Sostiene Javier Morán en La Nueva España que a punto hemos estado de tener un disgusto con la comparación que el cardenal Cañizares quiso no establecer entre el aborto y los abusos de menores por parte de miembros de la Iglesia en la Irlanda de siglo XX. Veamos. En medio de la pobre campaña electoral de estos días -tan pobre como la mayoría, tampoco vamos a exagerar-, la Conferencia Episcopal Española (CEE) permanecía silente, dicen que de modo intencionado.
De hecho, la nota «Ante las elecciones europeas», del pasado 14 de mayo, emitida por la CEE, pasó casi inadvertida. Es más, dicha nota difundía en castellano la Declaración de la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), un texto moderado que elogia a la Unión Europea como «casa segura que se esfuerza por preservar la estabilidad y la solidaridad entre sus miembros». Es decir, una declaración más bien suave, sin ánimo de profetizar.
Pues bien, la intervención del cardenal Cañizares en un medio de comunicación catalán rozó, puede que no intencionadamente, el borde del peligro retórico. «No es comparable lo que haya podido ocurrir en unos cuantos colegios en Irlanda» con «lo que está ocurriendo con el aborto: más de 40 millones de seres humanos destruidos legalmente». Por tanto, «no es comparable», que es negación ambigua; es decir, se puede tomar por el lado de que «no establezcamos la comparación», o por la vía de que «mucho peor es» la extensión el aborto.
Adviértase también la expresión «unos cuantos colegios», que parece aminorativa, aun cuando el «informe Ryan» no ofrece dudas sobre la cuantía y la condición «endémica» de los abusos irlandeses.
Por fortuna, tras las declaraciones de Cañizares, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que es una mujer elegante en el trato con la Iglesia, ha tomado las palabras del cardenal por el lado menos dañoso, es decir, «no establezcamos esa comparación», lo cual probablemente ha refrenado escarnios ulteriores hacia el príncipe de la Iglesia, ex primado de España y hombre voluntarioso en sus expresiones públicas, no siempre sutiles.
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Yo, por el momento, no he oído a nadie decir que una madre tenga derecho a abusar sexualmente de su hijo. En cambio sí que oigo, a menudo, decir que tiene derecho a abortar. ¿Es este un planteamiento más sutil? Si el cardenal lo hubiera dicho así la Vicepresidenta no habría podido despachar el asunto tan diplomáticamente.
Desde 1978, el actual papa, hasta que fue elegido, fue el encargado de hacer guardar lo estipulado en el decreto "CRIMEN SOLICITACIONEN".
Mi más sincera enhorabuena`por tus conocimiento de vocabulario y ortografia. Seguro que eso te garantiza una palza en el cielo como si fueses de la santa mafia opusdei, como poseedor de la verdad absoluta por tus conocimiento de ortografía. Yo solo estudie enfrente de un colegio de pago, cuando gobernaba el franco-catolicismo naci.
No digas gilip*lleces. Ratzinger es Papa desde hace sólo unos años. Y que no ha estado por tapar, negar, ni, mucho menos, premiar la pederastia lo revela el caso Maciel.
Y a ver si actualizas tu vocabulario (y tu ortografía: es "AHÍ radica", no "HAY radica") k es anacrónico: los rojos ya no existen, ni en lo bueno ni en lo malo; ahora lo que se lleva es la izquierda demagógica.
Lo de Mayor Oreja y Cañitabrava, es comprensible. La gente ded derecha que tiene que abortar, lo hacen en Londres o Amsterdam y lógicamente no se ve. Las mujeres pobres y para ellos, por ende, rojas, lo hacen en España y siempre hay algun fanatico que las denuncie por el puro formulismo de airearlo. La pederastia del clero, ha sido durante trenta años, tapada, negada y presuntamente premiada por Raxzinger. Hay radica la diferncia en la mentalidad de estos individuos. No es lo mismo lo que hace una roja, dentro de la ley, que lo que haga un cura fuera de ella por la gracia de dios.
Viernes, 17 de febrero
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