Religión Digital

Benedicto ante el Papa que renunció

29.04.09 | 07:36. Archivado en Benedicto XVI
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

(RD/Agencias).-Benedicto XVI honró y veneró los restos mortales del Papa Celestino V, a quien colocó una el palio papal sobre su feretro. Los restos fueron rescatados de la Basílica de Collemaggio que se vino abajo durante el sismo del 6 de abril en Italia.

Entre las etapas de esta visita a las zonas devastadas por el terremoto, el Papa ha visitado en L'Aquila la Basílica de Collemaggio, casi totalmente destruida, para venerar los restos mortales de Celestino V, fallecido en 1296, monje benedictino, que en esta ciudad fue coronado como Papa, y tras cinco meses como pontífice, renunció voluntariamente, y posteriormente fallecería encarcelado por su sucesor, el Papa Bonifacio VIII.

Quizá no es una casualidad --añade el padre Pierpaoli-- haber redescubierto en esta ocasión la figura de Celestino V, una figura que recuerda la santidad de vida y el renacimiento de la vida espiritual".

¿Qué tiene de especial este papa?

En la historia de la Iglesia tiene una controvertida carga simbólica: es el único pontífice que ha renunciado al cargo, angustiado por la responsabilidad y espantado de las confabulaciones curiales y políticas. Es el gran precedente de un papa que dimite.

No es que se vuelva a hablar de ello, ni mucho menos, y puede ser una mera coincidencia porque el Papa visita la zona del terremoto, pero sin duda es un gesto inédito. Sobre todo porque Benedicto XVI donó el palio, la banda que se coloca sobre los hombros, con el que empezó su pontificado. «Es un gesto histórico, señal de estima y veneración, y ningún papa había hecho un regalo a Celestino V», ha explicado, impresionado, el obispo local, Giuseppe Molinari. Un momento peculiar que confronto a dos papas que quizá tengan en común más de lo que parece y tal vez arroje luz sobre esta relación y la opinión de Benedicto XVI acerca de una hipotética renuncia.

Un Papa que aceptó el cargo por sentido del deber

Celestino V, Pietro di Morrone, era un simple fraile benedictino -la orden cuyo fundador inspira el nombre elegido por Ratzinger- que vivía como un ermitaño en una cueva. Aceptó con 79 años, por sentido del deber, para sacar a la Iglesia del bloqueo en que se hallaba tras 27 meses de cónclave. Sin embargo, pronto sintió la soledad del cargo. Duró cuatro meses. Su consejero y sucesor, una vez nombrado papa como Bonifacio VIII, lo hizo arrestar y murió en prisión. Una hipótesis sostiene que fue asesinado. De hecho, en 1988 su cadáver desapareció misteriosamente tres días y cuando fue hallado alguien había practicado una TAC en su cráneo, al parecer para comprobarlo.

Asuntos novelescos aparte, la figura de Celestino V es ambigua. Es un santo, pero también el pontífice 'culpable' de haber abandonado, una leyenda de maldito que nace de los famosos versos de Dante que se interpretan como su descripción: «Aquel que por vileza cometió el gran rechazo». No obstante, Petrarca le defendió como alguien «libre que no aceptaba imposiciones» y desde luego ejerce una fuerte empatía en los papas abrumados por su tarea.

Este ascendiente emergió con fuerza en la visita que realizó Pablo VI al lugar de su muerte, el castillo de Fumone, en 1966. Fue una suerte de rehabilitación. Montini fue un papa atormentado por el peso del cargo y que escribió una carta de dimisión para ser abierta en caso de que perdiera sus facultades. De su caso y de Celestino V se volvió a hablar en los últimos años de Juan Pablo II, a la vista de sus problemas de salud, y el propio Wojtyla pensó en la dimisión.

Bookmark and Share


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Miércoles, 19 de junio

    BUSCAR

    Sindicación