El 15 de septiembre de 1979, memoria de la Virgen de los Dolores, patrona de la aldea de Sabana Grande, La Grita, Táchira, tomaba posesión del arzobispado de Mérida, Mons. Miguel Antonio Salas. Venía de 18 años como Obispo en los llanos Guariqueños. Diez años atrás había rechazado el mismo encargo pastoral porque estimó que las condiciones que le imponían no le permitirían hacer una buena labor.
En 12 años de entrega total y generosa con la sencillez y austeridad que caracterizó su vida, reanimó la vida pastoral de Mérida. Visitó todas las Parroquias hasta los últimos caseríos, creó varias en la zona Panamericana, abrió de nuevo el Seminario menor y mayor, trajo de nuevo a los Padres Eudistas.
Se acercó a la Universidad y al mundo del pensamiento a través de sus colaboradores creó la parroquia universitaria. Logró la histórica visita de Juan Pablo II a la ciudad de los caballeros; fundó la Televisora Andina de Mérida, pionera de la televisión comercial regional y el Centro de Estudios Teológicos Juan Pablo II; redimensionó el Archivo y el Museo Arquidiocesano, e hizo del Palacio Arzobispal la casa de todos.
Quienes tuvimos la dicha de trabajar a su lado, damos gracias a Dios por la siembra invalorable que hizo en una docena de años. Todo ello estuvo aderezado por su testimonio personal, su valentía en la denuncia, y el ser, por sobre todo, un hombre de Dios, de oración y de confianza en Dios. Su herencia sigue dando abundantes frutos en sus muchos discípulos que se encomiendan a su intercesión.¡Gracias, Mon. Salas!
Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo, arzobispo de Mérida (Venezuela)
Sábado, 18 de febrero
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