Dice el Señor: «Yo vengo y no tardo».
Y el Viento sigue desanclando naves.
Hablemos de Esperanza, Leonardo,
contra toda esperanza, como sabes.
Entre Roma y Asís, está el Calvario
y el Huerto y la sorpresa de María,
y todo un Continente, solidario
con nuestra fiebre y nuestra teología.
Por tantos que nos siguen y por tantos
que han acrecido con su dura suerte
la herencia de los pobres y los santos;
porque creemos que Su Reino avanza
más allá del pecado y de la muerte,
hablemos y vivamos de Esperanza.
Pedro Casaldáliga
Miércoles, 15 de febrero
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Alejandro Córdoba
Manuel Mandianes
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos