Religión Digital

Salvémonos con el planeta

17.09.09 | 14:29. Archivado en Pedro Casaldáliga
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20 años atrás trataban de ecología unas pocas personas, tachadas incluso de bucólicas o de derrotistas. No era un tema serio ni para la política, ni para la educación, ni para la religión. Se podía venerar a Francisco de Asís como el santo de las flores y los pájaros, pero sin mayor compromiso. Ahora, y quién sabe si ya muy tarde, el mundo entero se está sensibilizando, aturdido por las noticias y las imágenes de cataclismos actuales y de previsiones pesimistas que llenan nuestros telediarios. Y ya son muchos los congresos y los programas que ventilan como un tema vital la ecología, desnudando las causas y urgiendo propuestas concretas acerca del medio ambiente. Hasta los niños saben ahora de ecología...

El tema es nuevo, pues, y desesperadamente urgente. Acabamos de descubrir la Tierra, nuestro Planeta, como la casa común, la única que tenemos, y estamos descubriendo que somos una unidad indisoluble de relaciones y de futuro.

Frente a los gastos astronómicos en los espacios siderales, frente al asesino negocio del armamentismo, frente al consumismo y lujo de una privilegiada parcela de la Humanidad, ahora vamos sabiendo que el desafío es cuidar de este Planeta. La última gran crisis, hija del capitalismo neoliberal, embrutecido en la usura y en el despilfarro, que ha ignorado cínicamente tanto el sufrimiento de los pobres como las limitaciones reales de la Tierra, nos está ayudando a abrir los ojos y esperamos que también el corazón.

Leonardo Boff define ‘El grito de la Tierra’ como ‘el grito de los pobres’ y James Lovelock nos avisa acerca de ‘La venganza de la Tierra, la teoría de Gaia y el futuro de la Humanidad’.

"Durante miles de años, dice Lovelock, la Humanidad ha explotado la Tierra sin tener en cuenta las consecuencias. Ahora que el calentamiento global y el cambio climático son evidentes para cualquier observador imparcial, la Tierra comienza a vengarse".

Estamos tratando la Tierra como un asunto apenas económico y le exigimos a la Tierra muchos deberes e ignoramos los derechos de la Tierra.

Ciertos especialistas y ciertas instituciones internacionales nos han ido mintiendo. La mano invisible del mercado no resolvía el desastre mundial. Cuanto más libre era el comercio, más real era el hambre.

Según la FAO, en 2007 había 860 millones de hambrientos; en enero de 2009 ciento nueve millones más.

La mitad de la población africana subsahariana, por citar un ejemplo de esa África crucificada, malvive en extrema pobreza. La letanía de violencia y desgracias provocadas es interminable.

·En el Congo hay 30.000 niños soldados dispuestos a matar y a morir a cambio de comida;

·17% de la floresta amazónica fue destruida en cinco años, entre 2000 y 2005;

·el gasto de Latinoamérica y el Caribe en defensa creció un 91% entre 2003 y 2008;

·una decena de empresas multinacionales controlan el mercado de semillas en todo el mundo.

Los Objetivos del Milenio se han evaporado en la retórica. En sus reuniones elitistas, los países más ricos han dicho cobardemente que no pueden hacer más para revertir el cuadro.

Es tradición de nuestra Agenda abordar cada año un tema mayor, de actualidad caliente. No podíamos, lógicamente, dejar de lado este tema volcánico. El tema es amplio y complejo. ¿Somos nosotros o es el planeta quien está en crisis mortal?

Barajamos tres títulos para esta Agenda 2010 que apuntan posibles enfoques. ‘Salvar el Planeta", "¿Salvaremos el Planeta?", "Salvémonos con el Planeta". Optamos por el último título, porque técnicos y profetas nos vienen recordando que nosotros somos el Planeta también; somos Gaia, estamos despertando para una visión más holística, más integral; estamos descubriendo, finalmente, que el Planeta Tierra es también el Planeta Agua.

Un reciente libro infantil se titula precisamente "Ayudo a mi Planeta". La salvación del Planeta es nuestra salvación, y no faltan especialistas que afirmen que el Planeta se salvará siguiendo el curso del Universo y, mientras tanto, la vida humana y todas las vidas del Planeta serán un sombrío pasado.

La Agenda no quiere ser pesimista, no puede serlo. Quiere ser realista, comprometerse con la realidad y abrazar vitalmente las causas que promueven una ecología esperanzada y esperanzadora.

Esa ecología profunda, integral, debe incluir todos los aspectos de nuestra vida personal, familiar, social, política, cultural, religiosa... Y todas las instituciones políticas y sociales, a nivel local, nacional e internacional, han de hacer programa suyo fundamental "la salvación del Planeta".

Se impone una globalización de signo positivo, trabajando por la mundialización de la ecología. Rechazando y superando la actual democracia de baja intensidad, urge implantar una democracia de intensidad máxima y, más explícitamente, una "biocracia cósmica".

Urge crear, estimular, potenciar en todas las religiones y en todos los humanismos una espiritualidad "profunda y total" de signo positivo, de actitud profética en la liberación de todo tipo de esclavitud; viviendo y militando por una nueva valoración de toda vida, de la materia, del cuerpo, del eros.

El ecofeminismo sale al encuentro de un desafío fundamental, Gaia es femenina.

Se impone una nueva relación con la naturaleza, naturalizándonos como naturaleza que somos, y humanizando la naturaleza en la que vivimos y de la que dependemos. Yo soy yo, diría el filósofo, y la naturaleza que me circunda.

Lo mejor que tiene la Tierra es la Humanidad, a pesar de todas las locuras que hemos cometido y seguimos cometiendo, verdaderos genocidios y verdaderos suicidios colectivos.

Propiciando ese cambio radical que se postula y proclamando que es posible otra ecología en otra sociedad humana, hacemos nuestros estos dos puntos del Manifiesto de la Ecología Profunda:

·"El cambio ideológico consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida -de vivir en situaciones de valor intrínsecas- más que en tratar sin cesar de conseguir un nivel de vida más elevado. Tendrá que producirse una toma de conciencia profunda de la diferencia que hay entre crecimiento material y el crecimiento personal independiente de la acumulación de bienes tangibles".

·"Quienes suscriben los puntos que se enuncian en el Manifiesto, tienen la obligación directa o indirecta de obrar para que se produzcan estos cambios, necesarios para la supervivencia de todas las especies del Planeta", incluyendo "la santa y pecadora" especie humana.

Militantes e intelectuales comprometidos con las grandes causas están preparando una Declaración Universal del Bien Común Planetario que se expresa a través de cuatro pactos:

1) El Pacto ecológico natural, responsable de proteger la Tierra.

2) El Pacto ecológico social, responsable de unir todas las esperanzas y voluntades.

3) El Pacto ecológico cultural, que debe estar basado en la promoción del pluralismo, de la tolerancia y del encuentro de la Humanidad con los ecosistemas, los biomas, la vida del Planeta.

4) El Pacto ecologicoético espiritual, fundado en la dimensión del cuidado, la compasión, la corresponsabilidad de todos con todo.

Hemos de escuchar lo que nos dicen simultáneamente las nuevas ciencias y las nuevas teologías. Queremos vivir este kairós ecológico de militancia y de mística con el Dios de todos los nombres y de todas las utopías.

Con Jesús de Nazaret, muchos libertarios, profetas y mártires en Nuestra América nos preceden y nos acompañan en esta marcha por el desierto hacia "la Tierra sin Males".

¿Es una utopía absurda? Sólo utópicamente nos salvaremos. La arrogancia de los poderes, el lucro desenfrenado, la prepotencia, las claudicaciones, vienen a desanimarnos; pero nosotros nos negamos al desánimo, a la corrupción, a la resignación. La Pacha Mama y Gaia están vivas, son vivificadoras. Ninguna estructura de muerte le podrá a la Vida.

Pedro Casaldáliga

Obispo emérito de São Félix do Araguaia

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8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Cosmopaletismo 04.04.10 | 12:00

    Los humanos nos hemos convertido en una plaga y ya se sabe, las plagas se extinguen por sí solas, cuando no queda nada para llevarse a la boca. El autodenominado "homo sapiens" está caminando hacia el abismo llevándose por delante a millones de criaturas inocentes. El homo sapiens no fue el primer ser vivo del planeta ni será el último. En la zona de protección alrededor de Chernobil, donde no pueden entrar los humanos desde hace años, prolifera todo tipo de fauna salvaje y una vegetación feraz; lo mismo ocurre entre la frontera de las dos Coreas. La consecuencia es evidente: los humanos somos unos depredadores totales que no permitimos que la vida se desarrolle según las leyes de la naturaleza.
    La solucción es muy difícil, se necesitaría un control radical de la natalidad a nivel mundial, la única esperanza que tengo, está en incrementar el nivel de formación de las mujeres, está demostrado que cuanto más instruidas, menos hijos tienen.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 07.11.09 | 13:12

    Los grandes pensadores de todos los tiempos, entre los que hay que mencionar al gran obispo Pedro casaldáliga, que ha sabido leer siempre los signos de los tiempos, han dicho que la relqación del hombre con la naturaleza es absoluta, porque procede de ella y no puede subsistir sino dependiendo de ella.

  • Comentario por dorindo 29.09.09 | 00:09

    Un farsante más ..el gran defensor de los tiranos, de los asesinos de los de latinoamerica, lease Chávez, Fidel, Evo ... quiere salvar el planeta .. tiene un profundo amor por la humanidad .. pero defiende al que mata al hermano. Pura palabra vacía

  • Comentario por noriama2 24.09.09 | 00:41

    es muy provable que este planeta se vaya deteriorando cada vez más; con lo que la ecología es provable que se imponga hasta en la escuela, como asignatura, y como dice p. casaldáliga, para "salvar el planeta".
    ¡no nos equivoquemos! creemos que el cambio climático es producido por la naturaleza, como en épocas prehistóricas, cuando ha sido el hombre, con su contaminación, el que no le pone remedio. ¡así que no sabemos bien lo que falta por llegar! www.pradanosdeojeda.com

  • Comentario por kevin 23.09.09 | 00:46

    Cuidad a las abejitas y a los gusanillos; eso sí, el feto, como no es persona, matadlos sin problema. Pero a mis abejitas ni las toqueis. Valiente hijo de la gran.... Luego esta el mongo que postura al presunta cura de la camisa a cuadros como Papa. Hace falta ser ... eso que estáis pensando

  • Comentario por Agustín 18.09.09 | 00:05

    La clave está en los chemtrails. Dudo que sepa nada.

  • Comentario por Selva 17.09.09 | 20:14

    El problema de los ecologistas es que no hacen de la norma ecológica algo reversible, es decir, en determinados lugares se manifiestan, en otros no, ante algunos políticos gritan, ante otros se silencian. A mi modo de ver les falta un poquito de sentido ético.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 17.09.09 | 17:03

    Leer a Pedro Casladáliga es como leer la Biblia puesta al día que nos toca vivir hoy. Al final de su lectura hay que decir "Palabra de Dios". Su palabra y la del Dios bíblico cristiano son la misma palabra. Es el mayor profeta y poeta de nuestro tiempo. El mensaje cristiano toma cuerpo vivo en él, se vivifica en todas sus facetas cuando lo anuncia. ¡Qué papa ae ha perdido la Iglesia! La misa de la Tierra sin males y otras que presenté en mi blog todos los domingo el curso pasado son insuperables y a ras de tierra en toda la problemática lationaamericana y africana. Volveremos a ellas más adelante.
    La defensa tan acertada y actual que ha hecho hoy de la naturaleza, de la ecología muestra su valía y puesta al día. Su vena profética condenando el neoliberalismo es valiente y evangélica. Religión Digital puede felicitarse con su presencia.

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