(RD/Efe).-El hombre sigue evolucionando, quieran o no creacionistas y defensores del llamado "diseño inteligente", ha asegurado a Efe el prestigioso biólogo Francisco J. Ayala, quien, no obstante, reconoce que la evolución biológica humana es ahora "trivial" comparada con la provocada por los cambios culturales."Somos lo que somos por la interacción de los genes y el ambiente", advierte este profesor de la Universidad de Irvine (California) y coautor junto a la bióloga Ana Barahona del reciente ensayo "El siglo de los genes" (Alianza), que niega además que la genética sea determinista.
"Las personas no se pueden clonar, los genes sí. Para clonar a una persona, los genes tendrían que estar expuestos a los mismos ambientes, desde el seno de la madre, algo imposible", dice este ex dominico, de 75 años, nacido en Madrid y estadounidense de adopción.
A pesar de ser reconocido experto en evolución, no se atreve a vaticinar cómo será el hombre (si es que sobrevive) dentro de millones de años. "Ni idea", reconoce, para subrayar que la especie humana ha "trascendido" a la evolución biológica.
A pesar de ser un animal tropical, el hombre vive en zonas frías, "pero no porque los genes se hayan adaptado, sino porque tenemos un método más eficaz: modificamos el ambiente a las necesidades de nuestros genes, creamos la temperatura ideal donde vivimos".
La genética ha sido generosa con Ayala, que mantiene a su edad una actividad sorprendente, con constantes clases y charlas a ambos lados del Atlántico, que han ido a más este año, en el que se celebran 200 años del nacimiento de Charles Darwin.
Precisamente acaba de prologar una nueva edición de "El origen de la especies", obra capital del naturalista inglés, quien según Ayala estaría "encantado" de participar en el debate que una vez más mantienen religión y ciencia, a pesar de que el biólogo victoriano "no era practicante, ni tenía la imagen de un Dios personal".
El científico de origen español rehuye contestar si mantiene su fe -"eso es algo que sólo me incumbe a mí y a mi familia", apunta- pero no evita arremeter contra quienes se inmiscuyen en campos que no les competen, procedan de sacristías o de laboratorios.
Para Ayala, la ciencia no debe saltarse nunca sus barreras éticas, "mentir" o intentar, como pretenden algunos, confirmar si Dios existe, o no, por medio de la contemplación de la naturaleza.
En su punto de mira pone a los pseudocientíficos del "diseño inteligente", que consideran que la vida biológica es tan compleja que no puede ser resultado del azar y que es fruto de la planificación de un ser inteligente: Dios.
De hecho, tacha de "blasfemos" a quienes ven a una deidad tras ese ingeniero oculto, "porque el mundo es imperfecto, está muy mal diseñado", afirma, con parásitos que viven destruyendo a otros organismos, con millones de abortos espontáneos y otros desastres naturales más compatibles con la teoría de Darwin y la selección natural que con una visión cruel de la naturaleza.
"Religión y ciencia son como dos ventanas: nos permiten ver el mundo con dos perspectivas", resume este antiguo sacerdote cuyo conocimiento de la Biblia le ha sacado de muchos apuros ante los auditorios más integristas.
También advierte de que el creacionismo está desembarcando en Europa, y que está muy vinculado con confesiones muy conservadoras "que niegan la ciencia y tienen actitudes oscurantistas" capaces de atribuir a Dios el tsunami que mató a 200.000 personas en el Índico.
Aunque cree que Benedicto XVI ha sabido mantenerse firme en defensa de la teoría de la evolución, frente a los promotores del diseño inteligente, no comprende la postura vaticana sobre otros asuntos polémicos como su rechazo al uso del condón en África.
"Si alguien ha dicho que el condón no evita la transmisión de enfermedades, es una estupidez; es la religión metiéndose donde no debe y hablando de lo que no sabe", añade, sin citar al Papa.
Tampoco comparte las reticencias de la cúpula católica a las clonaciones de órganos, "algo tan razonable como los trasplantes, y a los que, recuerdo, muchos teólogos se oponían hace años por razones éticas y religiosas".
En "El siglo de los genes" Ayala predice que si el XX fue el siglo de la física, el XXI será el de la biología.
Entre los retos a resolver en este campo, apunta el llegar a conocer cómo la información que está en el ADN se expresa en un individuo completo, y también la interacción entre cerebro y mente.
"Sabemos bastante bien cómo se comunican las células nerviosas con señales químicas y eléctricas, pero no cómo esas señales se transforman en sentimientos, en percepciones y en deseos, y al final cómo emerge el sentido del yo", concluye.
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Benedicto XVI nunca se ha mantenido firme a favor de la evolución CONTRA el Diseño Inteligente, sencillamente porque jamás he leído a un científico del Diseño Inteligente negar la evolución en sí, sino que afirman que ésta no parece ser por un puro azar, sino que obedece a unas pautas inteligentes.
Además Ayala vuelve a mentir, porque los ID no acaban diciendo que "por tanto es DIOS". Sólo dicen inteligente, y cada uno que ponga lo que quiera, incluidos los extreterrestres, o lo que sea. Ellos son un grupo de científicos y acaban ahí: se observan pautas con inteligencia. Lo de Dios, lo pone Ayala, con evidente ánimo de tergiversar. Feo, feo, feo...
Es imposible que el Santo Padre, o cualquier católico, piensen que no haya inteligencia detrás de la evolución. Se demuestre o no se demuestre, es de fe que Dios es el creador de todo y que no es precisamente "tonto". Con perdón.
Este hombre, Ayala, es evidente que no muestra honestidad intelectual.
Pues con ese comentario sobre el diseño inteligente este profesor sólo muestra una cosa: y es que habla sin saber, o sin importarle la verdad.
Los científicos defensores del Diseño Inteligente, cada vez más, no están en contra de la evolución. Todo lo contrario, afirman que en ésta se encuentran pautas inteligentes, y en eso andan. Si quiere discutir con el ID el profesor debería entrar a matizar que en esa evolución observada no hay ninguna cosa inteligente, sino puro azar. Esa y no otra es la cuestión.
Ahora, si se trata de apoyar sus creencias ideológicas con sus opiniones, pues este señor hace flaco favor a la ciencia.
Los creacionistas son creyentes religiosos que no entran en el debate científico, sino sólo utilizan aspectos del mismo para su propia fe. ¿A qué viene mezclar churras con merinas?.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni