(RD/Efe).-El obispo 'lefebvriano' francés Bernard Tissier de Mallerais, uno de los cuatro religiosos a los que el papa Benedicto XVI levantó la excomunión recientemente, asegura que no cambiarán su postura ante el Concilio Vaticano II y que serán ellos los que llevarán a la Santa Sede a su terreno.'Nosotros no cambiamos nuestra posición, pero tenemos intención de convertir a Roma, es decir, de llevar al Vaticano hacia nuestra postura', afirma Tissier de Mallerais en una entrevista que publica hoy el diario italiano 'La Stampa'.
Después de que el Vaticano anunciara el pasado 24 de enero la revocación de la excomunión a cuatro obispos 'lefebvrianos', entre ellos el español Alfonso de Galarreta, Benedicto XVI pidió hace cuatro días a los religiosos tradicionalistas que reconocieran el Concilio Vaticano II, motivo que llevó al cisma en 1988.
Para lograr una mayor unión en el seno de la Iglesia Católica, el Pontífice ha levantado ahora la excomunión de los cuatro religiosos, nombrados obispos en 1988 por el cismático Marcel Lefebvre sin el consentimiento del entonces papa Juan Pablo II.
'No. No somos aún obispos porque no tenemos una sede episcopal', puntualiza Tissier de Mallerais, quien añade que el asunto del cisma aún no ha concluido y que llevará tiempo.
'Habrá conversaciones teológicas doctrinales a propósito de las doctrinas del Concilio Vaticano II entre nosotros y los representantes de la Santa Sede', apunta.
El obispo 'lefebvriano' se muestra emocionado por 'ver indirectamente reconocido el bien fundado de los sacramentos episcopales de 1988' con la revocación de la excomunión por parte de Benedicto XVI.
'Esta excomunión ha durado veinte años pero nosotros no la considerábamos válida porque monseñor Lefebvre nos había nombrado por un caso de necesidad y el caso de necesidad es reconocido válido según el derecho canónico', afirma Tissier de Mallerais.
La decisión de Benedicto XVI de levantar la excomunión a los obispos 'lefebvrianos' ha generado bastante polémica, pues uno de ellos, el británico Richard Williamson, había cuestionado el pasado noviembre el Holocausto judío.
Williamson pidió disculpas al Papa por sus comentarios sobre el Holocausto en una carta publicada hace dos días en un medio digital de los tradicionalistas católicos en Argentina, un día después de que el jefe de los 'lefebvrianos' en el noreste italiano, Floriano Abrahamowicz, dijera que la 'única cosa segura sobre las cámaras de gas es que se usaron para desinfectar'.
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No os entretengais en nimiedades. Lo más importante, lo fundamental y decisivo, lo que acredita y une a estos obispos con Jesucristo, es su vestimenta, sus guantes, sus encajes y bordados, sus gestos de cartón piedra. Eso es volver a los genuinos origenes del cristianismo. Lo demás no hace falta.
Vaya fauna la de los lefebvrianos: uno de los obispos niega el Holocausto, otro dice que es Roma la que debe plegarse a sus posiciones y no al revés... ¿Qué vendrá después? Yo creo que están haciendo méritos para volver a excomulgarlos.
Pues si que bamos avanzando, este hombre da miedo tiene pinta de demonio, ya veremos en que terminan las cosas con este obispo sacado de.......esta no es la Iglesia de JESUS DE NAZARET, puede ser cualquier mafia o, lo que sea.
Pues si que bamos avanzando, este hombre da miedo tiene pinta de demonio, ya veremos en que terminan las cosas con este obispo sacado de.......esta no es la Iglesia de JESUS DE NAZARET, puede ser cualquier mafia o, lo que sea.
Pues si que bamos avanzando, este hombre da miedo tiene pinta de demonio, ya veremos en que terminan las cosas con este obispo sacado de.......esta no es la Iglesia de JESUS DE NAZARET, puede ser cualquier mafia o, lo que sea.
En estas cuestiones de la recomposición de la comunión eclesial, o sencillamente reconciliación, no se trata tanto de "razones" como de "labores". Las obras son las que definitivamente nos dicen como son las personas. Los seguidores de Marcel Lefebvre tienen motivos suficientes para estar contentos y agradecidos al Santo Padre por el gesto de levantarles la pena de excomunión, y por lo mismo deberían mostrarse más humildes en un gesto de reciprocidad, para con la bondad que se les ha mostrado. Los seguidores de H. Küng, Boff, y otros teólogos deberían también poderse alegrar con esta medida de gracia del Papa para con los lefebvrianos y aspirar legítimamente a sentarse algún día en la misma mesa que ellos, porque la Iglesia es la casa de Dios y en ella caben todos. Pero ya se sabe: No por las RAZONES, sino por las OBRAS.
A mi me dan miedo y me crispan. Por un lado me parece bien que la Santa Sede busque la solucion del cisma, pero por otro se ha de reconocer que la obstinacion de estos obispos es mayúscula y que no se sabe bien a lo que juegan. Lo siento, pero su actitud no me gusta y esta apariencia de que están en una posición de fuerza y chantaje me resulta repugante. La foto que aparece habla por sí sola. Espero que todo se encauce adecuadamente, si no habrá que darle la razón a Hans Küng.
Sábado, 11 de febrero
Ana Bou
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