Religión Digital

En la Cuaresma cambia de moneda

15.02.18 | 17:51. Archivado en Carlos Osoro

Hemos iniciado la Cuaresma, un tiempo que siempre se presenta ante nosotros como un periodo para enfrentarnos a la volatilidad, fragmentación y polarización con unas armas que Jesucristo Nuestro Señor nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. Con ellas, Jesucristo quiere entrar en nuestras vidas no a la fuerza, sino mirándonos a nosotros mismos, a nuestro interior, pero sin dejar de mirar a los demás; de lo que se trata es de que cada día descubramos más lo que Jesús nos dice que es esencial: «Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos».

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Abre el corazón de los jóvenes a Cristo

08.02.18 | 12:19. Archivado en Carlos Osoro

El viernes pasado, en la oración que todos los meses tengo en la catedral con vosotros, los jóvenes, me impactó mucho vuestra participación. En un silencio lleno de contenido: dejabais entrar a Jesús en vuestras vidas, abríais vuestra vida y vuestro corazón y lo dejabais entrar en él, permitiendo que la Palabra de Dios inundase vuestra vida.

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Señor, ¿dónde quieres que te preparemos la mesa?

31.01.18 | 17:58. Archivado en Carlos Osoro

El 2 de febrero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Con este motivo, quiero acercarme con todo mi corazón a quienes vivís esta consagración al servicio de la Iglesia y de todos los hombres, y también a todos aquellos miembros de la Iglesia que sentís que el Señor os está llamando a vivir esta vida, que es el compromiso por hacer una «presencia de Cristo en el mundo», como la vida de Jesús, desde su obediencia y entrega radical al Padre. ¡Qué parábola más bella hacéis con vuestra vida de Dios con nosotros! Gracias de corazón en nombre de toda la Iglesia y de todos los hombres por vuestra entrega concreta como consagrados, en todas las latitudes de la tierra, para regalar el amor del Señor –con quien vosotros y vosotras os habéis encontrado– y convertiros así en signo elocuente de presencia del Reino de Dios para el mundo de hoy.

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Siempre mostrando la cercanía de Dios a los hombres

25.01.18 | 09:46. Archivado en Carlos Osoro

Acabamos de celebrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos con la convicción absoluta de que solamente el Señor tiene fuerza para reunirnos y unirnos a todos. Por eso el lema de este año ha sido Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder (Ex 15, 16). El Señor quiere que estemos unidos, ya que así haremos creíble a quien anunciamos que es el mismo Jesucristo. Hemos de mostrar la cercanía de Dios a los hombres manifestada y revelada por Jesucristo. La evangelización, el anuncio de Cristo, nos está pidiendo la unidad. Os invito a vivir mostrando la cercanía de Dios al hombre.

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Mendigos de amor y siempre regalando amor

19.01.18 | 18:50. Archivado en Carlos Osoro

El tema que más tinta ha gastado a través de la historia de la humanidad ha sido el amor. Hombres de todos los tiempos han hecho muchos esfuerzos por cantarlo, escribirlo, pintarlo, esculpirlo, desarrollar su proceso desde diversos ámbitos de la ciencia, etc. Pero todos los esfuerzos por cantar su belleza, con talento muy desigual, no han conseguido grandes resultados.

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El emigrante y el refugiado que vive con nosotros será uno más entre nosotros

11.01.18 | 10:14. Archivado en Carlos Osoro

Con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de este domingo, quiero acercarme a los cristianos y a los hombres de buena voluntad para recordaros unas páginas bíblicas que no podemos plegar y que tenemos que vivir cuando hablamos de ellos: «Si un emigrante reside con vosotros en vuestro país, no lo oprimiréis. El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como el indígena: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto. Yo soy el Señor vuestro Dios» (Lv 19, 33-34). Por otra parte, tenemos en la vida misma de Jesús la muestra de cómo trata a todos los hombres y qué es lo que desea de sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. [...] Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (cfr. Jn 15, 9-15).

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Llamados a trabajar en favor de la paz

03.01.18 | 19:11. Archivado en Carlos Osoro

El Santo Padre, Papa Francisco, nos ha regalado un bello y claro mensaje en la celebración de la 50 Jornada Mundial de la Paz. A todos los pueblos y naciones del mundo, a los jefes de Estado y de Gobierno, a las comunidades religiosas y a todos los sectores de la sociedad, nos llama a hacer vida lo que en la exhortación apostólica Evangelii gaudium nos dice con tanta claridad: ¡Cuántos conflictos hay en el mundo! ¡Cuántos choques, antagonismos, divisiones! ¿Siempre ha de ser así? Con el Papa Francisco hemos de responder que no. El conflicto se puede transformar en un eslabón de un nuevo proceso, «se hace posible desarrollar la comunión en las diferencias». Pero para ello son necesarios hombres y mujeres que estén dispuestos a ir mucho más allá de esa superficie conflictiva, capaces de mirar a los demás en la dignidad profunda que tenemos todos los seres humanos. Y ello no es apostar por el sincretismo, tampoco por la absorción de unos en los otros. Hay que apostar por resolver los conflictos en un plano superior que es capaz de conservar las virtualidades de los polos que están en conflicto. Para ello urge que postulemos un principio: «que la unidad es superior al conflicto» y, en definitiva, que la solidaridad debe ser el modo de construir la historia, donde conflictos, tensiones y opuestos alcanzan esa unidad pluriforme que engendra nueva vida (cfr. EG 228).

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La revolución que nos empuja a amar

29.12.17 | 11:42. Archivado en Carlos Osoro

Acabamos de celebrar la Navidad y vamos a comenzar un nuevo año. El nacimiento de Jesucristo nos invita a que nos dejémonos envolver por esa fuerza de amor que viene de Dios que se ha hecho presente entre nosotros, que ha tomado rostro, que ha caminado entre nosotros, que nos salva y nos devuelve la dignidad a los hombres. Su amor nos empuja a amar: seamos conscientes de que somos hijos de Dios y, por ello, hermanos de todos los hombres. Vivir así significa tener la dignidad del Señor, de hijo de Dios. Una dignidad que crece y se desarrolla en la medida que nos vamos encontrando más y más con Él: salvados por el Amor, salvamos y vivimos de su amor. No vendría mal que hiciésemos esta oración para comenzar el año nuevo: Señor, yo creo que tu amor libera, salva y devuelve la dignidad a los hombres; tu amor nos da esperanza y capacidad para vivir como hermanos que se conocen y se ayudan, que tiran las armas que destruyen la vida y la convivencia. Creo, Señor, que solamente tu amor puede dar y alcanzar la verdadera dignidad, pues para ti todos los humanos somos iguales y quieres que salgamos al mundo cantando el mismo himno con el que tú iniciaste tu presencia en esta tierra. «Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor».

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oy tu madre, me llamo María y quiero enseñarte lo más importante

21.12.17 | 10:06. Archivado en Carlos Osoro

En vísperas de Navidad y en este tiempo de Adviento, que con intensidad estamos viviendo y nos regala esperanza, os invito a contemplar una vez más a la Santísima Virgen María, protagonista singular de los acontecimientos de estos días. ¡Qué necesidad tiene esta humanidad de hacer hueco a Jesús! El tiempo nos urge y no tenemos derecho a quedarnos ensimismados en nosotros mismos, es decir, no podemos estar simplemente pensando: ¡cuánto me quiero! Tenemos que salir a contar que hace más de 2000 años una mujer excepcional, única e irrepetible dijo a Dios con todas las consecuencias sí. Un sí total. No guardó nada para Ella misma. Cuando tanta gente está esperando, ¿nos vamos a quedar nosotros sin hablar de esta mujer de la que Dios se vale para tomar rostro humano y hacerse cercano a todos los hombres? ¿No vamos a agradecer a esta mujer la esperanza que entregó a todos los hombres de todos los tiempos?

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Los demás siempre son un camino, no un obstáculo

13.12.17 | 18:42. Archivado en Carlos Osoro

En infinidad de ocasiones he dado vueltas a estas palabras del salmo 85 (84): «Voy a escuchar lo que dice el Señor: “Dios anuncia la paz” [...] y la gloria habitará en nuestra tierra». Siempre me hacen pensar que la paz verdadera se realiza cuando, como sigue diciendo el salmo, «la misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan». Nuestro Señor Jesucristo nos ha revelado en su persona que el gran deseo de Dios ha sido brindar su misericordia y este deseo es, a su vez, tarea para la Iglesia. El Adviento nos insta a descubrir que ha llegado el tiempo de volver a lo esencial y hacernos cargo de las debilidades y de las dificultades que la humanidad tiene para hacer vibrar el corazón de los hombres. Solamente lo puede hacer Dios mismo, haciéndose presente en este mundo en nuestra carne, haciéndose uno de nosotros sin dejar de ser Dios y mostrando su misericordia, su amor, con palabras del profeta Isaías: «Aquí está vuestro Dios, mirad, el Señor Dios llega con poder y su brazo manda».

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Bendecidos, gratificados e iluminados

06.12.17 | 19:58. Archivado en Carlos Osoro

Nos afectan los grandes cambios que experimentamos, pero al mismo tiempo estamos recibiendo dones inapreciables que nos ayudan a mirarnos y a mirar todo lo que está a nuestro alrededor como discípulos misioneros de Jesucristo. Al vernos así sentimos el gozo de la bendición, de la gratitud y de la luz que se nos da para acogerla y entregarla en esta tierra que tiene necesidad de una luz superior a la que los hombres podemos dar.

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Adviento, o el anhelo de un mundo mejor

29.11.17 | 20:28. Archivado en Carlos Osoro

Este domingo comenzamos el tiempo de Adviento y deseo acercarme a vosotros para recordaros la importancia de estar dispuestos a acoger a quien es el único que hace posible un mundo mejor. La llegada de Dios a esta historia por la Encarnación en María es singular, pues nos ayuda a entender que no solamente existe la última venida al final de los tiempos: Él desea venir siempre a través de nosotros. Hoy sigue llamando a la puerta de nuestro corazón y nos hace las mismas preguntas que hizo a su Santísima Madre, figura privilegiada del Adviento: ¿estás dispuesto a darme tu tiempo, tu carne, tu vida, tu amor, lo que eres y sabes, es decir, tu vida entera? El Señor quiere entrar en la historia humana a través de nosotros. Esto es lo que os invito a vivir, a aprender de nuevo en el tiempo de Adviento.

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Lunes, 19 de febrero

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