Integrante de la Asociación Cultura Laica de Valladolid, Fernando Pastor ha sido uno de los padres promotores de la batalla judicial por la retirada de crucifijos, que durante más de dos años se centró en el colegio público Macías Picavea de la capital. Con sentencia firme en la que se ordenó en marzo pasado la ausencia de símbolos religiosos en este centro, Pastor expresa ahora su apoyo a la decisión del Gobierno. Lo entrevista J. Moreno en El Norte de Castilla.
-¿Qué le parece el anuncio del Gobierno de la nueva ley de Libertad Religiosa respecto a los centros educativos?
-Estamos contentos con la actuación del Gobierno, ya que todo indica que no se va a volver a torcer nuestra reivindicación respecto a la decisión de retirar estos símbolos en los colegios. En el caso del colegio Macías Picavea hemos visto cómo las decisiones judiciales han sido recurridas en sucesivas ocasiones, tanto por la Junta como por una asociación, lo que plantea la posibilidad de que un recurso pudiera prosperar cuestionando nuestros argumentos a favor de la laicidad en los centros. Con la actuación por ley del Ministerio de Justicia se cierra ya esta posibilidad para el futuro.
-¿Qué destacaría de este anuncio del ministro Caamaño?
-Pues que nuestra reclamación era legítima y es lo normal en un Estado confesional y laico.
-¿Se hacía necesaria una intervención estatal en esta materia?
-Sí, pero a mi juicio llega tarde, después de más de 30 años de Constitución. La ausencia de una regulación en este sentido ha obligado a que colectivos como el nuestro hayan tenido que emprender una batalla judicial para reclamar lo que creemos que es justo y razonable. Esto nos ha supuesto muchos disgustos personales, esfuerzo y dinero.
-¿Han tenido más quejas de padres de centros de Valladolid?
-Tengo que recordar que está pendiente de resolverse otro litigio en el juzgado del colegio Isabel la Católica, de La Rondilla. Pero hay que reconocer que los crucifijos se han ido retirando poco a poco.
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¿El iluminao este ha explicado qué es exactamente lo que le molesta de los crucifijos?
RESPETO Y COOPERACIÓN... Siendo la Constitución la Ley Española de mayor rango, a la que han de adecuarse todas las demás leyes y la actuación de los poderes públicos, España no es un Estado laico. España es un Estado aconfesional, como no podía ser de otra forma en un país libre y plural. Y precisamente en virtud de esa libertad y de ese pluralismo los poderes públicos españoles están obligados a lo que están obligados. Otra cosa es que el Gobierno y el Partido Socialista quieran amagar, para tener callados a los obispos y que éstos no digan lo que piensan de las iniciativas legislativas sobre el matrimonio y la familia y sobre el aborto y la eutanasia, o sobre la libertad de enseñanza. Afortunadamente, no se van a callar, ni los obispos ni nadie. Gritarían las piedras. Como conclusión, yo también me podría negar a que mi hijo compartiera aula con un ateo, puesto que le haría daño su propia presencia. ¿Que clase de educación queremos? Dialogo-convivencia o división-enfrentamie
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Muy señor mío. Sencillamente, no nos enteramos de la película, ni usted ni el gobierno que hay en el poder. Me remito a la Constitución de 1978, art. 16 párrafo 3º, que tan poco les importa a ambos: Lo que dice la Constitución es que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, que no es lo mismo que ser un Estado laico. El Estado aconfesional es el que no se declara oficialmente seguidor de ningún credo religioso, respetando todos los credos y, por supuesto, garantizando la libertad religiosa y de culto de los ciudadanos, con todas las consecuencias. Una de esas consecuencias, por ejemplo, es la libertad de enseñanza en su aspecto de garantía del derecho de los padres a elegir la formación religiosa para sus hijos, prevista en el artículo 27 de la misma Constitución. Especialmente importante en este momento es recordar que la Constitución atribuye a los padres, y no al Estado, la elección de la orientación religiosa de la educación de sus hijos. ¿Qué mal hace un crucifijo? RESPETO
Vayan eduando a los niños y a los jóvenes sin crucifijos y después no se extrañen de actuaciones anticristianas en nuestra sociedad: desprecio a la vida en las fases que más lo necesita, terrorismo atroz y criminal, rupturas familiares que llevan tanto sufrimiento a los inocentes... Si desaparece la religión, desaparece lo mejor del hombre. No es el camino quitar, sino ofrecer a todos, sin trabas ni imposiciones, la belleza de la fe católica que tanto ha hecho por España, por Europa, por el mundo. Si Dios es el creador del mundo, el mundo sin Dios va sencillamente al desastre. Debemos mucho a los religiosos y poco o nada a los laicistas. Buenas vacaciones a los que las pueden disfrutar.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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