Religión Digital

Un mes para construir caminos de paz y encuentro

27.07.17 | 16:00. Archivado en Carlos Osoro

Es una gracia de Dios poder hacernos peregrinos en este mes de agosto. No se trata de andar, porque muchos ni podéis salir de vuestras casas por enfermedad o porque no tenéis los medios para hacerlo. Se trata de hacernos todos peregrinos existencialmente. Hagamos una peregrinación, estemos donde estemos, en este mes de agosto que vamos a comenzar. ¿Para qué? Para construir caminos de paz y encuentro: en las familias reunidas, en las familias visitadas, en las familias que atraviesan dificultades, en las relaciones con todos los que nos encontremos; en vislumbrar modos de convivir entre los hombres buscando luz más allá de nosotros mismos y siendo creativos para eliminar todas las tentaciones de replegarnos y no abrirnos a los que encontremos en el camino, o de responder al odio con el odio y no con amor, a la violencia con la violencia de palabra o con obras y no con la misericordia, al egoísmo con egoísmo y no con generosidad. Hay que establecer modos, maneras y momentos de diálogos sinceros, de relaciones fraternas; tiene que ser una prioridad.

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Entrar en el dinamismo de la acogida y del encuentro

20.07.17 | 10:24. Archivado en Carlos Osoro

Ha llegado este tiempo de verano y quiero dirigirme a todos los cristianos y hombres de buena voluntad. Son muchas las personas que en este tiempo salen de Madrid, pero también otras muchas llegan a visitar nuestra ciudad de otros lugares del mundo; sois muchos los madrileños que, viviendo aquí, os trasladáis a otro sitio, ya sea para pasar unos días en el lugar de origen o en otro lugar donde con vuestro esfuerzo habéis conseguido una casa de vacaciones; otros muchos os quedáis en el mismo lugar de siempre pero viviendo este tiempo con unas connotaciones especiales. Los cristianos que caminamos en Madrid tenemos una nueva oportunidad de acoger y de anunciar a Jesucristo, de hacerlo creíble. Muchos jóvenes y niños estáis en campamentos, realizando el camino de Santiago, ayudando en tareas que dignifican la vida de los demás, y aportáis lo mejor de vosotros mismos. Gracias por esta entrega que os hace crecer como personas y posibilitar el crecimiento de los demás llevando el amor de Jesucristo.

¿Cómo es el dinamismo de la acogida, del encuentro?
En estos ámbitos nuevos en los que desarrollamos nuestra vida, tenemos la posibilidad de encontrar la originalidad que tiene esa nueva manera de vivir que nos ofrece Jesucristo. ¿Por qué no hacemos la experiencia? Un hombre excepcional como san Pablo lo hizo en el camino de Damasco. Sin ningún miedo se dejó interpelar por Jesucristo, que le salió al camino. Con aquella luz que lo cegó, vio que se le ofrecían otras posibilidades para hacer el camino de su vida. Y él las aceptó, porque descubrió la vida con un sentido diferente y más hondo. ¿Por qué nosotros no podemos ser aquellos que reciben sin miedos la luz que viene de Jesucristo? Ciertamente la experiencia enseña que, quien se deja iluminar por esa luz, tiene una manera nueva de estar en la vida; ahí tenemos a la pléyade de testigos de la fe, muchos de los cuales han caminado con nosotros.

Permitidme que os diga a los jóvenes, a las familias cristianas, precisamente en este tiempo, que os dejéis iluminar por esa luz. La familia tiene una capacidad original y única de transformación de la sociedad. Dejad que la luz de Jesucristo entre en vuestras vidas: en la de los esposos y en la de los hijos. ¡Qué diferencia más abismal de perspectivas! En verano vais a estar más tiempo juntos; las relaciones se van a hacer más intensas y pueden ser más profundas, ya que tenéis más tiempo para vivir desde la hondura de lo que sois. Todas las familias cristianas tenéis una oportunidad de vivir la gracia de lo que es la familia cristiana. Vivid la comunión interpersonal de amor y de vida. En este momento de la historia, cuando hemos comenzado una época nueva, necesitamos más que nunca que pongáis el acento en el amor interpersonal auténtico, un amor fiel, único, exclusivo, totalizante y para toda la vida. Descubrid la grandeza del mismo. Sed una comunidad abierta con proyección social y eclesial, positiva y solidaria. Orientad así vuestra acción de esposos y la educación de vuestros hijos mediante la transmisión de los auténticos valores. Vosotros, los jóvenes, lanzaos a vivir con la fuerza del amor de Cristo que os hace mirar siempre hacia adelante y siempre a los demás. Creedme que la fe, la esperanza y el amor de Cristo contribuyen a la transformación y santificación del mundo desde dentro a modo de fermento. Podemos y debemos ser fermento.

Este verano, estoy seguro de que el Señor nos ofrece la posibilidad de vivir nuevas realidades que enriquecen nuestra existencia. Suscitemos el dinamismo de la acogida y del encuentro:

1. Seamos capaces de suscitar un nuevo dinamismo que mueva la historia: la acogida y el encuentro. Seamos capaces de suscitar un nuevo dinamismo en la vida y en las vidas de los que nos rodean, que nace de la acogida y del encuentro. Ese dinamismo confiere la tensión de la búsqueda permanente, que nos hace más humanos. Quien busca, encuentra. El dinamismo de la acogida y del encuentro es que el nos enseña Jesucristo con su vida. Nadie se sintió al lado del Señor extraño, indiferente, pasando de todo. Nunca el Señor se puso en contra del otro, sino que su acogida suscitaba situarnos ante nosotros mismos y a favor del otro. A este respecto, recuerdo el encuentro de Jesús con Zaqueo. La acogida del Señor de su persona y de toda su familia suscitó en Zaqueo la necesidad de situarse ante sí mismo y de descubrir que tenía que hacer un cambio de vida. Por otra parte, le llevó también a situar la vida a favor siempre de los otros (cfr. Lc 19, 1-10). En verano tenemos la posibilidad de realizar y suscitar más acogida y encuentro: más tiempo en la familia, más tiempo con los amigos, más posibilidades de conocer nuevas personas... Hagamos vida lo que aquí, en Madrid, siempre se dio por parte de quienes fueron construyendo esta comunidad: lugar de acogida y de encuentro, nunca lugar de aparcamiento, siempre lugar de distensión y de formular la vida desde el encuentro. Acojo al otro para que se dé al otro; no lo acojo para mí, lo acojo para sí. Hagamos de nuestras vidas escuela de proximidad, semillero de fraternidad, escuela de solidaridad.

2. Seamos capaces de potenciar la acogida inteligente en nuestra vida: estamos en el mundo para hacer lo mismo que el Señor hace con nosotros, cuando lo dejamos entrar en nuestra vida. En esa entrada nos abre la mente, nos entrega una visión nueva, nos da vista, nos agranda y desatasca el corazón. A la larga todo esto ayuda a vivir en verdad o, como decía un santo, a hacerse verdadero, que es lo mismo que aprender a vivir y tener un criterio de verdad que no es el del ilustrado que responde fríamente a las cuestiones que le preguntan con sus palabras y razones y por eso son respuestas frías, sino que nos hace entrar a la verdad por el amor. A este respecto, recuerdo el texto del ciego de Jericó que, sentado junto al camino pedía limosna y sintió el paso y el amor del Señor a quien gritó con fuerza: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». El Señor lo acoge inteligentemente, sale a su encuentro y le dice, «¿Qué quieres que te haga?». La respuesta del ciego fue contundente: «Rabbuni, que recobre la vista» (cf. Mc 10 46-52). Realmente la acogida que hace el ciego del Señor, le hace ver con una profundidad especial y única, le hace entrar en la verdad regalándole su mismo amor y haciéndole vivir de él. Precisamente por eso, el pueblo, al verlo, alabó a Dios. Un nuevo verano para hacer lo mismo que el Señor y permitir que en la vida de otros suceda la experiencia del ciego: que otros vean lo que realmente hay que ver, que tengan entrada en la verdad por el amor que el Señor hace caer en sus vidas.

3. Seamos capaces de dejarnos acoger por Cristo: nadie se hace grande sin la apertura a quien es realmente Grande, a quien es Camino, Verdad y Vida. La historia nos enseña que la referencia a quien es Roca que sostiene, da seguridad, hace afrontar todo desde unas dimensiones absolutamente nuevas, y nos ha sido revelado por Jesucristo. Os aseguro que nunca encontré modos de acoger y de encontrarnos los hombres como los que engendra el haber acogido en la vida a Jesucristo. No acoger a Jesucristo introduce al ser humano en un avasallamiento y su existencia se empobrece, se rompe y rompe, se altera su identidad y expulsa la posibilidad de tener un desarrollo de la vida en todas las dimensiones de la misma. Es cierto que la apertura a Jesucristo produce la conversión que es imprescindible para transformar nuestra vida y darle la identidad verdadera. Dejémonos acoger y encontrar por Jesucristo; seamos agradecidos de ser acogidos por Jesucristo, que no tiene inconveniente en enseñarnos a querer, a saber más, a poder mucho más, a esperar siempre y a orar o establecer un diálogo permanentemente con Él.

Con el deseo de que viváis un verano diferente porque entráis en el dinamismo de la acogida y del encuentro, con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Card. Osoro

Arzobispo de Madrid


Nunca aire acondicionado: siempre como el viento y el fuego

12.07.17 | 19:49. Archivado en Carlos Osoro

Cuando se dan tantos atosigamientos en la existencia diaria del hombre, qué bien viene escuchar en vacaciones estas palabras del apóstol san Pablo: «Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo» (1ª Cor 1, 4-6). Escúchalas, vive de ellas, sé valiente, entra y déjate quemar por el amor y la gracia de Dios. Sabes muy bien que por la gracia hemos sido enriquecidos con la vida de Cristo, que nos hace vivir en esperanza, con entrañas de misericordia y como constructores de la paz entre los hombres.

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Conversación, silencio y oración

05.07.17 | 19:24. Archivado en Carlos Osoro

Un verano más, quiero entrar en diálogo con todos vosotros e invitaros a abrir el corazón, a que aprovechéis este tiempo para que, en familia, con amigos y con quienes os encontréis en el camino, cuando lo veáis oportuno, entréis en conversación, viváis el silencio que siempre enriquece y habléis con Dios o, mejor, dejéis que Dios os hable. Os aseguro que este tiempo de distensión es una muestra más de que la gracia y la paz de Jesucristo están siempre en vuestra vida: acompaña vuestra existencia y os quiere hacer imagen viva de su amor para todos los que comparten el día a día con vosotros.

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Mira y cuida la creación

29.06.17 | 16:12. Archivado en Carlos Osoro

¡Cuida de la tierra y de todo lo que en ella existe! Hemos comenzado el verano y con él, muchos de vosotros, las vacaciones. Lo viviréis de formas diferentes: unos volviendo a vuestros pueblos de origen; otros, visitando lugares diferentes de España y el mundo; otros, por edad, enfermedad o por no tener posibilidades económicas, os quedaréis en Madrid. Muchos niños y jóvenes de nuestras parroquias, colegios u otras instituciones saldréis a pasar unos días disfrutando de la naturaleza. A todos os invito a disfrutar, contemplar y cuidar de nuestra casa común, que es esta tierra en la que habitamos. Es un tiempo para verificar cómo, sin darnos cuenta, nos han introducido en la vorágine de las compras y de los gastos, metiendo en nuestra vida un mecanismo consumista compulsivo. El Señor nos ofrece un tiempo para tomar conciencia de esta realidad y para salir de ella apostando por otro estilo de vida que tiene estos contenidos: reverencia a la vida; desarrollar la capacidad de salir hacia el otro; reconocerlo en su propio valor, y ver que tenemos que cuidar esta tierra para que sea habitable para los demás.

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El Sagrado Corazón y la cultura del encuentro

21.06.17 | 17:18. Archivado en Carlos Osoro

Estamos en el mes del Sagrado Corazón y quiero acercar a vuestras vidas el significado profundo de esta devoción y esta realidad, para ser constructores de la cultura del encuentro. En los momentos más importantes de su vida pública, precisamente para favorecer y evaluar la comunión entre sus discípulos, Jesús los llamaba a un lugar aparte para hablarles al corazón desde su Corazón. Ahora, el Señor quiere hablarnos al corazón, desea decirnos en la intimidad lo que es indispensable para alimentar nuestra vida. Cuando tenemos el Corazón de Cristo vemos claramente que es en la comunión con el Padre y con su Hijo muerto y resucitado, en la comunión en el Espíritu Santo, es decir, en el misterio de la Trinidad, donde encontramos la fuente, el modelo y la meta del misterio de la Iglesia. Y donde encontramos los fundamentos para construir la cultura del encuentro.

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Todos a la misión

09.06.17 | 11:52. Archivado en Carlos Osoro

Para entender bien el origen de la Iglesia, caigamos siempre en la cuenta de que lo toma de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el designio del Padre. La Iglesia es misionera por naturaleza. Por eso, os hago esta pregunta que tiene una respuesta fácil en su mismo origen: después de Pentecostés ¿qué? Todos a la misión. Aquí está la gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo: que Jesucristo, el Hijo de Dios que se hizo hombre, la Palabra de Vida, ha venido al mundo para hacernos partícipes de la naturaleza divina. Lo explica muy bien el apóstol san Pedro cuando nos dice: «Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia, con las cuales se nos han concedido las preciosas y sublimes promesas, para que, por medio de ellas, seáis partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que reina en el mundo por la ambición; en vista de ello, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor» (2 Pe 1, 3-7).

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Ven, Espíritu Santo. Con él la Iglesia inicia su misión

31.05.17 | 17:47. Archivado en Carlos Osoro

Siempre es un gozo contemplar cómo el Espíritu Santo constituye un regalo de Dios a la Iglesia. Es su alma, es la savia que recorre todo el Cuerpo de la Iglesia y que le hace experimentar que su vida debe ser la que Jesús le dio, cuando antes de subir a los cielos les prometió a los primeros discípulos que les daría el Espíritu Santo, y que debían salir al mundo y dirigirse a todos los hombres para anunciarles la Buena Noticia de la salvación, que es el mismo Jesucristo. Resuenan las palabras de Jesús: «Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo» (cfr. 1, 1-11). El Señor, enviando el Espíritu Santo, comunica dones espirituales a quien lo acoge. La Iglesia ha enumerado siempre siete. Es número que significa plenitud y totalidad: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

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Los medios caminan, edifican y confiesan

24.05.17 | 18:01. Archivado en Carlos Osoro

Este domingo celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que el Papa Francisco ha convocado este año con el lema Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos. Creo que hay una maestra con el arte verdadero de la comunicación. Ella sabe dónde está el manantial de la esperanza y la confianza. Permitidme hablaros de la singularidad de esta artista que es la Virgen María.

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¡Tenemos Madre! Nos enseña a vivir con esperanza y a construir la paz

17.05.17 | 16:31. Archivado en Carlos Osoro

Agradezco a Nuestro Señor que me haya permitido vivir unas horas en el santuario de Fátima, muy unido a la Virgen María y expresando la comunión con el Papa Francisco, que llegó como peregrino de la paz y de la esperanza. Han sido unas horas muy especiales.

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Fátima, «escuela de María» para ser testigos del Señor

10.05.17 | 19:27. Archivado en Carlos Osoro

El Papa Francisco va como peregrino al santuario mariano de Fátima. Y allí canonizará a Jacinta y Francisco, dos de los tres pastorcillos que atestiguaron haber visto a la Virgen María en 1917. Me vienen a la memoria las palabras que san Juan Pablo II pronunció en el encuentro con los jóvenes en Cuatro Vientos en Madrid: «Queridos jóvenes, os invito a formar parte de la escuela de la Virgen María. Ella es modelo insuperable de contemplación y ejemplo admirable de interioridad fecunda, gozosa y enriquecedora». Para los jóvenes de todos los lugares del mundo, ¡qué bien sonaban estas palabras y qué bien eran acogidas en su corazón! Todos fijábamos nuestra mente en algún lugar de nuestras geografías donde tenemos un santuario y una imagen que es entrañable para nosotros. En nuestra tierra, con sus distintas advocaciones, María puso su escuela.

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«El único extremismo permitido es la caridad»

03.05.17 | 16:35. Archivado en Carlos Osoro

Durante su visita a Egipto –donde vivieron patriarcas y profetas, donde Dios hizo resonar su voz y la Sagrada Familia encontró refugio y hospitalidad ante las amenazas del rey Herodes–, el Papa Francisco ha hablado en nombre de Cristo, se ha acercado a la pequeña comunidad de católicos, ha vivido una vez más esa dimensión ecuménica con los cristianos coptos ortodoxos y ha mostrado la urgencia y necesidad de vivir la dimensión interreligiosa con los musulmanes. Es todo un camino que nos propone el Sucesor de Pedro, actualizando lo que tan bellamente nos dice el Concilio Vaticano II, tanto en las constituciones como en los decretos de ecumenismo y de relaciones con otras religiones.

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Viernes, 28 de julio

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