Amparo Sánchez Rosell, presidenta del centro cultural islámico de Valencia, explica desde su experiencia el acercamiento entre la cultura española y la magrebí. Ella mejor que nadie conoce lo que une a las dos culturas: es una mujer valenciana que está casada desde 1996 con un magrebí -momento en el que se convirtió al Islam-y es la primera mujer responsable del centro islámico del cap i casal. La entrevista O. Briasco en Levante.
"Hay que luchar para desarrollar actividades que faciliten el acercamiento cultural de las personas", expresa Sánchez incidiendo en la necesidad de "intercambiar experiencias y crear espacios comunes para ahondar en estos aspectos" para que las personas "se den cuenta de que hay más cosas que nos unen y menos que nos separan".
Según la presidenta, si se fomenta este diálogo, "las personas se darán cuenta de que en los rasgos y fundamentos esenciales tenemos las mismas ideas y planteamientos" y añade que "las aspiraciones e inquietudes son las mismas y, eso, es lo que realmente importa". Sánchez es consciente de que las personas se centran más en los aspectos diferenciadores, lo que le causa cierta tristeza porque "lo importante no es la cáscara sino lo que hay dentro". Pero entiende este hecho porque "el miedo, la atracción por lo desconocido y la curiosidad hacen que nos fijemos en estos aspectos". Para no suscitar dudas, explica que todos buscamos la felicidad, sentirnos más útiles en nuestro entorno o autorealizarnos con el trabajo.
La presidenta, que obtuvo el premio Importante de Levante-EMV del mes de febrero de 2008, va más allá y remarca que una mujer magrebí tiene las mismas preocupaciones que una española: "cuidar a sus hijos, ser una buena madre, procurar que reciban una buena educación,..." y recalca, sin hacer una apología feminista, que "en las dos orillas es más fácil trabajar en labores de cooperación y desarrollo con las mujeres que con los hombres".
Asimismo, para la valenciana, las creencias no son una barrera porque "el mensaje de cualquier religión siempre es el mismo: Hacer el bien y amar a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a ti mismo" y denuncia que "si en algún momento han sido un obstáculo ha sido por los intereses políticos o económicos".
Por tanto, tampoco es un muro llevar un velo: "Si fuera una barrera yo misma me encargaría de luchar contra ésto", sostiene remarcando que "las mujeres que lo llevan es por sus creencias, por su religión" y "siempre que esa decisión no sea una amenaza para la sociedad o para ella misma hay que respetarla".
En cuanto a la adaptación e integración de la mujer magrebí en España, explica que no se diferencia de la de un inmigrante: "Tienen las mismas dificultades que cualquier persona que venga de otro país".
Amparo Sánchez participó el jueves en las jornadas "El Magreb con ojos de mujer", organizadas por la ONG Solidaridad Internacional del País Valencià para hablar sobre "acercamiento entre las culturas". Hoy martes tendrán lugar las jornadas en Castellón con otros protagonistas. Será a partir de las 19 horas en El Edificio Hucha.
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primero q todo para felicitarlo por su programa es bien chevere i divertido i me parecio muy buena esta notici es fabulosa por q dios ama a todo el q se deja tambien amar el solo quieres q le habras un poquito tu corason.bai a todos.
Recuerdo también de un español convertido al Islam y que ahora tiene dos esposas. Su testimonio de cambiar de religión era que en el Islam se sentía un verdadero hombre. ¡Sin comentarios!
Todas las españolas que se casan con musulmanes, pierden la libertad. Pañuelo en la cabeza, mangas largas, salidas con amigas anteriores, ni hablar. Órdenes y más órdenes. Quizás otra esposa...No me explico su postura. Nacen libres y se encadenan. Tengo una amiga que se dió cuenta rápido. Le duró dos meses el matrimonio. Pidió el divorcio y el marido a su casa, con el alborozo de la familia de ella, naturalmente.Saludos.
Si esa opaca faja doble y ajustada con que la señora sustrae su pelo de las miradas de los hombres ajenos, se pareciese en algo a los encantadores y sueltos velos que llevaban en misa mi madre y sus amigas cuando yo era pequeño... entonces las recias vestiduras de saco o estameña con que eran enterrados los eremitas antiguos pasarían a llamarse ahora delicado tutú. Y que haya quien se pirre por apostatar de la Iglesia de su vida para hacerse mahometano... Desde luego, hay gente pa to.
Si lo importante es lo dentro, lo será para las mujeres tanto como para los hombres. Entonces, ¿por qué se tapan sólo las mujeres?. El velo cubre además de cabezas femeninas un machismo intolerable pues se impone a la mujer bajo el argumento de ser algo voluntario. Como la ablación del clítoris, por ejemplo.
Al menos, reciprocidad.
Recordando que la Santa Sede ha estado siempre en contra del llamado "choque de civilizaciones", el portavoz vaticano considera que la intervención de Barack Obama en Egipto constituye un paso en la buena dirección.El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha subrayado la posición de la Iglesia, basada en el diálogo, la promoción del desarme y la libertad religiosa, en el último editorial de "Octava Dies", semanario del Centro Televisivo Vaticano.
Cien años tardaremos en olvidar a los masones, evangélicos, comunistas, ... encarcelados por leyes católicas. Hoy ocupan escaños, y será de justicia que sienten a los católicos en el banquillo.l
El velo aqui no es ninguna barrera, pero la cruz sobre el pecho o visible si lo es en el Magreb y en casi todos los paises musulmanes. Esta señora si viviera alli, veria que hay muchas barreras contra el cristianismo en esos paises, cosa que aqui no tiene ninguna el Islam. Al menos reciprocidad
Viernes, 1 de junio
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