Dice el Señor: «Yo vengo y no tardo».
Y el Viento sigue desanclando naves.
Hablemos de Esperanza, Leonardo,
contra toda esperanza, como sabes.
Entre Roma y Asís, está el Calvario
y el Huerto y la sorpresa de María,
y todo un Continente, solidario
con nuestra fiebre y nuestra teología.
Por tantos que nos siguen y por tantos
que han acrecido con su dura suerte
la herencia de los pobres y los santos;
porque creemos que Su Reino avanza
más allá del pecado y de la muerte,
hablemos y vivamos de Esperanza.
Pedro Casaldáliga
Viernes, 27 de noviembre
Francisco Margallo
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