Cuenbta F.J. Poyato en Abc que el PSOE no quiere que se pare el baile de fusiones abierto el pasado lunes por la pareja Unicaja y Caja Jaén. A toda costa busca que Cajasur se una y para ello está aumentando la presión sobre la Iglesia para que, al menos, haya un pronunciamiento oficial del presidente, Santiago Gómez, o del consejo de administración de la entidad, que anuncie el inicio de conversaciones con la malagueña y su proyecto con Caja Jaén, comunicado ya a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Tanto la dirección socialista de Córdoba como algunos de los representantes del PSOE en la Caja aguardan a que Gómez mueva ficha en los próximos días. Que en el consejo que Cajasur celebrará el miércoles 22 se pueda adoptar esa postura oficial que encauce el objetivo final de la Junta de Andalucía de disponer de una entidad sólida y eludir el fantasma de las fusiones interregionales, motivo del choque con el Banco de España.
El problema es que la Iglesia lleva su particular tempo y más en una encrucijada que le hace jugarse la entidad de ahorros de la que es fundadora (con unos 20.000 millones de activos) por el Cabildo Catedralicio de Córdoba, con un 34% de la asamblea y un 30% del consejo (principal grupo).
El Vaticano ha dado ya plenos poderes al arzobispo coadjutor de Sevilla y todavía administrador apostólico de Córdoba, Juan José Asenjo, para tomar la decisión que estime más conveniente. Antes de dar cualquier paso, se asegurarán todas las garantías posibles.
Pero ésta no llega con la celeridad que se quiere desde el PSOE, mientras que PP e IU mantienen posturas ambigüas. Y no hay desenlace porque la Iglesia quiere dejarlo todo atado y bien atado, tener garantías suficientes de que la fusión, o el camino a una nueva entidad (absorción), no merme sus derechos fundacionales, su representatividad institucional, el apego al territorio local, o que la plantilla de Cajasur sea objeto de un fuerte recorte (de sus 3.098 efectivos podrían sobrar unos 500).
«No hay una decisión firme. La Iglesia se toma su tiempo y ésta es una operación muy complicada», señalan fuentes muy cercanas al núcleo decisorio eclesiástico.
Del organigrama a la OBS
Organigrama, cuota de directivos cordobeses en la nueva entidad, vocales en el consejo, consejeros en la asamblea, capacidad de mando en la gestión del negocio tradicional sobre el mercado local o la vinculación de muchas empresas participadas en el mismo territorio también son claves a tener muy en cuenta en esta batalla abierta y con invitados como Cajamurcia.
Ello, sin olvidar uno de los pilares de la preocupación de Asenjo y Gómez: la Obra Social y Cultural. Precisamente Asenjo es responsable de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal.
Cajasur sigue firme en su postura oficial: Plan de Negocio 2009 y a «escuchar ofertas». «¿Por qué tiene que ser la primera entidad en cruzar el umbral de estos nuevos fondos y la nueva reestructuración; hace unos meses iba a ser intervenida y ahora se reconoce el trabajo que se está haciendo», señalan las fuentes eclesiásticas consultadas.
El plan de negocio está mejorando los ratios de solvencia (próximo al 9%), morosidad (contenida en el 6%) y cobertura (próxima al 50%). Tiene en cartera emisiones de deuda y participaciones por 1.681 millones -que se le podría complicar- y está aliviando lastre inmobiliario.
Pero el PSOE sabe que aun con el consenso de los representantes de IU y PP y los suyos en el consejo, la mayoría para decisiones de este calado la tiene la Iglesia al sumar a sus seis miembros los cinco de impositores y uno de empleados. De los 20 vocales del consejo, ocho están en manos políticas (cinco el PSOE, dos el PP y uno IU).
Por su parte, el presidente de Unicaja, Braulio Medel, recibió ayer la «bendición» de la Junta de Andalucía para que pilote el nuevo proceso abierto con Caja Jaén que le permite blindar su futuro, pues la renovación de órganos en Unicaja arrancaba a mediados de agosto, lo que obligaba a Medel a dejar sus funciones.
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El PSOE andaluz quiere hacerse con CAJASUR. Estoy convencido que se está desarrollando un plan, concebido en toda regla hace años, cuando Castillejo salvó a Cajasur de entrar en la órbita de la Junta de Andalucía, y terminó siendo apartado (con la colaboración de algún incauto arzobispo) y vilipendidado. Espero que el actual obispo Administrador Apostólico, el Cabildo de Córdoba, el Presidente de Cajasur y los miembros del Consejo de Administración que no están puesto por la Junta, sean sagaces y hábiles para eludir la deglución de Cajasur. ¿Por qué no se tensa la cuerda a fin de conseguir una fusión con el Círculo Católico de Burgos, por ejemplo? ¿Por qué no se pide la colaboración de Pizarro para salvar la entidad del intervencionismo de la Junta (ya lo consiguió una vez y brillantemente)? Sospecho que si Cajasur se fusiona como quiere el PSOE en 5 años el Cabildo quedará relegado a una presencia honorífica.
Domingo, 19 de febrero
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