Montevideo, Uruguay (RD).- La Iglsia celebra hoy el día de la beata Madre Francisca Rubatto, fundadora de las Hermanas Capuchinas, nacida en Europa, que desarrolló su tarea en Uruguay y pidió en su testamento ser sepultada en Montevideo. La madre provincial de la Congregación, hermana Carmen Urtarán, dijo al quincenario Entre Todos, que la misa principal será celebrada este domingo, a las 10, en la iglesia de Avenida Carlos María Ramírez y Belvedereu que "sabemos como creyentes que la historia es historia de misión, el único amor que es la vida de todo, 'impulsa al Padre hacia el Hijo y al Hijo hacia el Padre'. Pero el Hijo al amar al Padre no puede no amar como El a los hermanos, por eso viene al mundo, para conducirnos al Padre".
La religiosa agregó que la Beata Madre Francisca, considerada la primera beata de este pais, "encarnó en su vida el misterio de ese discipulado itinerante, que en forma gratuita y pobre, sabe buscar a los hermanos en donde se encuentran, para llevarlos al Padre". La superiora de las capuchinas dijo que la beata no habló de ecología, sino que la practicó, y que se ocupó de los excluidos del sistema económico y social.
Los siguientes son algunos de los párrafos de la entrevista realizada por el quincenario, a la superiora capuchina.
-¿La vida de Madre Rubatto está asociada a ese testimonio de seguimiento y servicio?
- Su presencia nos sigue hablando hoy todo lo que en ella se hizo carne y sangre, pan partido y entregado a los más pequeños del Reino: es una palabra viva. Esto nos mueve a contemplarla una vez más, para que su testimonio de vida nos lleve a un seguimiento fiel de Jesús y a un servicio apasionado por el Reino y los hermanos. Por eso, quiero invitarlos a fijar nuestros ojos y nuestro corazón en el Icono que está en el Santuario que guarda sus restos y que dimana una fuerza y una luz que nos hablan del Dios invisible hecho Providencia divina en el corazón y en la vida de esta mujer.
-¿Puede describir el ícono?
-El ícono la muestra de cuerpo entero, con los ojos bien abiertos, emanando su movimiento desde el corazón, cuyo eje es la Cruz de San Damián, otro Icono, que muestra el misterio de Jesús resucitado y la fe de sus seguidores. Madre Francisca está de pie, calzada con las sandalias de las mujeres y los hombres que hacen de la vida un camino al estilo de Jesús, un aprendizaje, una invitación a compartir... y abre sus brazos para regalar a todos el tesoro del Pan de la Vida. El icono puede o no gustarnos, pero lo que nos tiene que provocar... es el encuentro con la corporeidad de Madre Francisca... con su interioridad, con su actuar, con su sentir, con su amar y padecer al servicio de la vida plena para todos...
-¿Una mujer de pie que no bajó los brazos es también la imagen que nos llega hoy?
-Madre Francisca fue una mujer de pie... fuerte, firme, andante, es la expresión de los que luchan y no bajan los brazos... de los que saben moverse al ritmo del Espíritu e insertarse en los lugares de la caridad. Mujer entera, no porque no sufriera fracturas ni fragilidades, sino porque supo mantenerse confiada, dejarse ayudar, y acompañar, para sostener a otros, para abrir horizontes de dignidad a su alrededor. Una mujer que descubrió sus posibilidades, sus límites y dones, afirmada en la Promesa de Vida, consciente de que según sus propias palabras “el Señor abrió con nosotras los tesoros de su misericordia”.A través de su persona, de su cuerpo de mujer, pasa el gesto que refiere a la misericordia, a la ternura, al proyecto de vida abundante del Dios Madre y Padre de la creación. Asimismo, señala que esta experiencia la consolida en su camino espiritual y la hace ícono de la misericordia de Dios.
-¿Su compromiso con su tiempo la llevó a asumir muchas acciones que hoy siguen siendo proféticas?
- Madre Francisca no habló de ecología, ni de ética del cuidado, directamente la vivió. En su contexto histórico azotado por las consecuencias de la acumulación del capital, se ocupó de los descuidados del sistema, aquellos que eran excluidos de la época y tendió redes de sostén y de cuidado: organizarla salud comunitaria, educar para la inclusión (Cta 11), promover desde la mirada del evangelio. Supo mirar con lucidez y profundidad para discernir el paso de Dios y realizar con humildad y entrega su voluntad (Cta 32 y Cta. 26).Para ella y sus primeras compañeras, la vida abundante, la salud integral, las relaciones armoniosas con la naturaleza, los hermanos y Dios, ocuparon toda su existencia. Cuidar de los cuerpos en los que la ausencia de derechos y vida deja marcas profundísimas, fue uno de los primeros gestos carismáticos del Instituto. Es llamativa la densidad y peso que cobraron en su caminarla atención de la salud física y la promoción de la vida en ordena mejorar las condiciones materiales de la gente. En su búsqueda apasionada para que todos llegaran a conocer al Dios de la vida, no olvidaba movilizar todos los recursos a su alcance para asegurar el acceso a la alimentación, a la educación, a servicios de salud, a recreación, al trabajo de los más desprotegidos, el acompañamiento de los inmigrantes desarraigados. “Somos siervas de los pobres y debemos hacer por ellos cualquier servicio”(Sum641 1925) Para Madre Francisca cuidar, significó concretamente implicarse con las personas y las cosas, darles atención, colocarse junto a ellas, valorizarlas por lo que son y comprenderlas en su esencia e interioridad:“cuidó de lo que amó.”
-¿Su acción tuvo siempre presente restituir la dignidad de la gente que se acercaba?
-Desde muy niña sintió la “Inclinación por hacer el bien, siguiendo su propio deseo”. No se quedó cruzada de brazos, buscó, pidió incansablemente para transformar la realidad que no defiende la dignidad de hijos e hijas de Dios. (Cta. 2y 32). Mujer de su época e impulsada por una profunda fe, tenía un hondo sentido del trabajo como espacio de despliegue de la vocación entregada en vivir la misericordia, por eso no le escapa al esfuerzo, no mide la generosidad. “Con el corazón en Dios y las manos a los hermanos”.(Cta. 213).Manos que parten el pan, Madre Francisca es la memoria del Pan de Vida, es signo del compartir, del compromiso. Nunca va sola, sus manos construyen fraternidad, articulan y entrelazan sueños, ilusiones, fuerzas... ocupa el lugar del medio... “como hermanas en medio del pueblo”, mano tendida para todos y todas... inscribiendo en los cuerpos hermanos que la ternura puede más...
-¿Cómo vive la congregación esta nueva fecha?
-Como discípulas y discípulos que hoy buscamos la fidelidad en nuestro servicio y anuncio del Evangelio, aprendamos a poner nuestros ojos en sus ojos, para poder ver lo que ella ve. Ella es ahora en Dios fuente de luz y de amor, y nos hace anhelar lo mismo, induciéndonos delicadamente hacia la Fuente que es Cristo mismo. Podemos decir ahora más que nunca que la Madre Francisca es su nombre, el misterio divino realizado en su vida y proclamado por la Iglesia: invocar a la Madre Francisca es estar en su “Presencia”.En el marco de la misión Continental que nos impulsa a un nuevo resurgir misionero estamos llamados a volver nuestro corazón al Evangelio de Jesús y a descubrir el rostro de tantos hombres y mujeres del Continente, que hoy como ayer, están comprometidos con el Reino entre los más pequeños. Que podamos ser como ellos, hermanos de todos y compañeros de búsquedas, cuidadores apasionados de la vida frágil y artesanos de una vida plena para todos.•
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni