Religión Digital


“Tres respuestas ante la aventura misionera”

14.01.19 | 16:56. Archivado en Amadeo Rodríguez

 Queridos misioneros y misioneras:

1. Para comenzar esta homilía, que necesariamente tiene carácter de programa y de envío, quiero recordar, con la Palabra proclamada y escuchada en esta fiesta del Bautismo del Señor, de dónde viene “la fuente que mana y corre” en nuestro corazón misionero y, sobre todo, cómo es el fluir del anuncio del Evangelio.

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Homilía en la Eucaristía del inicio de la Misión: 
“Tres respuestas ante la aventura misionera”

14.01.19 | 16:46. Archivado en Amadeo Rodríguez

Queridos misioneros y misioneras:

1. Para comenzar esta homilía, que necesariamente tiene carácter de programa y de envío, quiero recordar, con la Palabra proclamada y escuchada en esta fiesta del Bautismo del Señor, de dónde viene “la fuente que mana y corre” en nuestro corazón misionero y, sobre todo, cómo es el fluir del anuncio del Evangelio.

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Para el servicio a la mesa de los pobres, tesoro de la Iglesia

06.11.18 | 16:25. Archivado en Amadeo Rodríguez

Queridos Miguel y Andrés: 1.Cuando proceda a celebrar el rito de ordenación podréis ver y escuchar como le entregaré el Evangeliario a los dos ordenandos, con la invitación a que lo usen para su alimento y para alimentar al pueblo santo de Dios al que van a servir. Les diré unas palabras que, para cuantos hemos tenido la gracia de escucharlas, se han convertido para siempre en nuestro modo de ser y de vivir y en la recomendación guía de nuestro ministerio:
Recibe el Evangelio de Cristo,
del cual has sido constituido mensajero;
convierte en fe viva lo que lees,
y lo que has hecho fe viva enséñalo,
y cumple aquello que has enseñado.

2.Ésta, la del Evangelio, es la única entrega que vais a recibir. Eso significa que a partir de hoy vuestra vida ha de tener como alimento y como diseño para una perfecta configuración en Cristo lo que encuentra en el Evangelio. Ya no hay nada mejor que podáis desear y buscar que no sea el ir poniendo en vuestra vida la imagen de Cristo diseñada en ese texto, que recoge la buena noticia anunciada por la Palabra hecha carne, que habitó entre nosotros. A partir de hoy, lo que todos esperaremos de vosotros es que lo que hagáis, digáis y sintáis tenga perfume evangélico y, por eso perfume de Cristo; un perfume que alegre vuestra vida y sea la alegría del mundo.

3. Este gesto sacramental ha venido precedido, en la celebración a la que asistimos, por la liturgia de la Palabra que, como no podía ser de otro modo, ha puesto su acento en el servicio. Ha recordado que, la diaconía sacramental que hoy recibís sitúa vuestra vida en el seguimiento de Cristo, al que en el Evangelio le escuchamos decir: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). A partir de ahora, vuestra vida tiene que ser una declaración viva y alegre de que ya sois, como Jesucristo, para servir. “El que quiera servirme que me siga” (Jn 12,26). El servicio lo haréis, no como lo hace el mundo, que con tanta insistencia nos tienta para que nos adaptemos a él y a sus intereses; seréis servidores al estilo de Jesucristo: bebiendo con Él el cáliz de la cruz. No quiero asustaros; pero os digo que no peco de pesimista si os digo que vuestro cáliz lleva el líquido del martirio, unas veces cruento y otras incruento; no obstante, siempre es un líquido que nos estimula y alimenta en la fidelidad radical al Señor, para ser, como Él, cuerpo entregado y sangre de amor derramada en servicio salvador a los hombres. Esa es la razón de vivir de un diácono, el servir a los demás como Cristo. “El que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor” (Mt 20,26).

4. Es por eso que el servicio hay que situarlo hasta las últimas consecuencias en el día a día de nuestra vida. El servicio ha de llevar la actitud y la forma de la humilde cercanía en los dolores, debilidades y necesidades de nuestros hermanos. Ser diácono, ser sacerdote o ser obispo no es mandar; eso que tanto le gusta a la condición humana; es poner la vida a disposición de Cristo y de nuestros hermanos.

5. Como hemos escuchado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, vuestro origen ministerial está en una Iglesia en plena expansión misionera, en una Iglesia más en salida que nunca haya podido estar, la que daba los primeros pasos en los primeros tiempos. En ella, los apóstoles, como ahora nos está sucediendo a nosotros en Jaén veinte siglos después, iban descubriendo el alcance y la exigencia de su misión, siempre guiados por el Espíritu. El kerygma transformaba la vida de muchos y los reunía en la Iglesia, que aún era evangélicamente humilde y pequeña, pero muy auténtica y sin los lastres y pecados con los que ahora se muestra. En ella descubrían la fraternidad los pudientes y los pobres, y lo mucho y lo poco que tenían lo ponían en común; para ellos la caridad era una orientación imprescindible de la vida de fe, como lo era la oración en común, la celebración el día del Señor de la fracción del Pan. Se puede decir que la comunión de la Iglesia se fraguaba en el anuncio del Evangelio, en la celebración gozosa de los misterios y en el ejercicio de la caridad.

6. Fue en la actitud de búsqueda de aquella Iglesia conducida el Espíritu Santo, que siempre quita todos los miedos y anima los procesos de cambio, como nacieron los diáconos para el servicio de las mesas que, según se dice, era habitual en el ministerio apostólico. Los apóstoles buscaron a siete hombres de buena fama, llenos de fe, sabiduría y del Espíritu Santo, del que recibieron sus siete dones por la imposición de manos. Así fue el origen del Sacramento que vais a recibir y que tiene como vocación el servicio a la mesa de los pobres. Por eso, todo lo que hagáis ha de manifestar la luz de este primer y humilde origen y ha de reflejar el sacramento que la Iglesia quiso instituir servir a los pobres, para que los pobres fueran su tesoro, como mostró al mundo el diácono mártir Lorenzo. Por eso, se os encomiende lo que se os encomiende, esta vocación de servicio a los pobres no ha de faltar en vosotros.

7. En la oración de ordenación, que enseguida pronunciaré en el nombre del Señor, se recoge lo que la Iglesia desea para los diáconos. Le pide al Señor que marque vuestra vida con estas virtudes: que resplandezca en vosotros un estilo de vida evangélica, que sintáis en el ejercicio de vuestro ministerio de servicio un amor sincero, que optéis incondicionalmente por la solicitud hacia los pobres y enfermos, que viváis con una pureza sin tacha y que observéis vuestras obligaciones espirituales, que le darán fuerza, valor y sentido a lo que ya para siempre seréis en el seguimiento del Señor. Seréis consagrados para ser un signo vivo de la espiritualidad de servicio de la Iglesia.

8. La caridad, por tanto, ha de ser la dimensión fundamental y prioritaria para el compromiso de los diáconos. Lo es junto a otros servicios que poco a poco se añadieron al de la caridad, como el servicio de la Palabra y el del altar. Como sabéis, ya después de la elección de los diáconos, Esteban se vio obligado a predicar el Evangelio a los helenistas, los hebreros de lengua griega y de esa manera se amplió el campo del diácono a la predicación. Esteban condicionado por las circunstancias, intervino con su palabra para dar testimonio en aquel sector de la población. A partir de entonces el Espíritu hizo ver que el diácono está llamado también al servicio de la Palabra. Es más, fue así como también se manifestó en la Iglesia la universalidad del testimonio cristiano (cf. Benedicto XVI, Audiencia a los diáconos de Roma, 18 de febrero de 2006).

9.Esto me da pie a recordaros que ejerceréis el diaconado en una Iglesia en misión. Nuestra Diócesis de Jaén quiere hacer del anuncio del Evangelio su vocación y su gracia. Juntos haremos una experiencia misionera, a la que todos los miembros del pueblo cristiano estaremos invitados, y con la que daremos pasos hacia una conversión misionera que haga de la nuestra una Iglesia en salida y en estado permanente de misión. En la entrega del Evangelio, os hago un primer envío a la Misión. En el nombre del Señor, os digo a vosotros y a todos que confiéis en el Obispo, que os convirtáis a la comunión en este proyecto de misión, que he recogido con fervor del movimiento pastoral de la Iglesia y del magisterio del Papa Francisco.

10.Tengo plena confianza en que lo que os propongo lo quiere el Espíritu del Señor. Por eso os digo: abrid vuestro corazón a la Misión diocesana. A todos os pido que ajustéis vuestro paso al de la Iglesia diocesana. A los que aún os estáis peguntando para qué sirve todo esto, por el amor de Dios os pido que confiéis en quien está puesto por el Señor para guiar a esta Iglesia; salid de vuestras dudas y de vuestros miedos e incorporaos al dinamismo misionero que el Espíritu Santo está suscitando con muchas manifestaciones en nuestra Diócesis de Jaén.

11. Por último, queridos diáconos, os hago esta última recomendación: ponedle a vuestra vida “el rostro de la santidad”, que es “el rostro más bello de la Iglesia”; y no olvidéis que vuestro camino de santificación es el de las bienaventuranzas. Ellas serán, como dice el Papa Francisco, vuestro “carnet de identidad”, y en vuestro caso también “el de conducir”. Nunca dejéis de llevarlas encima, las necesitáis para vivir en los consejos evangélicos, el de la obediencia, la pobreza y el de la castidad, con un corazón célibe, como acabáis de prometer. La consagración sacramental que vais a recibir le da un especial tono de gracia, pero también de exigencia, a la vivencia de estos consejos evangélicos. Por eso, no rebajéis nunca la obligación de cumplirlos. Como dice el Papa Francisco: “Las Bienaventuranzas de ninguna manera son algo liviano o superficial; al contrario. De hecho, sólo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo” (G et E, 65).

A la Santísima Virgen, patrona de tantos pueblos y ciudades y, en especial, cuando la invocamos como Virgen de la Cabeza, Patrona de la Diócesis, le pido que nos mueva a todos a la pasión por Cristo y a la pasión por el pueblo y haga de nosotros evangelizadores con espíritu.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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"Bajo el manto protector de María, recemos el Rosario por la Iglesia"

02.10.18 | 17:00. Archivado en Amadeo Rodríguez

El rezo del Santo Rosario ha pertenecido a la piedad del pueblo cristiano: lo rezamos individualmente, algunos lo rezan en familia y lo rezan muchas comunidades cristianas, sobre todo cada tarde antes de celebrar la Eucaristía. El Rosario, desde que lo propagó por la vida de la Iglesia Santo Domingo de Guzmán, ha pertenecido a la piedad orante de cristianos cultos y sencillos; a todos nos sitúa ante el misterio de Cristo, contemplado desde los ojos misericordiosos de la Santísima Virgen María.

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Del sueño misionero a la misión diocesana

14.09.18 | 17:00. Archivado en Amadeo Rodríguez

Hace muy pocas fechas, el 31 de agosto, celebré un sencillo encuentro con el personal que trabaja en la Curia diocesana, en el que me invitaron a apagar dos velas, colocadas en una tarta sobre el número quince, que hacía alusión a mis años en el ministerio episcopal, dos de ellos en Jaén. Esta fiesta me sacaba de mi actividad en esos días, que era más bien de reflexión y preparación del curso que está a punto de comenzar. Al llegar de unos días de descanso me he encontrado con mucho material que revisar, que asumir y que asimilar, uno preparado por mí y otros por mis Vicarios, que nos va a ser muy útil en el curso que está comenzando, que todos sabemos y tenemos asumido que va a ser muy especial.

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Con motivo de los nombramientos sacerdotales

09.07.18 | 08:39. Archivado en Amadeo Rodríguez

Carta a todos los cristianos de la Diócesis con motivo de la publicación de algunos nombramientos sacerdotales

Como suele ser habitual en estos últimos días de cada año pastoral, el Obispo suele estar ocupado en darle muchas vueltas a la distribución de los sacerdotes, para una más adecuada y equilibrada acción pastoral en toda nuestra Diócesis. En esta responsabilidad siempre confío en el Espíritu Santo, porque sé que a Él le corresponde mover la barca de la Iglesia; también tengo la referencia de la misión de Jesús, que es quien envía; y, por supuesto, no pierdo de vista la voluntad del Padre, que quiere sacerdotes según su corazón. Así de bien acompañado busco que el servicio ministerial de cada sacerdote se sitúe allí donde más se le necesite y donde más y mejor pueda desarrollar sus capacidades. Por supuesto, en este empeño deseo el bien pastoral de toda la Diócesis, especialmente en lo que se refiere a un mejor y más adecuado desarrollo del Plan de Pastoral Diocesano.

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Carta con motivo de la publicación de nombramientos sacerdotales

07.07.18 | 09:06. Archivado en Amadeo Rodríguez

Como suele ser habitual en estos últimos días de cada año pastoral, el Obispo suele estar ocupado en darle muchas vueltas a la distribución de los sacerdotes, para una más adecuada y equilibrada acción pastoral en toda nuestra Diócesis.

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Sacerdotes con un sueño misionero en su corazón

05.07.18 | 15:43. Archivado en Amadeo Rodríguez

Homilía en la ORDENACIÓN SACERDOTALde Cándido, Jesús y Pepe en la Santa Iglesia Catedral de Jaén, 30 de junio de 2018

Sacerdotes con un sueño misionero en su corazón

1. Tres historias de predilección de Dios

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Santos que llaman a la puerta de los pobres

28.05.18 | 17:10. Archivado en Amadeo Rodríguez

Queridos diocesanos:

1. Quiero comenzar esta carta poniendo de relieve mi afecto y mi gratitud hacia todos los colaboradores en esta misión tan importante de la Iglesia, como es la de la caridad y la acción social. En los dos años que llevo entre vosotros sólo he recogido satisfacciones por el buen hacer y el compromiso en favor de los más pobres, débiles y necesitados de nuestra sociedad giennense.

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Los monasterios de contemplativas, corazón orante de nuestra Diócesis

22.05.18 | 09:10. Archivado en Amadeo Rodríguez

Queridos diocesanos:

Se puede muy bien decir que solamente en la Fiesta de la Santísima Trinidad se podía celebrar una Jornada tan significativa para la Iglesia, la de la vida contemplativa, conocida como Pro Orantibus. Las contemplativas, sin dejar de estar en el mundo, viven metidas de lleno en el corazón de la Trinidad, descubriendo y contemplando a Dios, para conocerle, amarle y servirle mejor y para conocerse a ellas mismas y al mundo.

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Cada sacerdote es una promesa de Dios a su pueblo

07.05.18 | 18:34. Archivado en Amadeo Rodríguez

Queridos hermanos sacerdotes: 1. A lo largo de este año pastoral, nuestro presbiterio, en su formación permanente, ha ido ajustado su vida con el corazón de Dios, para permitirle que pueda cumplir la promesa hecha a su pueblo: “Os daré pastores según mi corazón (Jer 3,15). Pues bien, para aproximarnos a lo que Dios quiere de nosotros, nos vendría muy bien seguir el consejo de San Juan de Ávila, que nos dice qué hacer con nuestro corazón para que Dios pueda intervenir en él y unirlo con el suyo: Ábrele el corazón, y abrirásle el tesoro con que más se huelga. Ya abrió Dios sus entrañas y su corazón. Por aquel agujero del costado puedes ver su corazón y el amor que tiene. Ábrele el tuyo. Sobre todo, metámonos, y no para luego salir, más para morar, en las llagas de Cristo, y principalmente en su costado, que allí en su corazón, partido para nos, cabrá el nuestro y se calentará con la grandeza del amor suyo”.

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Tiempo de Gloria, Tiempo de María

19.04.18 | 19:27. Archivado en Amadeo Rodríguez

Considero un gran detalle por parte de las Hermandades y Cofradías que custodian las imágenes de las devociones que se celebran en los días de gloria, que se me pida un mensaje que recoja en sentido que el Obispo, como maestro de la fe en la Diócesis, le da a la celebración del tiempo de Pascua; de un modo especial me lo piden las devociones que tienen como protagonista a la Santísima Virgen, celebrada en estos días como Madre del Resucitado.

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Miércoles, 23 de enero

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