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La Iglesiona de Gijón retirará las placas de la Guerra Civil

02.09.09 | 09:41. Archivado en Patrimonio
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Cuenta Eva Montes en El Comercio que los problemas técnicos han retrasado la fecha y hasta propiciado soluciones diferentes a las en un primer momento imaginadas, pero, según ha podido saber EL COMERCIO, la decisión es firme: las placas de la Guerra Civil que recogen más de trescientos nombres de «mártires de la causa de Dios y de España que sufrieron cautiverio en esta iglesia», serán retiradas de las paredes laterales del atrio de la Iglesiona. Lo que no ha trascendido todavía es el sistema a utilizar, el material a emplear y la ubicación definitiva de la relación de muertos durante los meses comprendidos entre julio de 1936 y octubre de 1937, tiempo durante el cual el templo jesuita fue utilizado como cárcel para los prisioneros capturados por los ciudadanos fieles a la República.

La relación, constituida por sacerdotes, militares, labradores, ingenieros, odontólogos o maestros, está impresa con letras de bronce sobre las que siempre fueron identificadas como grandes placas de mármol, si bien ayer el rector de la actual basílica de Gijón, Julián Herrojo, negó tal extremo al señalar que «es otro tipo de piedra», aunque no acertó a determinar cuál. En mármol o en piedra ya amarilleada por el tiempo, los cientos de nombres, que llevan decenas de años adosados a la historia del propio templo, serán retirados en las próximas semanas, aprovechando la finalización de las obras de rehabilitación de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

La decisión no es nueva. Podría vinculársele a la comisión de la memoria histórica surgida el pasado año a la sombra de la conocida como Ley de la Memoria Histórica, pero lo cierto es que en 2005, cuando el Arzobispado, el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno del Principado firmaron el convenio para financiar la restauración de la Iglesiona, el tema ya quedó no sólo sobre el tapete, sino acordado de forma tácita entre las partes. De hecho, el entonces arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, dejo meridianamente claro a los regidores de la iglesia que él mismo había convertido en basílica, que el compromiso era ineludible.

Sin herir sentimientos

La idea de entonces, como la de ahora, era obrar con exquisita discreción para evitar lo que nadie, ni administraciones civiles ni religiosas quiere: herir sentimientos de unos ni de otros. Ésa precaución ha sido, a buen seguro, la que ha inducido a Julián Herrojo a afirmar ayer que «no hay ninguna decisión tomada sobre el destino de las placas. Todo depende de la Comisión de Asuntos Económicos del Arzobispado, pero como está presidida por el arzobispo, esperaremos a que sea nombrado el sucesor de Osoro para que sea él quien adopte la decisión definitiva. En este momento es lo que más me preocupa».

Sin embargo, todo apunta a que la decisión está tomada y recae mayoritariamente sobre el Rectorado de la basílica, toda vez que, según señalan fuentes eclesiásticas, el acuerdo tripartito de la restauración de la Iglesiona así lo requería y, en cualquier caso, el nuevo arzobispo nunca desautorizaría la palabra dada por Carlos Osoro, quien, incluso habría sugerido que el lugar idóneo para las grandes placas, de unos 10 metros de alto por cuatro de ancho, podrían ser los dos laterales del presbiterio, una vez restaurado.

«Nos mandaron esperar»

En cualquier caso, ahora el problema se antoja, además de social, técnico. Porque lo que hasta ahora queda fuera de toda duda es que las dos grandes placas van a ser limpiadas en profundidad y restauradas. La gran dificultad surgió cuando los técnicos de Construcciones VIR, responsable de la restauración, comenzaron a desmontar los diferentes cuadrados con que está conformada la gran superficie. Se rompían. Lo intentaron hasta cuatro veces, todas con el mismo resultado.

«Hicimos algunas pruebas, pero nos mandaron esperar hasta que nos dieran nuevas indicaciones», afirma el gerente de Construcciones VIR, si bien asegura que «eso no entorpece en absoluto la finalización de los trabajos». Agustín Cidón ratificó que la limpieza de las placas se llevará a cabo como un elemento más a restaurar y lo mismo apostilló el rector de la basílica. Pero Herrojo dejó en el aire la solución definitiva.

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13 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Alamán Castro. 05.09.09 | 13:07

    Es de suponer que estará en una cuneta de los alrededores de Madrid, y muy posiblemente tenga encima algún rojo asesinado por azules, pues las cunetas buenas para asesinar azules también serían buenas para asesinar rojos, digo yo. Pienso que lo tendrá encima porque en Madrid como en Gijón los suyos empezaron primero y con mucho entusiasmo, el mismo, al menos, que luego pondrían los míos.
    Mi abuelo y el amigo rojo, seguro no es como usted, supongo que después de tanto tiempo se habrán olvidado de la política y se habrán hecho amigos del alma, no necesitan que los dignifique nadie y menos un memorión odioso. Sí necesitan dignificarse sus asesinos, rojos o azules.
    Nunca nos ha preocupado donde estaba.
    Donde esté enterrado, para nosotros, es el sitio más digno de España, él y el rojo lo han dignificado.
    No parece pensar lo mismo don Víctor Luis Álvarez.
    ¡Pobre hombre!

  • Comentario por Francisco Alamán Castro. 05.09.09 | 13:04

    retirado, tenía setenta y cinco años, en octubre del 36 los de la checa socialista de García Atadell, Brigada de de Investigación Criminal se llamaba, sus archivos eran los de la policía.
    Era García Atadell un mando del sindicato de Artes Gráficas (UGT), mano derecha de Amaro del Rosal (jefe del sindicato), organizador material, éste, de la sangrienta revolución del 34. Atadell posteriormente fue protegido de Prieto, que lo metió en su oficina del Comité Nacional del partido, calle de Carranza, número 20, como hombre de confianza. Y ya antes de la guerra le puso un sueldo magnífico, 850pts más dietas, un diputado ganaba 2.000. Su especialidad durante la guerra fue asesinar a enemigos personales de los jerarcas del PSOE.
    A mi abuelo se lo llevaron a y nunca hemos vuelto a saber de él, de esto me enteré cuando yo era capitán, 30 años, leyendo la Hoja de Servicios de mi abuelo. Mi padre nada me había dicho, que diferencia con usted. ¿A que no lo entiende? ¡Peor para usted! ...

  • Comentario por Francisco Alamán Castro 05.09.09 | 13:02

    Y de ninguna manera los compararía con “poner, por ejemplo, una imagen pornográfica”, como él hace con evidente mal gusto.
    Se queja nuestro memorión: «si los familiares de los apresados tienen tanto interés en dignificar a las víctimas, no entiendo por qué está abandonado el cementerio de Jove».
    Se lo explico:
    Porque ha pasado mucho tiempo (setenta y tres, LXXIII, 73, AÑOS) y en esas cosas la gente buena no rumia su odio por toda la eternidad.
    Le voy a contar cuando los nombres de sus caídos tendrán el mismo abandono que los de Jove: Cuando, antes de no demasiado tiempo, nadie saque un euro de estos juegos funerarios.
    Las victimas siempre fueron dignas, las suyas y las mías, con placas o sin ellas, igual de dignas todas, no necesitan memoriones que las dignifiquen, que mejor sería en muchas ocasiones se dignificasen ellos mismos.
    Le voy a contar una batallita que me toca directamente: Yo, como ZP, tenía mi abuelito, era coronel médico de la Armada r...

  • Comentario por Francisco Alamán Castro. 05.09.09 | 13:00

    Que las placas de los casi todos asesinados de la Iglesiona «deben estar fuera de la vía pública; ellos alegan que es un edificio privado».
    Las placas están dentro de la iglesia, edificio tan privado como cualquier Casa del Pueblo, ni siquiera en el pórtico, que no tiene la Iglesiona.
    Tiene la ventaja sobre las Casas del Pueblo que la Iglesiona no fue construida por un dictador y las Casas del Pueblo de Asturias sí (Primo de Rivera en su Gobierno apoyado entusiastamente por PSOE y UGT durante siete años, 1923-1929 ambos inclusive y 28 días de 1930)
    Hay que trasponer la puerta principal y meterse dentro del edificio para verlas.
    SÍ pone él, en la vía pública, las de los asesinados por mi bando, con monumento incluido, veamos sino Valdedios y todas las demás.
    Yo sería un canalla si cuando mandasen los míos exigiese, con el mismo ardor del memorión, que el monumento y los nombres se llevasen a la Casa del Pueblo más cercana y se quitasen de la vía pública

  • Comentario por Francisco Alamán Castro 05.09.09 | 12:56

    placas es «más un tema político que otra cosa». Según Álvarez, «si los familiares de los apresados tienen tanto interés en dignificar a las víctimas, no entiendo por qué está abandonado el cementerio de Jove».
    En este sentido, el presidente del colectivo dijo que «las placas deben estar fuera de la vía pública; ellos alegan que es un edificio privado, pero yo en la fachada de mi piso no puedo poner, por ejemplo, una imagen pornográfica». Ante el polémico traslado de las lápidas, Álvarez alega que «dentro de su casa que hagan lo que quieran». «La gente que vaya a misa y sea religiosa las verá, y me parece muy bien, pero la vía pública es de todos», concluyó".
    Como ustedes verán tiene poco arreglo este asunto. No hay con quien tratar, su odio es infinito.
    Nos dice un mentiroso de la Memoria Histórica Asturiana don Víctor Luis Álvarez, lo de mentiroso no es una exageración mía, que a veces exagero, se puede demostrar fácilmente, voy a ello:
    Que las placas de los...

  • Comentario por Francisco Alamán Castro 05.09.09 | 12:53

    Dice su artículo:
    “cuando el Arzobispado, el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno del Principado firmaron el convenio para financiar la restauración de la Iglesiona, el tema ya quedó no sólo sobre el tapete, sino acordado de forma tácita entre las partes. De hecho, el entonces arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, dejo meridianamente claro a los regidores de la iglesia que él mismo había convertido en basílica, que el compromiso era ineludible”.
    RESUMIENDO EL QUE PAGA MANDA
    Pues ya ve me parece mal para la Iglesia.
    El que paga manda, pero no todas la veces y sobre toso cuando se trata de buenas costumbres.
    En La Nueva España, 3-9-9, sale un reportaje serio de la periodista María Iglesias sobre las placas de la Iglesiona de Gijón.
    Extrañamente para el periódico es neutral, no se inclina a favor del Gobierno.
    Resumo:
    "El presidente de la asociación Memoria Histórica Asturiana, Víctor Luis Álvarez Rodríguez, aseguró que el traslado de las

  • Comentario por Francisco Alamán Castro 05.09.09 | 12:50

    Dice su artículo:
    “cuando el Arzobispado, el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno del Principado firmaron el convenio para financiar la restauración de la Iglesiona, el tema ya quedó no sólo sobre el tapete, sino acordado de forma tácita entre las partes. De hecho, el entonces arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, dejo meridianamente claro a los regidores de la iglesia que él mismo había convertido en basílica, que el compromiso era ineludible”.
    RESUMIENDO EL QUE PAGA MANDA
    Pues ya ve me parece mal para la Iglesia.
    El que paga manda, pero no todas la veces y sobre toso cuando se trata de buenas costumbres.
    En La Nueva España, 3-9-9, sale un reportaje serio de la periodista María Iglesias sobre las placas de la Iglesiona de Gijón.
    Extrañamente para el periódico es neutral, no se inclina a favor del Gobierno.
    Resumo:
    "El presidente de la asociación Memoria Histórica Asturiana, Víctor Luis Álvarez Rodríguez, aseguró que el traslado de las plac...

  • Comentario por UNO 03.09.09 | 01:11

    Lo que más me hincha las pelotas es que se califique de "ciudadanos fieles a la república" a los integrantes de las checas que eran quienes verdaderamente mandaban en esa "cárcel". Ni ciudadanos, ni fieles a la República.Más bien alimañas asesinas con una infinita sed de sangre y fieles únicamente a su idea de dictadura del proletariado. ASESINOS.

  • Comentario por catholicus 02.09.09 | 20:44

    Esto es una vergüenza, que ingratitud, que complejos, que traición y qué sobrados están algunos que eliminan el sacrificio de sus propios hermanos que les antecedieron.

  • Comentario por Pablo Pomar 02.09.09 | 16:03

    No entiendo ¿Por qué hay que quitarlas?

  • Comentario por albañil 02.09.09 | 11:12

    Por cierto un consejo para los responsables de la obra. Si hay problemas porque al tratar de retirar las placas para cambiarlas de lugar estas se rompen, ¿no sería más fácil y menos costoso (aunque desde luego si sería laborioso), retirar simplemente las letras de los nombres, e ir colocándo estos nombres de nuevo, uno a uno, sobre unas placas nuevas de marmol?. Lo importante realmente son los nombres, y no el fondo que tengan actualmente.

  • Comentario por albañil 02.09.09 | 11:05

    Creo que el titular es incorrecto, "retirará las placas de la guerra civil". Si uno lee el contenido del artículo, parece que lo que se hará, como mucho, es trasladar de ubicación las placas al interior. Emplazamiento que a mí me parece más adecuado. Estas placas forman parte también de la memoria histórica, y sobre todo de la memoria de la iglesia que debe recordar a sus mártires, es decir perseguidos por razón de su fe (y muchos de los que aparecen en estas placas lo fueron). Por tanto me parece perfecto que las placas estén en el interior, cerca del presbiterio, y de ese magnífico triunfo de los justos (del ya estarán disfrutando muchos de ellos), que preside el templo.

  • Comentario por Juanjo 02.09.09 | 09:58

    Y si las cubren con una capa de cemento o algún material parecido que de otro aire a la entrada sin necesidad de retirar esas placas que tal vez tengan un coste enrome y se rompan por completo?.....

Sábado, 11 de febrero

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