuestrado a todos los buenos profesionales y que sólo había dejado libres a los soplagaitas del periodismo) dos policías se han presentado en las instalaciones de Telecinco en Madrid con un auto judicial que les prohíbe la emisión de un reportaje que habían grabado en el interior de una vivienda, a escondidas, para el programa especial de investigación El hijo secreto de El Pescailla; El Debate. Después, este ínclito del periodismo de investigación, suelta alegremente que "El juez miente" en su auto y se queda tan tranquilo. No ataca a la familia a la que han grabado a escondidas y que después ha puesto en manos del juez la denuncia por ello. Va y ataca al juez y le llama mentiroso por su auto. Anda que está bien asesorado por el gabinete jurídico de Telecinco.
Si el asunto no fuese tan triste, y lo triste es que habrá mucha gente que se crea las gilipolleces que ha dicho esta noche (creo que las sigue diciendo a esta hora)este soplagaitas de la tele (porque si hay alguien que me dice que lo que hace es periodismo le suelto una hostia, de verdad), me estaría descojonando de risa por el sinsentido de este puto país mío.
Para apoyar que Telecinco tiene razón, sacan a la palestra a la reportera que, durante tres días según ha declarado ella misma, ha estado abrasando a la familia del supuesto hijo secreto de El Pescailla con su cámara y su puto micrófono: una de esas rubitas muy mona con ínfulas de presentar un informativo algún día haciendo méritos en programas del corazón (claro que yo sé de una que empezó casi asi y acabará de Reina de España y ya estoy curado de espantos). A preguntas del ínclito Jorge Javier Vázquez, la susodicha ha declarado que no. Que entraron dentro de la casa de la madre del hijo secreto de El Pescadilla ¡durante quince minutos, ondíá!, pero que como les pidieron que no grabaran pues que dejaron la cámara en el suelo y que nada grabaron. Eso se lo cree la putísima madre del tio al que se le ha ocurrido semejante gilipollez, para empezar, que mira que nos toman por demasiado tontos.
Porque si fuera así, me pregunto yo luego entonces: ¿qué coño es lo que tenía listo para emitir y no han podido emitir los inteligentísimos programadores de Telefive a raíz de que el juez del juzgado de instrucción número uno de Jerez haya comisionado a dos maderos para que les meta por el culo su auto judicial?
Quién miente no es el juez, tal como ha dicho este capullo de la tele en vivo y en directo (¡señor juez puede rebanárselo que le ha acusado de prevaricación!)sino él mismo, su reportera, cuando han alegado que no habían grabado nada a escondidas en casa de la madre del hijo secreto de El Pescailla. Y anda que los del gabinete jurídico de Telecinco, se han columpiado bien dejando salir en antena a este tonto del haba diciendo estas tonterías, con la que está cayendo.
Anda, Jorge Javier y que te den por donde amargan los pepinos. A ti y a los programadores de programas de investigación como el tuyo
Y gracias de nuevo, señor juez. A ver si a base de autos judiciales como el de esta noche entregados en mano, con premura, por dos dos maderos comisionanados, se puede ir cercenando poco a poco la miseria y el negocio montado por soplagaitas especuladores de la vida ajena, por aquellos que se creen reinas del periodismo de investigación y por los que los programan a costa de la inocencia de la gente, a ver si así el periodismo vuelve a ser el oficio hermoso que fue. Y mientras tanto el INE, (El instituto Nacional de Estadística), ha sacado hoy a la luz pública un estudio en el que dice que el porcentaje de personas que se encuentra por debajo del umbral de pobreza relativa en España es del 19,8%. O sea un veinte por ciento de la población. Ahí es nada. Y mientras, este gilitonto preocupado porque dice que el auto de esta noche en telecinco es un acto contra la libertad de expresión, un hecho histórico que no se había producido desde el nacimiento de la democracia en España. País de mierda en el que vivimos.
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"Que te pierdes, Pedro, que te pierdes", me dice mi chica. "¡¡Me va dar algo, me va a dar algo!!", le contesto saltando como un resorte del sofá. En la Sexta un tal Andrés Montes está retransmitiendo, por decir algo, el partido del mundial Estados Unidos-República Checa: "Avanza Estados Unidos... la pasa hacia..., hacia..., hacia adelante (en realidad la pelota va hacia atrás) y la recoge...bah!!,...¡¡La vida es maravillosa, Salinas, Salinas, qué bien te lo pasas, tio...!!¡¡estamos aquí, estamos aaaaaaquí, en la Sexta, en la Sexta... y somos felices!!. Recoje el balón tikitaca tikicata, la República checa ... la pasa hacia atrás, -(en realidad la pelota va hacia adelante)- y ahora es Estados Unidos quién maneja el balón...¡¡¡chupinazo!!! estupendo de...bueno, estamos en la Sexta, que gustito, qué gustito, Salinas, qué gustito y qué bien lo estamos pasando ¿eh?. La vida es maravillosa, Salinas, maravillosa. Avanza -(la realidad es que está retrasando sus líneas)- ahora de nuevo la República checa, la coge...Estados Unidos -(la realidad es que la esta cogiendo la República Checa)- está ahora detrás pero la recupera,... ahora la coge... que la pasa a...¡¡¡avanza Estados Unidos pasandola hacia adelante!!!... estamos aquí, estamos aquí, en la Sexta, la tele del mundial, ¿eh Salinas?... ¡¡Salinas, tío... qué bien te lo pasas!!...¡¡qué bien te lo pasas tío!!...somos felices, somos felices, en la Sexta, la cadena del Mundial...", berrea, Andrés Montes vestido con su, en este caso sí, estúpida pajarita al cuello, el "alma mater" de los comentaristas de la Sexta en el Mundial. Y entre tanto van pasando los minutos del partido produciendo una extraña sensación: lo vemos por la tele, pero lo que oímos es algo absurdo que no tiene que ver con el partido en particular ni con el fútbol en general.
Lo más alucinante es que la cadena que lo ha contratado, dice a bombo y platillo que este fulano es: "el maestro de ceremonia de la Copa del Mundo 2006, con su particular estilo de contar y presentar los acontecimientos de los que será testigo en Alemania". ¡Joder qué miedo!, me cachis en su particular estilo. Este fulano parece que sabe de baloncesto, o eso dicen, y puede que de fútbol también, pero no tiene ni puñetera idea de retransmitir un partido de fútbol (ni de nada me temo) por la tele. Esta criatura piensa que él es mas importante que el evento que intenta, sin exito, retransmitir. No tendría importancia si no nos estuviese tocándonos las pelotas con sus payasadas a los españoles a los que nos gustaría disfrutrar de este mundial de fútbol por la tele sin la interferencia de este payaso de circo con la gracia en el culo, mientras no se tire un pedo. De sus rebuznos barriobajeros, ya ha hartado al más pintado.
¿Y qué decir de la Sexta?. Además de habernos engañado a todos con su publicidad engañosa, valga sí la redundancia, diciendonos que va a retransmitir todo el mundial en abierto (dos de cada tres partidos se emiten en diferido por la Sexta, que da en directo Canal Plus...pagando), la cadena en la que "todo va a cambiar", nos suelta a este interfecto del que no sé si tiene profesionalidad como periodista de deportes porque no lo conozco, pero no, desde luego que no, como comentarista para retransmitir ningún partido ni ningún Mundial de Fútbol.
"Mirando el estilo de juego de la Repúblic Checa y de otros equipos, algunos grandes- dice Julio Salinas, que le acompaña en sus comentarios junto a otro joven comentarista- pienso que España lo va a hacer mejor, que tenemos mejor equipo, más conjuntado...". "Tú alucinas Salinas,- le interrumpe el ínclito en cuestión con voz cazallera y con dejes barriobajeros y tono despreciativo hacia la selección española- alucinas, ¿qué has bebido anoche?". Cojonudo tío, haciendo patria y animando al personal, como si fuese un taxista en un bar haciendo comentarios despectivos sobre la Selección en lugar de un comentarista deportivo contagiando moral a España en el Mundial.
El interfecto en cuestión deja poca cancha a ese otro comentarista que le acompaña en cada partido junto a Julio Salinas. El chico lo hace cojonudo. Con estilo radiofónico, que no pega ni con cola cuando estás viendo un partido de futbol por la tele, pero al menos, retransmite el partido que estás viendo, contandote quién se la pasa quién y cuando, y no sus vivencias particulares, que a todos nos importan un huevo, como hace su jefe; tipo displicente y que no informa de nada durante los partidos, que se llama Andrés Montes.
Joder, cómo echo de menos a José Angel de la Casa de TVE. Esto me hace pensar que la directora general de RTVE, que pagamos todos nosotros, es otra capulla por habernos privado de un mundial realmente en abierto y narrado profesionalmente. La directora general de RTVE dice que no tenía dinero para el Mundial. Pero sí lo tiene para retransmitir en directo mariconadas de "interés nacional" del estilo del funeral por la folclórica recién muerta con toda su prole haciendo teatro mientras el populacho berrea en el exterior de la iglesia. La verdad pelada es que a la Cafarell no le gusta el futbol. Y ala, todos a jodernos oyendo las pajas mentales de Andrés Montes en la Sexta. Menos mal que los partidos de España los retransmite también la Cuatro. La vida sí es maravillosa, Montes, pero lo seria mucho más sin ti "retransmitiendo" partidos de fútbol en la Sexta.
"Que te pierdes, Pedro, que te pierdes"- repite mi chica. "No- le contesto- tengo El Reporter". Bendito Reporter. Me pierdo con él. Pero me quedo como Dios.
Por cierto que como he estado sin ordenador casi un mes, no pude escribir aquí en PD este "despacho" sobre el tal Montes. Hoy, leo con regocijo que mi colega Carmelo Jordá le ha dedicado otra perla en su blog a éste ínclito de las retransmisiones deportivas y a La Sexta, la cadena que le paga. Recomiendo muy encarecidamente su lectura.
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01.06.06 @ 20:12:14. Archivado en Fornicaciones
La televisiones, todas, sin excepción, programando espacios extras sobre la vida, obra, y lo que es peor, las cantinelas de la folclórica que acaba de cruzar el río de la vida con la Parca por compañía resoplando insufribles gorgoritos cuajados de moralina de hábito y escapulario.
Es, todo ello, no se me puede negar, peor que fue su agonía y el tratamiento mediático que se ha dado de ella.
Como si esta mujer hubiese hecho algo por la patria o por engrandecerla...pero de verdad, que seguro que alguién le dará medallas a las que no tiene derecho. La difunta representó siempre- la culpa no le tiene toda ella sino nosotros los españoles por ser gañanes como somos- la España cañí que tanto retraso ha procurado y sigue procurando al avance de una sociedad moderna, democrática y libre de lastres a la que se opone el catolifascismo de vírgenes y rosarios que ella siempre representó haciendo ver al mundo que los españoles somos así.
En fin, es lo que nos toca ahora. Esta España cañí, que quedó penúltima o última en el último festival de Eurovisión, creo, se empeña en salir de debajo de las piedras de la historia de manera recurrente. Incluso el propio presidente del gobiero y su vicepresidente, que no dejan oportunidad demagógica sin aprovechar, hacen declaraciones sobre la folclórica difunta ensalzando su "cañicerio" El gobierno que tenemos ahora propicia estas cosas; es igualito que en la época de fascista Franco, cuando triunfaba el garbo y la ordinariez de Lola Flores, Europa acababa en los Pirineos, y estábamos aislado del mundo y mirándonos estúpidamente el puto ombligo creyéndonos que eramos independientes y aún Imperio en contra de los Estados Unidos.
Sufriremos con sorna, la mejor forma de ironía, que es a su vez la mejor manera de tomarlo, el "zapeo" televiso con plato único de la Jurado, sus cánticos, su viudo, su hija, el guardia civil ex de su hija, la ristra de famosillos de medio pelo que ya hacen declaraciones a periodistas que retrasmiten el funeral en directo igual que si restramitiensen la llegada a Barajas del Papa y que nos lo volverán a pasar enlatado una y otra y otra y otra vez y por si acaso... otra más, cada vez que apretemos el botón de ON de la tele. País.
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Antes de que acabe Mayo, por eso de tener un post en este mes huérfano de ellos en El Reporter, pido perdón a mis lectores por ello, voy a despachar un asunto que ya me quema en las yemas de los dedos. No es otro que la agonía de Rocio Jurado y la mal llamada prensa del corazón. Yo la llamaría, mierda del corazón, oficio repleto de "profesionales" que hacen "periodismo de investigación". Lo que no hacen es PERIODISMO, en mayúsculas sí, por diferenciarlo del putrefacto, insano y fétido mundo del "roserio" revistil y televisivo que agilipolla más las mentes, si esto es posible, de los ya sumamente gilipollas consumidores de sus productos.
El caso es que los pobres y mal pagados mierdas, sí los pobres y malpagados mierdas, que hacen guardia delante de la puerta de la casa en que la folclórica se está muriendo, por encargo de los hideputas de sus jefes, gestores, empresarios y accionistas que promueven el mantenimiento del "periodismo roseril" propugnado por programas como "Salsa Rosa" o "¿Dónde estás corazón?" y otros similares, han de ser espantados del lugar por La Policía Municipal a petición desesperada del médico que atienda a la futura finada como si fueran una manada de moscas verdes cojoneras ávidas por comer mierda.
Siento verguenza, como profesional del mundo del periodismo, de que esta gente, y la gente a la que van destinadas sus imbecilidades, piensen que están haciendo periodismo y se llamen a sí mismos periodistas. Y me cabrea hartamente, porque unos y otros creen que estamos metidos en el mismo saco ellos y yo, ellos y nosotros; en el mismo saco de mierda, digo. Y una mierda.
Que la pobre folclórica se esté muriendo me produce pena, como me apena saber de la agonía de cualquier ser humano. Pero en el fondo me importa un pimiento rojo y otro verde. No creo que la muerte de esta mujer, narrada a patadas y codazos ante la verja de su chalét y a golpes de "exclusivas" que ni son exclusivas ni son "ná de ná", narradas por bocas que no aprobaron ni el bachillerato elemental, me produce un profundo asco y, lo que es peor, un desprecio infinito por la raza humana. No ya por ellos, que sí. Pero por los consumidores de semejante estrafalaria y grotesca falta de la más elemental cultura.
En fin, que somos gilipollas por naturaleza. Si no, no sería posible que esos empresarios, jefes, gestores y accionistas que mantienen ese tipo de "periodismo de investigación", que hace que se nos mezcle a todos en la misma porquería, recibieran ni un sólo céntimo de euro de beneficio a costa de cuernos, bodas, bautizos, puestas de largo y agonías ajenas.
La culpa la teneis los que consumís esos subproductos de la inteligencia. Si a todo el mundo le interesase lo mismo que a mí a quién se folla la cantante de moda, a quién le pone los cuernos el viejo marido de la afamada actriz, a quién le toca el paquete en una discoteca la subnormal moral e intelectualmente mermada hija de alguna famosa venida a menos, o las bocanadas por la vida que hace una folclórica postrada en la cama con la Parca en su cabecero, si a todos os importase realmente lo que me importa, no existiría la llamada "prensa del corazón". Tengo compañeros que me dicen que de ocurrir semejante cosa sería una putada para mucha gente del oficio que se quedaría en el paro. ¿No te jode? Peor lo tienen los mineros de las minas y los trabajadores de la industria reconvertida en nada que se quedaron con el culo al aire cagandose en todo y limpiandoselo con el papel couché de la revista Semana o los teletipos de Korpa Press o la páginas de internet impresas de "Salsa Rosa" o "¿Donde estás corazón?".
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Empecé a escribir cuando era muy niño, allá con los ocho o nueve años y escribía bien. No era ningún mérito. Se me daba bien, de natural ser, como se me había dado bien contar historias a mis "amiguitos" antes de saber siquiera leer o escribir. Cuando aprendí, enseguida me sentí cómodo en ese espacio personal que eran las hojas en blanco. Después de un tiempo, allá por mis diez años, vino la confirmación oficial de que no era tan sólo una sensacion mia. Ante la lectura de la última redacción que nos había encargado y que versaba sobre el difuso tema de "El mar", la señorita Puri, mi "seño", me espetó delante de toda la clase que aquello no lo había escrito yo,... que lo había escrito mi padre. Siempre fuí un niño nervioso y tocapelotas, de modo que me la envainé sin defenderme mucho porque era imposible convencer de lo contrario a aquella pobre alma que me acababa de confirmar que yo era realmente bueno escribiendo, y me fuí a casa con una enorme sonrisa en la boca, pensando en que la señorita Puri era idiota y en que yo era buen escritor.
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Siento verguenza. Los españoles somos así. Resulta que la plebeya Leticia da a luz una niña y se llevan su cordón umbilical a un banco privado de los Estados Unidos porque aquí estaban prohibidos... hasta hoy mismo en que he sabido que: España permitirá los bancos privados de cordón umbilical, según leo en El Pais.
Me produce una real verguenza y una real indignación saber que la plebeya Leticia y su marido decidieron llevarse a Estados Unidos el cordón umbilical de su niña. Si aquí en España eran ilegales, aún lo son a día de hoy, los bancos privados de cordones umbilicales y los únicos legales son los públicos, los primeros en dar ejemplo de cumplimiento de las Leyes, debían ser la plebeya Leticia y su marido. La Monarquía queda a la altura del betún con estos gestos groseros, de desprecio hacia el pueblo español que se tiene que joder porque tiene dinero para envíar los cordoncitos unbilicales de sus populares niños a una clínica de los Estados Unidos.
Y me produce más verguenza aún ver, a raíz de ello, la desabrida cara de la ministra de Sanidad y Consumo española, Elena Salgado, anunciando públicamente que, a partir de ya, estos bancos privados serán permitidos en nuestro país. No importaban antes las peticiones de científicos españoles, de la propia sociedad española demandado esta realidad. Tan sólo a la plebeya Leticia y a su marido se les ocurre que hay que envíar el cordón de la niña a un centro privado en los Estados Unidos, con el dinero de todos los españoles, dicho sea de paso, y se revoluciona el Consejo de Ministros, la Moncloa, y cuanto ministerio haga falta, para intentar mitigar la Real pifia.
Digo yo, se lo digo a la Monarquía, como español que paga impuestos y sus caprichos, que si la Realeza no se jode junto con su pueblo porque aquí no hay leyes que permitan hacer ciertas cosas, pues yo tampoco me voy a joder cumpliendo la Ley en cantidad de facetas, ¿no es justo?
Quiero la República. Con jefe de Estado elegido por todos los españoles, que aunque fuese de un partido cuyos principios no compartiese, al menos sabría que comería de nuestros impuestos de manera democrática y no por haber sido puesto a dedo por el fascista Franco, que permite hoy a la Monarquía casarse con plebeyas y utiizar caprichosamente mi pasta para enviar a clínicas privadas en USA un omblígo híbrido plebeyo-Real. Qué mierda de país en el que vivo.
Por cierto, en la foto parece decir "Espejito, espejito,... quién es la más guapa del reino?"
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Leo en El Pais que "La concesión del título de hija predilecta de Andalucía a la Duquesa de Alba ha derivado en incidentes". Muy bien por los andaluces. El Sindicato de Obreros del Campo (SOC) y afectados por el reglamento de vivienda de protección oficial (VPO) se han enfrentado con la Policía para protestar por la concesión del galardón a la que califican como la mayor terrateniente de España. Muy bien por los andaluces. Sobre todo porque esta señora, adorada por los soplapollas y lameculos de la prensa del corazón a todos sus niveles (radio, prensa y televisión)se ha metido en la sopa de todos los españoles. Es por estas cosas por las que quiero oir hablar de esta "señora", sus cachorros, ralea, adlateres, advenedizos y pelotas multiples. No me interesa ni un pimiento su vida publicada en los infiernos ridículos de la prensa del corazón.
Que un sindicato de obreros del campo y otros afectados por el reglamento de la vivienda oficial le haya amargado la tarde (si esto es posible) a la Duquesa de Alba, apariencia surrealista de muñeco infecto sobrevenido del Averno y a buena parte de la sociedad que bebe con fruición mariconadas como el Gran Hermano, la Isla de tu Vida, Corazón Corazón, Salsa Rosa y otras imbecilidades de semejante calaña, me la pone, perdonadme la expresión, muy dura.
Los obreros del campo que se la han montado a la Duquesa dicen que se concentraron para expresar su rechazo por su reconocimiento como Hija Predilecta de Andalucía por parte de la Junta ya que denuncian que es la mayor terrateniente de España y ni siquiera cumple el convenio colectivo del campo.
Bien por Andalucía y bien por los hombres de bien de esa tierra maravillosa. Y solicito con ellos desde este rincón humilde de comunicación que es El Reporter, que la Junta de Andalucia le de ese título de Hija Predilecta, a una persona que se lo merezca realmente. Dárselo a la de Alba es como darselo a todas esos que intentan embobarnos con estúpidos programas de prensa de corazón.
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Quiero que el primer despacho de mi blog, El Reporter, en Periodista Digital sea para agradecer el espacio que se le ha reservado en esta publicación y para explicar un poco en qué consiste. "El Reporter, Despachos desde Territorio Comanche" es el diario, nacido en diciembre de 2004, de un periodista, como lo defino en el original, "escéptico, crítico, independiente e iconoclasta".
El Reporter, seguirá publicandose simultaneamente aquí en PD y en su dominio original "El Reporter" en que se publica desde diciembre de 2004.
Escéptico, crítico, independiente e iconoclasta. Así, a mis cincuenta años, es como me siento. Escéptico a nivel existencial porque me creo tan sólo lo que la Ciencia me demuestra. Profesionalmente escéptico porque sé que casi todo cuanto contamos los periodistas es forzadamente interesado.
Crítico porque es ese el espíritu que tengo. No soy tolerante con lo intolerable. Creo que hay cosas que no hay que tolerar. No creo, para nada, en diálogos entre la Democracia y el Fascismo, ni creo que haya que tolerar el Fascismo bajo ninguna etiqueta. Por eso no creo en la estupidez de la "Alianza de Civilizaciones" ideada por los gobiernos fascistas iranies y repetida como un loro por el Presidente del Gobierno español.
Independiente, porque a mis cincuenta años me he desligado de muchos clichés ideológicos preconcebidos en la adolescencia, producto casi siempre de una inercia estúpida y alienante nacida de la reacción contra la represión del fascista Franco y eso me hace sentir ideológicamente libre.
Iconoclasta porque no creo en las jefaturas ni en las magistraturas. Creo con Pérez Reverte, que nadie que esté en el Poder ha llegado allí por ser honesto. Seguro que ha traicionado a alguno o a muchos, en el camino. Tal como el diccionario de la RAE
define al iconoclasta, yo "niego y rechazo la merecida autoridad de maestros, normas y modelos".
Y finalmente, ya está bien por ahora, El Reporter tiene el subtítulo de "Despachos desde Territorio Comanche" porque así es como siento que mis ideas independientes se desenvuelven en el contexto político y social actual: en el Territorio Comanche de la falta de espíritu crítico de nuestra sociedad.
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Hoy cumplo medio siglo de vida. Los cumplo en Tenerife, Islas Canarias, en donde estoy haciendo un reportaje para Interviú, la revista para la que trabajo, sobre la muerte violenta de dos ciudadanos británicos y la Mafia del Time-Sharing, es decir del denominado negocio de la Multipropiedad, posible causa de estas muertes.
Ya queda menos para el final. De mi vida, me refiero. He recorrido más de la mitad de este viaje que es la vida, imprevisible, siempre imprevisible, repleto de buenos momentos casi todo el tiempo. Pero, si todo va como debe ser, me queda menos de medio camino para el final de este accidente llamado Vida. Es una estupidez pensar que soy distinto con mi medio siglo a cuestas. Es, simplemente, una nueva etapa, nada más un tramo más, calculado de año en año, calculado ya cincuenta veces. Queda menos para el final, la nada, como de la nada vengo, pero me encanta estar aquí. Incluso ahora estoy lleno de ilusiones, menos de asombro, porque ya no me creo casi nada. ¿Y como puedo tener ilusiones si ya no me creo casi nada? Quedan muchas cosas por descubrir. Pero en el fondo, si lo pensamos con tranquilidad y lo despojamos del tópico manido que termina por no sonarnos a nada, todo se resume en el "To be or not to be, that´s the question" de Shakespeare. Ser o no ser. He ahí la cuestión. Por siempre y hasta el final. Felicidades, Pedro.
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