Religión Digital

Fiesta grande de San Ramón Nonato

01.09.17 | 19:56. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Dice el evangelio de San Lucas que acabamos de proclamar que para justificar su intervención, un hombre muy instruido en las cosas de Dios le hace una pregunta, porque el texto sigue a una primera intervención de este hombre tan culto de la Escritura, de la religión: “¿Qué tengo que hacer para ganar la Vida Eterna?” ¿No? Entonces Jesús le dice: “Bueno, amarás a Dios con toda tu fuerza, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo”.

Y entonces, para justificar la intervención, este hombre le dice: “¿Quién es mi prójimo?”. Todos sabemos quién es mi prójimo, ahora, después de este evangelio. Porque lo enseñó Jesús tan clarito. ¿No? Y entonces le pone un ejemplo. Y no cita a un hombre religioso. Primero el cuadro que nos presenta San Lucas es de alguien que va de camino y recibe una paliza. Unos ladrones lo esquilman, le sacan todo lo que tenía y lo dejan tirado medio muerto. Podría ser una noticia de nuestros diarios ¿Verdad? Todos los días tenemos estas cosas de alguien que recibe una paliza, que no se encuentra, que...

Pasaron dos hombres muy religiosos y dieron un rodeo, dice San Lucas. Lo miraron así, con el rabo del ojo, acaso para no contaminarse. Porque los judíos, por ahí, veían a alguien tirado y entonces no querían problemas. Y pasó un samaritano, que era un pagano. Los samaritanos eran paganos, no pertenecían al pueblo de Israel. Por lo tanto no tenían la misma religión del prójimo, por decirlo así ¿No? Seguramente creía en Dios pero no tenía esta forma de expresarlo: amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo.

Y miren las cosas que hizo este hombre en dos renglones en el evangelio de San Lucas. En primer lugar se acerca, trata de curar las heridas con lo que tenía: vino y aceite. Lo venda con lo que tenía. Nos imaginamos que agarró algún trapo de su montura. Hizo lo que pudo el hombre. Luego, después de calmar el llanto, seguramente, lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a una posada muy cerca. Durante la noche (porque al otro día se fue, dice San Lucas cuando le dice al posadero: “Bueno, mi cuenta te voy a pagar.”) pasó la noche con este hombre. Me imagino, ustedes muchas veces habrán cuidado a un enfermo ¿No? Que está grave. Y un poquito dejemos volar la imaginación.

Entre el llanto y la bronca de la impotencia, que le habían pegado y que le habían robado todo, los dolores de la herida, que no podía dormir, que se daba vuelta. Cuántas veces tenemos algún familiar mayor, que hay que alcanzarle la chata, el papagayo, llevarlo al baño, dame agua. Habrá dormido muy poco este samaritano, y tuvo este gesto: “Si gastás algo más cuando yo vuelva te lo pagaré”.

¡Miren si ocurría en este tiempo! Enseguida se viralizan, como dicen, las cosas. En las redes aparece la buena noticia. Pero no tuvo esa suerte el samaritano. Tuvo una suerte mejor. Para todos los tiempos. Porque la noticia que se viraliza es para un día, dos, tres a lo sumo. Miren esto: dura casi dos mil años y estamos leyendo este evangelio. Es tan fuerte el gesto de misericordia que hizo este hombre, esta compasión que salió de su corazón, que hoy nos sirve de ejemplo para entender quién es mi prójimo. Mi prójimo no tiene nombre de amigo, de pariente. Todo hombre es mi hermano. Toda mujer es mi hermana. Mi hermana, mi madre. Así lo dice Jesús. ¿Quién es mi prójimo?

Cada vez que nos acercamos al Santuario de San Ramón vemos a un hombre con una palmera en la mano. Signo del martirio. Los mártires no terminan sus días confesando la fe sin antes haber entendido el evangelio de Jesús. No se es mártir porque a uno siendo cristiano lo atropella un colectivo. No, no. Se es mártir porque es consecuente con su vida. Termina confesando la fe en Jesús y termina confesando también a su prójimo, ayudando a los demás.

Como pasó San Ramón su vida. Entonces a este ejemplo de la gente que pasa y no tiene compasión, que mira de reojo las cosas, estamos acostumbrados. En Buenos Aires los porteños tenemos este estigma. Hay mucha gente en la calle. Se dice que hay más de 20.000 personas. Yo en la Plaza de Mayo cada vez veo más gente en situación de calle. Familias con chiquitos como los que tienen ustedes en sus brazos. Si somos indiferentes seremos como estos dos hombres religiosos, que tienen fe pero que pasan de largo, que dan rodeos. Y lo peor que nos puede pasar a los porteños es esto: la indiferencia. Porque se nos va metiendo en el corazón.

La indiferencia no es solamente con el prójimo que no conozco. La indiferencia termina siendo también indiferencia en casa. Se nos va formando un callo en el corazón ¿No? ¡Qué ejemplo que nos da el samaritano! No lo conocía, un extraño, y tuvo compasión. Jesús es el buen samaritano que pasó por este mundo y tuvo compasión de nosotros. Esta parábola está describiendo a este Jesús que viene a mostrarnos la religión del prójimo. Amor a Dios y amor al prójimo. Tiene forma de cruz nuestra religión. Por eso Él termina en la cruz, abrazándola, y aquellos que siguen a Jesús y son coherentes con su fe, como San Ramón, terminan así. Porque Jesús dice: “¡Si esto le hicieron al Maestro, qué no le harán a los discípulos!”

Entonces la preguntita que esta mañana se me ocurrió cuando estaba preparando una hojita. Este lema que nosotros tenemos aquí: recibir, escuchar, servir. El samaritano lo recibió en su vida, porque hizo suyo el problema. Porque también podemos pasar por la vida mirando muchas miserias humanas y decir: no es lo mío, no me corresponde. Algo podría hacer pero sigo de largo ¿No? Recibir en la vida sobre todo al prójimo, el próximo, el que tenemos en casa, el que tenemos más cerca, como amigo, como compañero de trabajo, de estudio, de recreación. Son mi prójimo. Algo puedo hacer por ellos. Puedo comportarme como el samaritano. Bueno: lo tengo que recibir en mi vida. La segunda actitud dice “escuchar”.

La escucha es una palabra hermosa en la Biblia. Recorre toda la Biblia. Jesús, como buen judío, rezaba la oración del Shemá, que comienza diciendo: “¡Escucha, Israel! Amarás al Señor, tu Dios, con toda tu alma, con todo tu cuerpo, con todo tu corazón”. Lo que le enseño a este doctor de la ley: “Y a tu prójimo como a ti mismo”. Escucha. Esta palabra es escuchar a Dios y escuchar al hermano. No existe solamente escuchar a Dios si no nuestra religión sería intimista. La religión católica tiene los pies en la tierra. Si escucho a Dios, y sé que Dios siempre me escucha, tengo que escuchar a mi hermano. Así me lo enseña también la doctrina del perdón. Así como Dios me perdona yo tengo que perdonar a mi hermano.

La escucha es igual en la actitud hacia mi prójimo. Y, finalmente, el servicio. Cuando uno lo mira a Jesús arrodillado lavando los pies a los discípulos uno se acuerda: primero hace el gesto. ¿No? Primero sirve. Y después les dice: “Yo no vine a ser servido sino a servir” “Y yo estoy entre ustedes como el que sirve” también dice Jesús. Estas tres palabritas. Los laicos, que eligieron junto con los sacerdotes, todos los que se comprometen en el Santuario para recibirlos a ustedes votaron esta frase. Y deseamos de corazón que se la lleven en su corazón, porque nos hace más dignos cristianos, más humanos. Esto de recibir, escuchar y servir. Recibir los problemas ajenos como propios, no pasar indiferentes. La oración del Sínodo que hemos propuesto es: “Que yo no pase indiferente ante cualquier miseria humana”. Si algo puedo hacer, sepamos que se lo estamos haciendo al mismo Jesús. Él mismo dice eso: así si le hacés una gauchada, a mí me la hacés. Estuve en la cárcel, estuve enfermo: a mí me lo haces.

Que el Señor nos ayude en este día a entender este evangelio tan sencillo y tan didáctico ¿No? Pero tan difícil de bajarlo a las manos. Bajar también a nuestras vidas esta doctrina del prójimo. Que San Ramón por su sangre derramada, por su sacrificio y por todas las gauchadas que hace en este Santuario, por estas bendiciones a las panzas de las mamás, a las criaturas que vienen y alegran la vida de los argentinos le pedimos que nos ayude a ver a los demás como a nuestro prójimo.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo amén.

Card. Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires

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Una Iglesia sinodal está mejor preparada para salir a evangelizar

27.06.17 | 18:28. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Carta pastoral del cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires, con motivo del inicio del I Sínodo de la arquidiócesis de la Santísima Trinidad de Buenos Aires 2017-2020


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La muerte ya no atrapa a nadie

17.04.17 | 18:39. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Tú, Señor, me levantaste del abismo y me hiciste revivir,
Cuando estaba entre los que bajan a la fosa
Si por la noche se derraman lágrimas
Por la mañana renace la alegría.

¿De qué noche y de qué mañana nos habla el salmo 29? ¿Y por qué las lágrimas se convierten en alegría?

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Homilía de la misa crismal

14.04.17 | 10:41. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Queridos hermanos sacerdotes: Celebro que esta Misa Crismal, en la que renovaremos nuestras promesas sacerdotales, esta vez, nos haya encontrado juntos orando, adorando al Señor, el dueño de esta viña de Buenos Aires. Seguramente recordamos que Él nos ha elegido primero y por eso, en silencio, nuestra oración comenzó siendo una acción de gracias, porque reconocemos que su mano nos sostuvo con su perdón y su gracia hasta el día de hoy, pero también sabemos que depende de su generosa providencia que no falten nuevos obreros para continuar la obra que nos ha confiado, y entonces, nuestra plegaria se ha transformado en una humilde petición. Rezamos confiados en sus promesas que no abandonan ni defraudan, aunque no desconocemos que seguirá llamando a su tiempo y modo. En lo que nos toca, que no falte en nuestro ministerio la alegría del Resucitado, como testigos de una unción que nos sobra por todos lados , pero que, con su gracia hoy renovamos para ser fieles y generosos en la entrega, de tal manera que los jóvenes que nos rodean, se contagien y se sientan invitados a seguirlo a Él.

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Acción de gracias por Mamá Antula

05.12.16 | 11:17. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Nos reúne hoy una alegría inmensa para todos los argentinos la noticia que vino de Roma de la aprobación del milagro atribuido a Mama Antula, peregrina de Dios, larga peregrina, larga peregrinación de su vida, y larga peregrinación hacia el cielo. Pasaron ya más de 200 años y sigue peregrinando al cielo, mujer paciente pero constante como fue en su vida, la Beata desde el cielo nos da una manito.

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María anima la Evangelización del Pueblo Argentino

01.09.16 | 13:13. Archivado en Virgen, Cardenal Mario Aurelio Poli

Homilía en la misa celebrada Congreso Eucarístico Nacional (Tucumán, 18 de junio de 2016)

Cuando el último libro de la Biblia nos dice: «Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza» (Ap 11, 19), no podemos dejar de pensar en María, «la sagrada y viviente arca del Dios vivo, la cual llevó en su seno virginal a su Creador»(1). Con su sí en la anunciación, la sombra del Espíritu divino hizo que «el arca de su cuerpo fuese albergue de Dios y fuente de vida»(2); hoy, en este sábado, al celebrar a la Virgen misionera en la Argentina, y mientras esperamos el Día del Señor, queremos mirar a Aquella que «nos ha procurado todos los bienes. En ella Dios se ha hecho hombre, y el hombre ha venido a ser Dios: ¿qué puede haber más extraordinario y maravilloso?»(3).

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Te Deum 25 de mayo de 2016

26.06.16 | 20:02. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Año Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos.

En este nuevo aniversario de la Patria independiente y libre, nos encontramos para dar gracias a Dios por el don recibido, escuchando su Palabra. Ella «impulsa al hombre a entablar relaciones animadas por la rectitud y la justicia; da fe del valor precioso ante Dios de todos los esfuerzos del hombre por construir un mundo más justo y más habitable. La misma Palabra de Dios denuncia sin ambigüedades las injusticias y promueve la solidaridad y la igualdad. Por eso, a la luz de las palabras del Señor, reconocemos los “signos de los tiempos” que hay en la historia y no rehuimos el compromiso en favor de los que sufren y son víctimas del egoísmo»[1].

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En las Peregrinaciones Marianas Infantiles 2015

23.08.15 | 18:44. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

¡Qué linda peregrinación! Los felicito a todos, ¿eh? Le robaron una sonrisa a la Virgen en el día de la Virgen. Hoy es sábado y nosotros celebramos siempre el sábado, día de la Virgen, pero además es fiesta de la Virgen: María Reina. Así es que imagínense la fiesta en el cielo con María Reina, y también entre nosotros porque en realidad vino caminando con nosotros la Virgen, le encanta caminar. ¿Ustedes sabían eso, que le encanta caminar?

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Fiesta de San Cayetano

08.08.15 | 09:35. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Buenos días y ¡feliz fiesta de san Cayetano! Los curas y yo vamos a rezar en esta misa para que ustedes reciban las gracias materiales y espirituales que necesitan para ustedes y para sus familias. Eso vamos a poner entre el pan y el vino.

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Te Deum 2015

05.07.15 | 12:15. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Hemos proclamado un breve pasaje del Evangelio de San Marcos. Su
enseñanza nos ayudará a dar gracias a Dios en este nuevo cumpleaños de la Patria.
Este relato evangélico sobre la vida pública de Jesús, nos revela su modo de
ser cercano a las vicisitudes de los hombres. Al texto que proclamamos, le precedió
un gran milagro. Compadecido por una multitud que lo seguía a todas partes, con
unos pocos panes y peces que le alcanzó un niño, dio de comer a una multitud
de peregrinos. Esos signos manifestaron el poder divino de Jesús, aunque Él quiso
asumir nuestra condición humana, y en todo vivió igual a nosotros.

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El sacerdocio es una pasión

08.05.15 | 11:48. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Hermanos obispos, sacerdotes, diáconos, hermanos consagrados y pueblo fiel. Muy queridos todos en Cristo Jesús: El crisma perfumado le da el nombre a esta eucaristía que celebramos en el umbral de la puerta del Triduo Santo. Como discípulos del único Maestro, año tras año venimos a escuchar la primera enseñanza pública de Jesús en la pequeña sinagoga de Nazaret. Es su presentación pública, y Jesús, apropiándose de la profecía de Isaías, escrita hacía más de 400 años, revela quién es Él y su misión. Todos estamos atentos, como sus paisanos, para volver a escuchar: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oir». (Lc 4,21) Su contundente afirmación del hoy, contiene y causa el misterio de la eterna presencia del Resucitado, que ha querido reunirnos para renovar nuestra unción sacerdotal. Hoy quiere volver a soplar sobre nosotros para infundirnos su Santo Espíritu de amor y de consuelo. Atentos a su palabra, confesamos que el Ungido de Dios, «Jesucristo, es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre» (Hb 13,8).

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Ordenación episcopal de Juan Carlos Ares

12.01.15 | 10:40. Archivado en Cardenal Mario Aurelio Poli

Queridos familiares, amigos y feligreses del Padre Juan Carlos:

La Iglesia nos ha convocado esta tarde para celebrar la Eucaristía, durante la cual seremos testigos de la sucesión apostólica, porque nues-tro Señor Jesucristo enviado por el Padre para redimir a los hombres, en-vió a su vez por el mundo a los doce Apóstoles para que, llenos del Espíritu Santo, anunciaran el Evangelio y, reuniendo a todos en un solo re-baño, los santificaran y gobernaran. A fin de asegurar la continuidad de este ministerio hasta el fin de los tiempos, los Apóstoles eligieron colabo-radores a quienes comunicaron por la imposición de las manos −que confiere la plenitud del sacramento del Orden−, el don del Espíritu Santo que habían recibido de Cristo. Hoy, ese don descenderá sobre la perso-na del P. Juan Carlos para ungirlo como sucesor de los apóstoles. Nues-tra Iglesia particular de Buenos Aires vive con alegría semejante regalo y se dispone a celebrar el misterio de la ordenación.

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Martes, 24 de octubre

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