Religión Digital

De los hechos a las causas

20.10.17 | 15:33. Archivado en Fernando Chomali

En nuestro país somos muy agudos para describir los hechos. Es habitual ver en los medios de comunicación social, y casi al instante, los asaltos, los lamentables suicidios, la quema de Iglesias y bienes privados, las protestas con destrozos de los bienes públicos, los asesinatos, las estafas y los actos de corrupción y tantos otros males que nos aquejan día a día.

Sin embargo somos lentos a la hora de preguntarnos por las causas que han llevado a estas situaciones que lamentamos tanto. Detrás de cada acto de violencia se esconde mucha rabia, desazón, ausencia del sentido de la vida e indignación. La pobreza, la sensación de exclusión y segregación, la falta de oportunidades, van cuajando un escenario y un ambiente social que concluye en violencia.

Si a ello le sumamos liderazgos débiles y además involucrados en acciones reprochables, promesas no cumplidas y expectativas que no han llegado a puerto, por ejemplo entre los 600 mil jóvenes que no estudian ni trabajan, el panorama se ve poco esperanzador. En vez de que cada uno se pregunte de qué manera directa o indirectamente ha contribuido a generar un ambiente –en el trato, los gestos, las palabras- que potencie estos lamentables hechos, muchos han optado por encerrarse en sus casas llenos de alarmas, guardias, alambres púas, electrificaciones varias y sistemas de vigilancias por doquier.  Algunos ya están promoviendo el uso de las armas. Se ha optado por encerrarse en sí mismos y sus reducidos ambientes en vez de mirar los hechos, que tanto daño causan, con los ojos de quién quiere colaborar para que nunca más ocurran. 

Una de las causas de estos graves hechos está, en mi opinión, en que nos enseñan de pequeños a leer la historia y la sociedad en primera persona del singular y no en primera persona del plural. El interés personal prevalece por sobre el interés común y no se vincula por ninguna parte el proyecto personal con proyecto social de mayor alcance.

Quienes prevalecen en este contexto son los más fuertes, que suelen tener mayor nivel de educación formal y recursos financieros. Los otros van quedando a la vera del camino. Allí se cuaja un corazón adolorido que a través de la violencia en sus diversas formas se manifiesta. En cierto sentido se rebela. Los grafitis que dicen “junta rabia” o “sin ley ni Dios” grafica esta situación.

Estamos viendo una verdadera rebelión de quienes sienten que han sido dejados fuera de la comunidad. La inequidad en todo sentido que vivimos en Chile y la ausencia de un horizonte de futuro ha llevado a las situaciones antes descritas. Los niños, los ancianos, los pobres, los enfermos, son objeto de algunas ayudas asistenciales, cuya máxima expresión del poco interés que suscitan es la donación de un par de pesos en el supermercado o la farmacia. Así no sólo no llegaremos a ninguna parte sino que la violencia se acrecentará.

Hay una relación directa entre la justicia distributiva y la paz social. La inequidad en el más amplio sentido de la palabra es la raíz de los males que nos aquejan día a día. Creo que urge cambiar la mirada de la sociedad. Si pudiéramos observar, juzgar y actuar en términos comunitarios la realidad será otra. Ello exige fortalecer la familia y reconocerla como el lugar donde se aprende a vivir no sólo con los demás sino que para los demás. Esta es una urgencia primaria.

La ausencia de referentes familiares de los jóvenes se ha hecho sentir. Se sienten solos, sobre exigidos y con un futuro incierto. Chile es un país con altos índices de suicidios juveniles. El incremento del consumo de alcohol, de droga y el alarmante aumento de enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes, dan cuenta de este vacío existencial frente a la vida y su falta de esperanza. Pero, por otro lado, lo que más anhelan es tener una familia. Intentar políticas públicas al margen de esta realidad que pone la realidad del hombre en primer lugar y sus anhelos más profundos, son inconducentes y contraproducentes.

En segundo lugar urge una solidaridad más activa de todos. La solidaridad no es un mero sentimiento sino que una categoría fundamental para promover y lograr el bien común. El lujo y la ostentación de algunos, y su indiferencia frente a la pobreza de otros, es irritante. No podemos pedirle al Estado lo que también le corresponde realizar a la sociedad civil y sus organismos intermedios. 

Por último, los adultos hemos de preguntarnos seriamente y en comunidad qué mundo le estamos dejando a las futuras generaciones y sin con nuestro actuar lo mejoramos o empeoramos. Esa pregunta y su adecuada respuesta es la esperanza de un Chile mejor. Es para todos, pero debe ser respondida por cada uno porque no hay nada más personal que el mérito y la culpa. Soy un convencido que la solidaridad es el nuevo nombre de la paz y es mejor correr más despacio pero llegar todos juntos a la meta que cada uno por su lado, y más encima haciendo zancadillas -corrupción, cohecho, coimas- para llegar primero. 

La pregunta de fondo que debemos responder es ¿qué nos une a todos los que habitamos en Chile? Pareciera ser que nada, salvo que cada uno busque y logre su propio querer. Lastimosamente, nos une el pensar en categorías individuales y no en categorías comunitarias. Ese es el gran drama de Chile.

Sin duda que la visita del Papa puede ser una gran oportunidad para reavivar la fe en Dios y reconocerlo como aquel que nos vincula a todos como hermanos por ser Él, Padre. Esperamos que logre hacernos ver que el centro de toda acción social, política o económica ha de ser el hombre y su dignidad. Y que nos reconozcamos como parte de un proyecto común que según el querer de Dios implica trabajar por lograr mayor justicia en los amplios campos de la vida del País.

Ello implicará repensar nuevamente la educación. En mi opinión está demasiado centrada en la competencia. Debiese estar más preocupada de descubrir los carismas, destrezas y habilidades de cada alumno y hacerlos reconocer en ellos un don que está llamado a convertirse en un don. El colegio es el lugar donde se está llamado a reconocer que sobre el conocimiento grava una hipoteca social y que su plena humanización está cuando se convierte en un servicio a los demás.

Familia y educación desde un horizonte teológico es la posibilidad que tenemos de salir del pantano en el que estamos. Ello es posible porque Chile, aunque lo nieguen algunos, es un país religioso. En enero lo vamos a demostrar saliendo a las calles y plazas a saludar a Francisco.

+Fernando Chomali, arzobispo de Concepción (Chile)

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Esperando la visita de Francisco

27.07.17 | 19:04. Archivado en Fernando Chomali

La Arquidiócesis de Concepción se preparará, para este momento tan importante, rezando y sobretodo poniendo en práctica sus enseñanzas. El Papa es mucho lo que ha dicho y escrito. Estamos agradecidos de ello. Ha sido una palabra certera para iluminarnos en nuestro caminar de fe. Nos ha dicho que el Evangelio es alegría, es confianza en Dios, es entrega generosa. Nos ha pedido que no seamos creyentes desesperanzados en medio de los cambios culturales que estamos viviendo sino que luz y testimonio claro de Jesucristo.

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El trabajo es la clave de la cuestión social.

02.05.17 | 15:48. Archivado en Fernando Chomali

Es una dimensión fundamental de la vida humana. Si queremos saber cómo está la sociedad miremos qué pasa en el mundo del trabajo. Quien ama y es amado, y está satisfecho con su trabajo tiende a ser feliz. El trabajo, es el modo como la mayoría de los chilenos lleva el pan a la casa. Además, es la forma como los seres humanos servimos a los demás con nuestras habilidades, talentos y destrezas. El trabajo es un modo privilegiado de servir a los demás y de reconocernos necesitados de los demás. El trabajo, debido a la dignidad que posee, porque lo realiza un ser humano es un gran valor que el trabajador, el empresario, el empleador y el Estado debe cuidar.

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La esperanza en un Chile que sufre

06.06.16 | 15:56. Archivado en Fernando Chomali

Al cumplir 10 años de ministerio episcopal me he permitido escribir algunas reflexiones que cada vez y con mayor intensidad inundan mis pensamientos. Es un análisis de cómo veo Chile y las causas de un cierto pesimismo generalizado carente de esperanza que dificulta la convivencia nacional. Hay velas aún encendidas y árboles que crecen en silencio, es cierto, pero no se ven a simple vista o simplemente no se quieren ver. Este panorama sombrío tiene muchas y variadas causas. Yo me detendré en las que, en mi opinión, son las más relevantes y urgentes de abordar. Además, intento mostrar de qué manera y con quiénes podremos salir airosos de este panorama que oscurece y ofusca nuestra Patria.

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San José Obrero

01.05.16 | 09:58. Archivado en Fernando Chomali

Quisiera saludar en el día de hoy a todos los trabajadores y trabajadoras de la Región del Bío-Bío. Gracias a su esfuerzo y abnegación todos quienes estamos aquí podemos procurarnos de los bienes y servicios que nos permiten vivir. Gracias sr. panadero. Gracias sra. vendedora. Gracias sr. obrero de la construcción y de los puertos. Gracias trabajador de los bosques y de mar adentro. Gracias sr. alfarero y pescador artesanal. Gracias minero que entrega todo para darnos de comer. Gracias a quienes se desvelan en los hospitales curando nuestras heridas. Gracias a los tipógrafos que permiten informarnos día a día. Gracias a los miles y miles de servidores públicos que nos proveen servicios para vivir. Gracias sr. profesor. Sra. Profesora por todo lo que enseñan día a día, con tantas dificultades pero con tanta abnegación.

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Fin de año para reflexionar

15.12.15 | 09:14. Archivado en Fernando Chomali

En medio de un atentado en Paris que repudiamos con toda nuestra fuerza, ha llegado el último mes de 2015. Es un tiempo para darnos la oportunidad de revisar lo que se ha realizado durante el año y proyectar el futuro. Lo cierto, es que ambos análisis estamos llamados a verlos a la luz de la fe y preguntarnos si en nuestras acciones ¿hemos mostrado la persona de Cristo? ¿Buscamos ser trasmisores de la verdad? ¿Damos testimonio del amor de Dios a las personas? ¿Amamos a quien nos hace daño? ¿Rezamos por nuestros enemigos? En definitiva es un tiempo para mirar nuestra vida desde Cristo.

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María nos invita a rezar

12.11.15 | 10:18. Archivado en Fernando Chomali

Durante el mes que pasó vivimos un tiempo maravilloso en nuestra Iglesia, el Sínodo Ordinario de Obispos, dedicado a los retos pastorales de la familia en el contexto de la nueva evangelización. Este acontecimiento ha iluminado a todos los que somos parte de la Iglesia que ha dejado Jesucristo como madre y maestra. Durante el mismo mes en nuestra Iglesia de Concepción vivimos la Asamblea Plenaria del VII Sínodo, ocasión en que el Espíritu Santo regaló las luces que acompañarán la misión evangelizadora que nos corresponde sacar adelante en el actual contexto cultural.

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Jueves, 23 de noviembre

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