Religión Digital

Una Biblia en cada casa

28.11.18 | 17:27. Archivado en Jaume Pujol

Estos últimos días se han organizado diferentes actos con motivo de la Semana de la Biblia, una iniciativa del Papa Francisco para que los cristianos conozcamos más este gran tesoro que son los libros de la Sagrada Escritura. Y este domingo, primero de Adviento, celebramos el Domingo de la Palabra, que incide en este mismo objetivo.

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Jesucristo, Rey del Universo

24.11.18 | 13:12. Archivado en Juan José Omella

Coincidiendo con la última semana del año litúrgico, celebramos la III semana de la Biblia. Esta semana culminará con el primer domingo de Adviento, domingo de la Palabra y primer día del nuevo año litúrgico. Inauguraremos un nuevo ciclo de lecturas dominicales, centrado en el evangelio de Lucas, el evangelio que acentúa la misericordia de Dios. El hecho de cambiar de ciclo de lecturas, nos mueve a reflexionar sobre el lugar de la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia y del cristiano.

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En el momento oportuno... la Doctrina Social de la Iglesia

23.11.18 | 11:21. Archivado en Mario Moronta

Una de las grandes tentaciones que sufrimos hoy los venezolanos es la del inmovilismo, con su carga de frustración, desaliento y falso concepto de esperanza. La crisis que nos golpea ha ido socavando las bases de la confianza en muchas personas e instituciones. Ha crecido la pobreza, ha aumentado el desconsuelo ante la falta de respuesta de los entes gubernamentales; además hay quienes alientan falsas expectativas con propuestas fuera de la realidad o inspiradas en sueños de cosas que no volverán. Ese inmovilismo, a la vez, crea o un conformismo o una especie de huída de la realidad junto con indefensión; en este sentido, muchos, sin saber lo que de verdad significa emigrar, se van en búsqueda de un nuevo “dorado”, pensando que van a conseguirse con condiciones de vida de un tenor superior al que se tenía en Venezuela.

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Apostemos por la paz, no por la guerra

23.11.18 | 11:05. Archivado en Baltazar Porras

En ocasión del centenario de la Primera Guerra Mundial, acontecimiento conmemorado principalmente en Europa, donde tuvo lugar aquella terrible confrontación bélica que empezó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, el mensaje del Papa Francisco, apuesta por la paz y no por la guerra. Si bien tuvo como escenario el continente europeo, involucró a las potencias de otros continentes por lo que asumió el calificativo de mundial. 16 millones de muertos, 10 millones de desplazados, y miles de personas muertas por el uso de armas químicas, nos indican el negativo balance humano cuando se pierde la racionalidad y se envía al holocausto a multitud de soldados y se deja sin hogar y esperanzas a otros tantos.

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El amor que Dios tiene por ti

22.11.18 | 13:06. Archivado en Carlos Osoro

Estos días he podido estar con mucha gente en situaciones muy diversas: soledad, pobreza y abandono; corazones llenos de cosas pero vacíos de entrega y generosidad; grandes personas con gestos de generosidad inmensa, de servicio desinteresado a los demás… Esto me llevó a tener un coloquio largo con Nuestro Señor a través del pasaje del lavatorio de los pies en el Evangelio de san Juan. Ahí se contempla no un amor teórico, sino un amor que tiene obras y que se manifiesta en hacerse siervo de los demás. ¡Qué estampa tan bella ver a Jesús lavando los pies a los discípulos! ¡Qué atractivo es su gesto y lo que Él nos explica que tiene que significar para quienes nos llamamos discípulos suyos! Se trata de amar como Él amó, dar la vida como Él la dio, servir como Él sirvió, acercarse a los hombres como Él se acercó, con una dedicación especial a quienes están más rotos.

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Libertad religiosa, la más alta dignidad del hombre

17.11.18 | 08:58. Archivado en Juan José Omella

Esta semana tendrá lugar el lanzamiento mundial del Informe de libertad religiosa en el mundo, editado cada dos años por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada. Y el próximo viernes 23 de noviembre se presentará en Barcelona.

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La Iglesia dialoga con el mundo, sirve a la humanidad y a los más pobres

15.11.18 | 20:56. Archivado en Carlos Osoro

La Iglesia, como acabamos de ver en el Sínodo de los jóvenes, mira al mundo y sale a los caminos reales de la gente. Cuando hacemos esto, siempre nos encontramos con alguien. En ese encuentro tenemos la ocasión de hablar, de escuchar y, por supuesto, de reflexionar. Si os dais cuenta, en muchas ocasiones lo más difícil es escuchar. Mientras alguien me habla, yo no escucho, estoy pensando en lo que le voy a decir. Me hablan los jóvenes, los pobres, las familias, los que viven la tragedia de no tener nada, ni siquiera el derecho a estar en un suelo que es suyo pues Dios lo hizo para todos.

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Teodoro Petkoff

15.11.18 | 09:17. Archivado en Baltazar Porras

No puedo ocultar la tristeza que sentí al conocer el 31 de octubre el deceso de Teodoro. Me vino a la mente musitar por su eterno descanso una de las oraciones que hacemos los sacerdotes en el oficio de completas, al caer la noche, para dirigirnos a Dios: “verán al Señor cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 22, 4-5).

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Carta de despedida

14.11.18 | 16:56. Archivado en Nicolas Castellanos

Queridos amig@s de Hombres Nuevos: Os comunico lleno de gozo y esperanza, que en la Fundación Hombres Nuevos tenemos nueva presidenta: Marta Sánchez Mediavilla, hija del Vicepresidente Gregorio Sánchez Larxe, que lo es desde que empezó la Fundación en 1999 y de la gran Carmela Mediavilla, amiga inolvidable mía y mecenas de Hombres Nuevos.

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Lo original del nuevo sacerdocio

11.11.18 | 10:09. Archivado en Mario Moronta

En el sacerdocio de la antigua alianza, además de que quienes lo ejercían pertenecían a la tribu sacerdotal, los sacrificios eran expiatorios pero eran imperfectos. La Carta a los Hebreos señala que ”de ningún modo pueden borrar los pecados”. Con la llegada y acción pascual de Jesús, el Señor, se cambia la definición y acción ministerial del sacerdocio. En primer lugar, Él es el Único y Eterno, Sumo Sacerdote. El autor sagrado nos dice con claridad: “Cristo ofreció un solo sacrificio para el perdón de los pecados… Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados”.

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Palabras de gramática cristiana: unidad, perdón y projimidad

07.11.18 | 16:30. Archivado en Carlos Osoro

La evangelización es un deber fundamental de la Iglesia en cada tiempo y en cada lugar, como nos recuerda el Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii gaudium. Todas las épocas son tiempos de evangelización, pero la nuestra tiene una urgencia especial por muchos motivos: cambio de época, versiones de la antropología que no son coincidentes con la versión que nos revela Jesucristo... La evangelización repercute en la vida de la sociedad humana y el Papa nos invita a los cristianos a salir a todos los caminos geográficos y existenciales. Nuestra vida de creyentes no se puede reducir a los templos, al «siempre se hizo así» o al «yo no me complico la vida». ¡Qué belleza adquiere la Iglesia cuando busca a todos los hombres, estén donde estén, y trata de acercarlos a Dios! ¡Qué misión más admirable ver a la Iglesia engrandecer la dignidad del hombre como lo hizo Jesucristo!

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Para el servicio a la mesa de los pobres, tesoro de la Iglesia

06.11.18 | 16:25. Archivado en Amadeo Rodríguez

Queridos Miguel y Andrés: 1.Cuando proceda a celebrar el rito de ordenación podréis ver y escuchar como le entregaré el Evangeliario a los dos ordenandos, con la invitación a que lo usen para su alimento y para alimentar al pueblo santo de Dios al que van a servir. Les diré unas palabras que, para cuantos hemos tenido la gracia de escucharlas, se han convertido para siempre en nuestro modo de ser y de vivir y en la recomendación guía de nuestro ministerio:
Recibe el Evangelio de Cristo,
del cual has sido constituido mensajero;
convierte en fe viva lo que lees,
y lo que has hecho fe viva enséñalo,
y cumple aquello que has enseñado.

2.Ésta, la del Evangelio, es la única entrega que vais a recibir. Eso significa que a partir de hoy vuestra vida ha de tener como alimento y como diseño para una perfecta configuración en Cristo lo que encuentra en el Evangelio. Ya no hay nada mejor que podáis desear y buscar que no sea el ir poniendo en vuestra vida la imagen de Cristo diseñada en ese texto, que recoge la buena noticia anunciada por la Palabra hecha carne, que habitó entre nosotros. A partir de hoy, lo que todos esperaremos de vosotros es que lo que hagáis, digáis y sintáis tenga perfume evangélico y, por eso perfume de Cristo; un perfume que alegre vuestra vida y sea la alegría del mundo.

3. Este gesto sacramental ha venido precedido, en la celebración a la que asistimos, por la liturgia de la Palabra que, como no podía ser de otro modo, ha puesto su acento en el servicio. Ha recordado que, la diaconía sacramental que hoy recibís sitúa vuestra vida en el seguimiento de Cristo, al que en el Evangelio le escuchamos decir: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). A partir de ahora, vuestra vida tiene que ser una declaración viva y alegre de que ya sois, como Jesucristo, para servir. “El que quiera servirme que me siga” (Jn 12,26). El servicio lo haréis, no como lo hace el mundo, que con tanta insistencia nos tienta para que nos adaptemos a él y a sus intereses; seréis servidores al estilo de Jesucristo: bebiendo con Él el cáliz de la cruz. No quiero asustaros; pero os digo que no peco de pesimista si os digo que vuestro cáliz lleva el líquido del martirio, unas veces cruento y otras incruento; no obstante, siempre es un líquido que nos estimula y alimenta en la fidelidad radical al Señor, para ser, como Él, cuerpo entregado y sangre de amor derramada en servicio salvador a los hombres. Esa es la razón de vivir de un diácono, el servir a los demás como Cristo. “El que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor” (Mt 20,26).

4. Es por eso que el servicio hay que situarlo hasta las últimas consecuencias en el día a día de nuestra vida. El servicio ha de llevar la actitud y la forma de la humilde cercanía en los dolores, debilidades y necesidades de nuestros hermanos. Ser diácono, ser sacerdote o ser obispo no es mandar; eso que tanto le gusta a la condición humana; es poner la vida a disposición de Cristo y de nuestros hermanos.

5. Como hemos escuchado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, vuestro origen ministerial está en una Iglesia en plena expansión misionera, en una Iglesia más en salida que nunca haya podido estar, la que daba los primeros pasos en los primeros tiempos. En ella, los apóstoles, como ahora nos está sucediendo a nosotros en Jaén veinte siglos después, iban descubriendo el alcance y la exigencia de su misión, siempre guiados por el Espíritu. El kerygma transformaba la vida de muchos y los reunía en la Iglesia, que aún era evangélicamente humilde y pequeña, pero muy auténtica y sin los lastres y pecados con los que ahora se muestra. En ella descubrían la fraternidad los pudientes y los pobres, y lo mucho y lo poco que tenían lo ponían en común; para ellos la caridad era una orientación imprescindible de la vida de fe, como lo era la oración en común, la celebración el día del Señor de la fracción del Pan. Se puede decir que la comunión de la Iglesia se fraguaba en el anuncio del Evangelio, en la celebración gozosa de los misterios y en el ejercicio de la caridad.

6. Fue en la actitud de búsqueda de aquella Iglesia conducida el Espíritu Santo, que siempre quita todos los miedos y anima los procesos de cambio, como nacieron los diáconos para el servicio de las mesas que, según se dice, era habitual en el ministerio apostólico. Los apóstoles buscaron a siete hombres de buena fama, llenos de fe, sabiduría y del Espíritu Santo, del que recibieron sus siete dones por la imposición de manos. Así fue el origen del Sacramento que vais a recibir y que tiene como vocación el servicio a la mesa de los pobres. Por eso, todo lo que hagáis ha de manifestar la luz de este primer y humilde origen y ha de reflejar el sacramento que la Iglesia quiso instituir servir a los pobres, para que los pobres fueran su tesoro, como mostró al mundo el diácono mártir Lorenzo. Por eso, se os encomiende lo que se os encomiende, esta vocación de servicio a los pobres no ha de faltar en vosotros.

7. En la oración de ordenación, que enseguida pronunciaré en el nombre del Señor, se recoge lo que la Iglesia desea para los diáconos. Le pide al Señor que marque vuestra vida con estas virtudes: que resplandezca en vosotros un estilo de vida evangélica, que sintáis en el ejercicio de vuestro ministerio de servicio un amor sincero, que optéis incondicionalmente por la solicitud hacia los pobres y enfermos, que viváis con una pureza sin tacha y que observéis vuestras obligaciones espirituales, que le darán fuerza, valor y sentido a lo que ya para siempre seréis en el seguimiento del Señor. Seréis consagrados para ser un signo vivo de la espiritualidad de servicio de la Iglesia.

8. La caridad, por tanto, ha de ser la dimensión fundamental y prioritaria para el compromiso de los diáconos. Lo es junto a otros servicios que poco a poco se añadieron al de la caridad, como el servicio de la Palabra y el del altar. Como sabéis, ya después de la elección de los diáconos, Esteban se vio obligado a predicar el Evangelio a los helenistas, los hebreros de lengua griega y de esa manera se amplió el campo del diácono a la predicación. Esteban condicionado por las circunstancias, intervino con su palabra para dar testimonio en aquel sector de la población. A partir de entonces el Espíritu hizo ver que el diácono está llamado también al servicio de la Palabra. Es más, fue así como también se manifestó en la Iglesia la universalidad del testimonio cristiano (cf. Benedicto XVI, Audiencia a los diáconos de Roma, 18 de febrero de 2006).

9.Esto me da pie a recordaros que ejerceréis el diaconado en una Iglesia en misión. Nuestra Diócesis de Jaén quiere hacer del anuncio del Evangelio su vocación y su gracia. Juntos haremos una experiencia misionera, a la que todos los miembros del pueblo cristiano estaremos invitados, y con la que daremos pasos hacia una conversión misionera que haga de la nuestra una Iglesia en salida y en estado permanente de misión. En la entrega del Evangelio, os hago un primer envío a la Misión. En el nombre del Señor, os digo a vosotros y a todos que confiéis en el Obispo, que os convirtáis a la comunión en este proyecto de misión, que he recogido con fervor del movimiento pastoral de la Iglesia y del magisterio del Papa Francisco.

10.Tengo plena confianza en que lo que os propongo lo quiere el Espíritu del Señor. Por eso os digo: abrid vuestro corazón a la Misión diocesana. A todos os pido que ajustéis vuestro paso al de la Iglesia diocesana. A los que aún os estáis peguntando para qué sirve todo esto, por el amor de Dios os pido que confiéis en quien está puesto por el Señor para guiar a esta Iglesia; salid de vuestras dudas y de vuestros miedos e incorporaos al dinamismo misionero que el Espíritu Santo está suscitando con muchas manifestaciones en nuestra Diócesis de Jaén.

11. Por último, queridos diáconos, os hago esta última recomendación: ponedle a vuestra vida “el rostro de la santidad”, que es “el rostro más bello de la Iglesia”; y no olvidéis que vuestro camino de santificación es el de las bienaventuranzas. Ellas serán, como dice el Papa Francisco, vuestro “carnet de identidad”, y en vuestro caso también “el de conducir”. Nunca dejéis de llevarlas encima, las necesitáis para vivir en los consejos evangélicos, el de la obediencia, la pobreza y el de la castidad, con un corazón célibe, como acabáis de prometer. La consagración sacramental que vais a recibir le da un especial tono de gracia, pero también de exigencia, a la vivencia de estos consejos evangélicos. Por eso, no rebajéis nunca la obligación de cumplirlos. Como dice el Papa Francisco: “Las Bienaventuranzas de ninguna manera son algo liviano o superficial; al contrario. De hecho, sólo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo” (G et E, 65).

A la Santísima Virgen, patrona de tantos pueblos y ciudades y, en especial, cuando la invocamos como Virgen de la Cabeza, Patrona de la Diócesis, le pido que nos mueva a todos a la pasión por Cristo y a la pasión por el pueblo y haga de nosotros evangelizadores con espíritu.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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Domingo, 16 de diciembre

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