Religión Digital

El ex obispo Barbosa se mudará a Argentina

03.07.09 | 11:58. Archivado en América

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Buenos Aires (Patricio Downes, Religión Digital).- "Pancho" como le dicen al obispo uruguayo Francisco Barbosa De Silveira, involucrado en un escándalo sexual con dos hombres, se radicaría en la Argentina. Sería acogido en una de las residencias que poseen los Cooperadores Parroquiales de Cristo en Rosario, provincia de Santa Fe, y en la vecina localidad de Funes.

Nacido en Tambores, un pueblo uruguayo de 2.500 habitantes,Barbosa fue párroco en Salto, Uruguay, antes de ser consagrado obispo de Minas, 120 kilómetros al noreste de Montevideo. Allí Francisco de Paula Vallet, fundador de los Cooperadores, dio sus primeros pasos con la nueva congregación, tras dejar la Compañía de Jesús. Todavía funciona en Salto la casa de ejercicios San José, al igual que otras similares en la Argentina, Chile, Francia, España, Suiza y Congo.

Religión Digital intentó comunicarse con el padre Hugo Massimino, autoridad de los Cooperadores en Rosario, pero un colaborador respondió que se encontraba "de retiro". Aunque el episodio de carácter sexual sea inédito en Uruguay, la Argentina ya cuenta con antecedentes recientes, como los que involucraron al arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni, y al obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone. Este último se exiló en Cuernavaca, México, mientras se desconoce el paradero de Storni, presumiblemente en territorio argentino.

De carácter alegre y comunicativo, el obispo -extorsionado por dos hombres con los que mantuvo relaciones sexuales y filmaron el episodio- se ganó para todos el sobrenombre familiar de "Pancho".

Ordenado en 1972, nació el 26 de marzo de 1944 en Tambores (Paysandú), estudio en el Seminario Menor de Florida, Filosofía y Teología, en el Seminario Mayor de Entre Ríos y en el Seminario Mayor Interdiocesano Cristo Rey, de Montevideo.

"Hay que seguir andando nomás" fue el lema que, con inconfundible entonación popular uruguaya, eligió para su escudo episcopal. A su consagración, que presidió el nuncio apostólico Janusz Bolonek,junto a monseñor Rodolfo Wirz, obispo de Maldonado quien ahora se hizo cargo de sus diócesis,asistió una multitud enfervorizada con cánticos y carteles, integrada por amigos y feligreses que ganó durante su paso por Bella Unión, Salto, Paysandú y Río Negro.

En su diócesis de Salto, vecina a la Argentina y Brasil, desarrolló su amistad con los religiosos de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey. Según los seguidores de la actividad religiosa en Uruguay, Barbosa prtenecía al ala progresista de la Iglesia Católica.

Se ganó ese apelativo porque, después de llegar a Minas,en mayo de 2004, uno de sus primeros gestos fue la lectura de un mensaje en el acto del 1° de mayo, organizado por el Plenario Intersindical de Lavalleja. Un segundo gesto fue la prohibición de las misas privadas y la catequesis al grupo conservador "El camino", conocidos como "neocatecumenado".

La diócesis de Minas -ubicada en un punto estratégico, cerca de Montevideo y del lujoso balneario de Punta del Este- se encuentra en medio de un paisaje encantador, atractivo para el turismo. A la reconocida calidez humana de los uruguayos se suman bellezas naturales. También es destino de grandes manifestaciones religiosas como la que se realiza para honrar a la Virgen del Verdún, que reúne a más de 300 mil personas cada año.

Ambicioso, al mismo tiempo, la prensa uruguaya comentó que Minas no era un destino tentador para Barbosa. Por eso gestionó en Roma la división de su diócesis natal de Salta, creando la de Paysandú, pero no tuvo éxito. Prefería esa zona, vecina a ricas provincias y estados de los países vecinos de Argentina y Brasil, y menos conservadora que la del centro del país.

En declaraciones a la revista Umbrales de los Padres Dehonianos, en su edición de 2004, Barbosa consideró posible que, en el futuro, la Iglesia ordenara sacerdotes casados. "Admito la posibilidad de que un día la Iglesia pueda llegar a ordenar hombres casados, lo que no creo de ninguna manera que se vaya a dar es que un día se les diga a los curas: cásense o pueden casarse. No es una simple ley que se cambia, es una vocación y una propuesta de seguimiento de Jesús que vivió célibe", reflexionó.

El diario El País, de Montevideo, recordó que "el último gran escándalo que sacudió a la Iglesia Católica uruguaya data de los años '40 y no fue por motivos sexuales". El entonces Arzobispo de Montevideo, Juan Francisco Aragone, en el cargo desde 1919 debió dejar el cargo por decisión del Vaticano por un desfalco realizado por un subordinado. Aragone había entregado en custodia dinero de la Curia a un sacerdote amigo y éste lo gastó en su totalidad en las carreras de caballos.

El hecho provocó un escándalo que determinó la destitución de Juan Francisco Aragone. La noticia se conoció mediante un escueto telegrama de la Santa Sede que decía: "penitencia, penitencia, penitencia". Aragone renunció al cargo (no a su condición de sacerdote) y se embarcó hacia Buenos Aires, donde falleció, muy pobremente, 13 años después, en el Cottolengo de Claypole, atendido por sacerdotes de Don Orione.

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